Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

The wicker man

Duración

102min

Dirección

Neil LaBute

Guión

Neil LaBute

Reparto

Nicolas Cage, Ellen Burstyn, LeeLee Sobieski, Molly Parker, Kate Beahan

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Crítica de Wicker man
Autor: malabesta
Fecha: 14/10/2006.
Póster Wicker man

Wicker man

Digerido por malabesta

"Wicker man" es el remake de una película de los setenta que, bajo el mismo título, alcanzó cierta popularidad en su época. El hecho de que una película como esa se llegase a producir (incluidas unas espantosas pelucas que le ponían a Christopher Lee, que ya por aquel entonces era viejo) y el hecho de que le llegase a gustar a alguien se deben sin duda a la afición que gran parte del público (y la industria) tenía por aquel entonces a los psicotrópicos, gracias a los cuales uno se podía pasar horas mirando un extintor sin que dejase de parecer gracioso. Tras haber visto la versión 2006 de "Wicker man", uno no puede menos que añorar esas épocas.

La película se divide claramente en dos mitades. La primera, que es la parte aburrida, en la que nos encontramos con el agente Malus (Nicholas Cage), que después de un traumático accidente en la carretera recibe una carta de su ex-novia Willow (Kate Beahan), para que la ayude a buscar a su hija desaparecida, y en la que también conocemos la isla de Summer y a sus habitantes, una extraña comuna matriarcal y anacrónica. La segunda mitad, que es, directamente, ridícula, detalla las indagaciones de Malus en la cerrada comunidad, y retuerce la historia poco a poco hasta llegar al sorprendente desenlace. Sorprendente no porque el guión deje a nadie con la boca abierta, sino porque los minutos finales de la película contienen a Nicholas Cage vestido de oso corriendo por el bosque, a Ellen Burstyn (la madre de "El exorcista", ganadora de un Oscar y ya una señora respetable) con el maquillaje de "Braveheart" y bailando por el monte, y la procesión de diversos actores vestidos de animales, entre los que me pareció entrever a unos tíos echándose una jota.

Aún sin tener en cuenta su falta de interés y emoción, el guión de Neil LaBute (que también dirige) no se salva. Descontando el hecho de que pinte a casi todas las mujeres como peores que las gallinas (lo cual no dice mucho sobre él), tiene una incapacidad manifiesta para hilar dos escenas consecutivas. Parece que una vez terminado, el libreto se le cayó al suelo y no ha habido manera de volver a ordenar sus páginas. Añadan a esto el hecho de que el personaje de Cage, a raíz del accidente que sufre en los primeros fotogramas, arrastra durante toda la película un estúpido trauma que no aporta nada a la historia, más allá de la tramposa capacidad para poner imágenes de pesadilla cuando la cosa se hace más aburrida de lo habitual. Por supuesto, estos sustos van acompañados de los estruendos orquestales habituales, que le harán saltar en su butaca, si no lo han hecho antes los ronquidos del resto del público, igual de estruendosos.

Como director, LaBute tiene el único mérito de no sacar nunca la calva de Cage en un plano cenital. Más allá de eso, cae en espantos como incluir escenas de este calibre: Nicholas cage se despierta de una pesadilla en la que soñó con una niña muerta, para encontrarse con el cadáver en las manos. Tras el golpe de orquesta, se vuelve a despertar, esta vez de verdad. Era un sueño dentro de un sueño. Si Nicholas Cage tuviese la piel amarilla, bien podría pasar por una parodia de género en "Los Simpson".

El reparto es espantoso. Todas las interpretaciones son sumanente artificiales, lo cual es imposible achacar solamente a los actores. Nicholas Cage se pasa la película como si tuviese una almorrana muy mala, todo el tiempo malencarado y gritando sin venir a cuento. Ellen Burstyn da el contrapunto, siempre ausente y con la mirada perdida, como si se hubiese tomado unas setas muy malas.

En fin, un espanto. Recomendada para amantes de la discriminación positiva.
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