Ficha

País

USA

Año

1995

Título original

Four rooms

Duración

98min

Dirección

Alexandre Rockwell, Allison Anders, Robert Rodriguez, Quentin Tarantino

Guión

Alexandre Rockwell, Allison Anders, Robert Rodriguez, Quentin Tarantino

Reparto

Alicia Witt, Tim Roth, Madonna, Quentin Tarantino, Antonio Banderas, Bruce Willis, Jennifer Beals

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Crítica de Four rooms
Autor: malabesta
Fecha: 29/10/2006.
Póster Four rooms

Four rooms

Digerido por malabesta

Tras el gran éxito de "Pulp fiction", Tarantino tuvo (y aún tiene) cierta carta blanca para hacer pasar casi cualquier cosa por una película, sea suya, de sus amigos, de los directores que le gustaban de pequeño o de su cuñado. "Four rooms" viene a ser una colección de mediometrajes de los amigotes de Tarantino, que al menos ha servido para algo: en su nuevo proyecto conjunto, "Grindhouse", ya sólo cuenta con Robert Rodríguez.

La película está dividida en cuatro partes no iguales, ambientadas y contenidas en cuatro de las habitaciones un hotel un tanto decadente, durante la noche de Fin de Año, en la que Ted el botones (Tim Roth), que es el personaje que las une, acaba de empezar a trabajar. Cada una de ellas está escrita y dirigida por una persona, aunque tengo mis sospechas de que en al menos dos puede que haya colaborado un chimpancé.

Arranca la historia en la Suite Nupcial, cuyo segmento dirige Allison Anders, en la que un grupo de brujas (entre las que destaca Madonna) prepara un ritual en el que los principales ingredientes parecen ser sacar a las actrices que cobran menos desnudas y el esperma de un varón. Aunque falta uno de los ingredientes, siempre hay un botones a mano, dispuesto a satisfacer al cliente. Allá van veinte minutos, en ver a cinco mujeres adultas menearse alrededor de una bañera de la que sale humo. Sin duda es la peor de las cuatro, así para abrir boca; más que nada por lo ridículo de sus personajes y la carencia de historia.

Tras el susto inicial, pasamos a la habitación 409 (de la que es responsable Alexandre Rockwell), en la que un hombre llamado Sigfried (David Proval), confunde a Ted con el amante de su mujer Angela (Jennifer Beals), lo que conlleva a que lo apunte con una pistola, muy para el disgusto del botones, que más bien esperaba una propina. El mayor logro de este segmento parece ser un monólogo de Jennifer Beals en el que desglosa las virtudes del miembro de Tim Roth, junto con dar una extensa lista de sinónimos para dicho órgano. Aunque muy documentado, el monólogo en cuestión pues tampoco es que haga demasiada gracia.

El siguiente destino de Ted es la habitación que ocupan Antonio Banderas, su mujer y sus hijos. Banderas tiene a bien dejar a Roth como niñero de sus retoños que, como era de esperar, no son unos santos. Tiene cierto aire de precuela de "Spy Kids", y aunque es mejor que los anteriores y ya más parece algo hecho por un profesional de verdad, el segmento de Robert Rodríguez, crece hacia un clímax final que no llega a preparar demasiado bien, y no es todo lo que ciertas escenas divertidas que contiene (tampoco demasiadas) nos parecen prometer.

Y tras éste, arranca el tramo de Tarantino, que además de ser el más largo, es el mejor. Diría el mal pensado que Quentin ha colocado a directores menos hábiles que él para que preparen el terreno a su segmento: nadie quiere salir al escenario justo después de la actuación de un cómico de gran éxito. Tarantino prepara una historia de las suyas, llena de referencias cinéfilas y de cultura popular, con su toque de violencia y la saturación de diálogos con las que suele adornar sus producciones. Pero mientras los otros tramos de la película o flojean en la historia o en ritmo, el de Tarantino, aunque no tiene un guión excesivamente original, sí tiene un gran momento final para el que conspira todo lo demás. Además, demuestra una variedad de planos que alivia el dolor de no disponer de más espacio que la propia habitación. En ella, un director famoso (interpretado por el propio Tarantino) junto con sus amigos (entre los que destaca Bruce Willis), presa del alcohol, preparan una absurda apuesta para la que necesitan la participación de Ted, que tras la noche que lleva tampoco está muy por la labor.

En general la película tiene un cierto aire de parranda que se hace más evidente en el trabajo de los actores. Pocas veces se pueden ver a tanta gente sobreactuando, especialmente Tim Roth. Sólo los actores con apellido parecen hacerlo bien, Tarantino, Banderas y Willis, mientras que el resto del reparto, incluido el botones, parece que antes de empezar a rodar le ha metido un lametón a una rana. De hecho, la breve participación de Madonna le valió uno de sus numerosos Razzies, a la actriz de reparto. Y no es, ni de lejos, la peor.

En fin; cierto es que el segmento de Tarantino es entretenido y hasta sorprendente, pero que no compensa el tener que ver el resto de la película. Recomendada para gente con DVD, ahora que es tan fácil escoger capítulos. Puntuacion