Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

A scanner darkly

Duración

100min

Dirección

Richard Linklater

Guión

Richard Linklater

Reparto

Keanu Reeves, Robert Downey Jr., Woody Harrelson, Winona Ryder, Rory Chocrane

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Crítica de Una mirada a la oscuridad (A scanner darkly)
Autor: bronte
Fecha: 19/10/2006.
Póster Una mirada a la oscuridad (A scanner darkly)

Una mirada a la oscuridad (A scanner darkly)

Digerido por bronte

Leerán por ahí que ver "Una mirada a la oscuridad", "A scanner darkly", es como estar en un sueño. Es totalmente cierto. Yo tuve la fortuna de asistir a dos pases de esta película y en ambas ocasiones me entró una soñarrera que aquello no era normal en una persona. La primera vez lo achaqué a una digestión difícil, que haberlas, haylas; la segunda ya pude constatar que la cosa da para una buena cabezada. Y ya me parece bien raro, siendo el director Richard Linklater, autor de las reconocidas "Antes del amanecer", "Antes del atardecer", y sobre todo la que me gustó a mí , "Escuela de Rock", donde demostraba unas artes para la comedia y una habilidad a la hora de animar al espectador a partir de elementos de sencillez suma, bastante inusuales.

También leerán por ahí que esta película es de las pocas que respeta fielmente el espíritu y la atmósfera de las obras de Philip K. Dick. Yo, que soy una persona prudente, me abstendré de apoyar o rebatir semejante afirmación. Sólo diré que en mis sueños, incluso en los más aburridos, hay más climax y anticlimax que en esta película. Básicamente porque en "Una mirada a la oscuridad" este tipo de recursos brillan por su ausencia. Cien minutos de monocordia absoluta, que sólo traslucen la colosal mentira sobre las drogas con las que nos han estado engañando durante años. Yo tenía entendido que el consumo de estupefacientes proporcionaba emociones fuertes. Según "Una mirada a la oscuridad", ingerir sustancias de esas no sólo destruye el cerebro, sino que convierte la vida de los consumidores en un rollo patatero. Al menos para los espectadores.

Yo no digo que no esté acertado ese ambiente onírico, pero a ver, incluso dentro de ese tono de vigilia, ciertas sensaciones han de existir. El director ha preferido quedarse en la estadía de la siesta con pijama y orinal, y ahí se las den todas. Pero teniendo en cuenta que los fans de Philip K. Dick están que se salen de sus propios cuerpos con la emoción que les ha provocado el filme, tendré que inferir que todos aquellos a los que les vaya el rollito "¿sueño o realidad?", disfrutarán de lo lindo, concluyendo posíblemente que sí, era un sueño. Un sueño con un serrucho y un montón de zetas.

Otra gran peculiaridad de la película que contribuye de manera intensa a la modorra, es el bonito efecto de la rotocospia. Les explico: primero se rueda la cinta normalmente, con sus actores, su script y su catering, con sus sandwiches vegetales, y luego se dibuja por encima, conviertiendo la película en un producto de animación. Obviamente, esto ayuda al efecto de distanciamiento, y a que los espectadores más entregados tengan esa sensación de irrealidad. En el audio, un guión con fama de tener mucho humor (yo he oído a alguna gente medio reírse en los pases), pero que en mi sincera opinión están muy lejos de provocar hilaridad. Ver a Woody Harrelson con un peinado de Ruper diciendo sinsentidos, puede que sea muy gracioso en California y en algunos pueblos de Europa, pero en general, la cosa pasa muy desapercibida.

Sin lugar a dudas, lo mejor de todo es Robert Downey Jr, con un personaje sin muchos pies ni muchas cabezas  como son todos en esta historia, pero en un registro psicopático, que como es habitual en él, lleva a la magistralidad. Viéndole, parece increíble que sea el mismo actor de "Chaplin" o de "El detective cantante". Se transforma de una manera única en nuestros tiempos. Keanu Reeves, el protagonista, está bien, porque él siempre está correcto, digan lo que digan las malas lenguas, e incluso con litros de tinta por encima, consigue resultar atractivo. Woody Harrelson, para quien lo quiera, y Winona Ryder, en su regreso triunfal, prácticamente desconocida en casi todo el metraje. No se azoren en demasía si no siguen muy bien la trama del filme. Al final de todo, a lo mejor hasta lo pillan. Para que vayan algo "aprendidos" de casa, les anticipo que "Una mirada a la oscuridad" aborda la historia de un polícia de narcóticos infiltrado en un grupo de yonkis, con el objetivo, claro está, de contribuir al desmantelamiento de la distribución de la nociva "sustancia D".

Lo que queda claro en "Una mirada a la oscuridad" es su enfático dscurso contra las drogas; recordemos que el libro en el que se basa gira en torno a las autodestructivas experiencias de Philip K. Dick y sus amigos con este tipo de sustancias. Habrá quien considere esto moralista, pero a estas alturas, es más bien académico. Si en el Siglo XXI alguien cree que las drogas no son corrosivas a todos los niveles, es que aún vive en la época de las pianolas. El escritor, en todo caso, ocupa un lugar en la cultura contemporánea por su capacidad visionaria a la hora de retratar en qué consistirían, consisten, los cauces de la decadencia de nuestra sociedad. El esclavizarse física y psicológicamente de manera voluntaria, parece uno de ellos. En mi opinión, lo más interesante de todo el producto es esa muy soslayada reflexión sobre la libertad de las personas, el libre albedrío, y sobre el maquiavélico concepto de si el fin justifica los medios. Lástima que quede en un segundo plano en favor de la estética y de la consecución del ambiente.

Recomendada para admiradores de Morfeo, pero sobre todo de Hipnos.
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