Ficha

País

España, USA, Méjico

Año

2006

Título original

El laberinto del fauno

Duración

112min

Dirección

Guillermo del Toro

Guión

Guillermo del Toro

Reparto

Maribel Verdú, Sergi López, Ivana Baquero, Doug Jones, Ariadna Gil, Álex Angulo

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Crítica de El laberinto del fauno
Autor: malabesta
Fecha: 11/10/2006.
Póster El laberinto del fauno

El laberinto del fauno

Digerido por malabesta

Guillermo del Toro parece tener una cierta fijación con la Guerra Civil; di tú que en su país natal no han faltado guerras, pero intuyo que la nuestra le resultará atractiva por un lado porque debido a su educación católica (pocos países tan católicos hay como Méjico), lo de pintar a curas de malos le producirá cierta satisfacción, y por otro, probablemente gracias a la distancia del desconocimiento, pueda ofrecer una visión totalmente maniquea y un tanto infantiloide de la guerra y los bandos que en ella participaron sin demasiado cargo de conciencia.

Y a esta (pos)guerra vuelve para ambientar "El laberinto del fauno", de nuevo sumergiéndose en elementos fantásticos. Muchos han descrito la película como un cuento, pero nada más lejos de la realidad. A pesar de que la película toca los arquetipos típicos de la narración infantil, su intención es muy diferente a la que pueda tener "La joven del agua", por ejemplo. En "El laberinto del fauno", la historia se centra en torno a Ofelia (Ivana Baquero), la imaginativa hija de Carmen (Ariadna Gil), que acaba de llegar a una remota y boscosa región de la España del 44 (que yo arriesgaré a decir que es Asturias), para reunirse con su nuevo padre, el Capitán Vidal (Sergi López), que está allí para terminar con los guerrilleros echados al monte, y del que además está embarazada su madre. En la casa de Vidal trabaja Mercedes (Maribel Verdú) como ama de llaves, y el doctor Ferreiro (Álex Angulo); ambos ayudarán y cuidarán a Carmen y a Ofelia.

En cuanto la niña pone pie en tierra, entra en contacto con el mundo fantástico de la zona; guiada por unas hadas entra en el laberinto, en el centro del cual habita un fauno. Él le revelará el secreto de su origen y además la guiará a través de unas pruebas que la podrán llevar al maravilloso mundo subterráneo, en el que no existe la mentira ni el dolor. Todos estos elementos fantásticos están integrados en la historia de Ofelia y el Capitán, como puede ser el fauno, guardián del umbral al mundo fantástico, o la figura del propio Capitán, el padre malvado que separa la unión primordial de madre e hija, a la par freudiano que puñetero, o la necesidad de Ofelia de encontrar su lugar en ambos mundos. Y aunque son elementos propios de los cuentos, "El laberinto del fauno" no busca en ellos una guía de la realidad para los protagonistas de la película, que resuelven sus problemas reales deproyectando el mensaje o la lección aprendida en el mundo fantástico (como pasa en otras películas más cercanas a los cuentos como "La joven del agua" o "E.T."), sino que los usa para ofrecer un reflejo de la realidad de sus protagonistas, que buscan en el mundo de la fantasía un escape y una proyección de (el padre autoritario se refleja en la fantasía como el ogro comeniños) una realidad que odian, como quien se echa un cigarrito o una partida al "Final Fantasy X".

Así, el mundo de las hadas y los faunos es un lugar viejo, podrido y sucio, que más que del fauno, parece el laberinto del fango, que refleja el mundo corrompido, a ojos de del Toro, que es la nueva España. La división moral y social, bastante simplista, entre malos y buenos viene a obedecer al canon habitual en este tipo de cine. Los malos son feos y viejos (a excepción de Sergi López, que no es tan viejo), ricos y religiosos, y viven en una civilización de casas y máquinas (los únicos aparatos mecánicos, un reloj y una locomotora son nacionales), mientras que los buenos viven en el monte, en cavernas, en contacto con la naturaleza, no tienen dinero pero sí ideales y aunque son casi todos jóvenes, bajo la lente feísta de del Toro también son bastante feos. Curiosamente, aunque del Toro reniega públicamente de su educación católica, sus antagonistas encarnan bastante bien los pecados capitales. Vidal y los suyos hacen sobrada muestra de envidia, avaricia, soberbia e ira, lascivia y pereza, que se le escapan a del Toro (no así pasaba en "El espinazo del diablo"). La gula ocupa un lugar primordial en la película: tanto los banquetes en el mundo real como en el fantásitico están rodeados de eventos negativos y personajes peligrosos. Esta asociación comida-mal no deja de ser curiosa, aunque sólo sea por la orondez de del Toro.

La dirección de Guillermo es bastante buena; sabe administrar bastante bien su guión (aunque a veces se descompensa un poco en favor de un mundo o del otro, de una trama o de la otra, según avanza la película), y crea y resuelve la tensión con soltura. Pero también tiene sus cosas malas: parece que Guillermo el manual de dirección lo tuvo que sacar de una de esas máquinas con grúa, a juzgar por como abusa de ella en sus escenas, y además da la impresión de que Guillermo del Toro siempre rueda un plano de más, y termina muchas de sus escenas regodeándose en una casquería totalmente innecesaria.

Los actores resuelven muy bien la película, especialmente el dúo Angulo-López. Angulo interpreta a un médico que le viene como anillo al dedo, y Sergi López da un antagonista que supera a todos los personajes, da igual los kilos de maquillaje que lleven. Además, interpretar a Vidal ha supuesto un esfuerzo extra para él, que ha cambiado el tono de voz (bastante más grave) y ha hecho desaparecer su marcado acento catalán. Porque, en palabras del director, "Le obligué a que usara la voz en la garganta, mucho más baja, y le quité el fuerte acento catalán que tiene, porque para mí era inconcebible un fascista catalán". Cómo se nota que del Toro no  conoce a Tarrats, a Xavier de Salas o a alguno que otro de hoy en día, por poner ejemplos al azar. Desde aquí le recomendamos que se lea un libro o dos sobre la Guerra Civil. El acento que perdió López se lo regalaron a Maribel Verdú, que se pasa toda la película forzando uno, al más puro estilo "Mar adentro", y con idénticos (y bastante deficientes) resultados.

En fin, una película pseudofantástica y pseudoentretenida, que agradará a seguidores de del Toro y dejará bastante indiferentes a seguidores de otras cosas. Recomendada para amantes del urogallo, el lince ibérico y todo tipo de fauna autóctona.


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