Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

1408

Duración

104min

Dirección

Mikael Hňfstr÷m

Guión

Matt Greenberg, Scott Alexander, Larry Karaszewski

Reparto

John Cusack, Samuel L. Jackson, Mary McCormack, Tony Shalhoub, Jasmine Jessica Anthony

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Crítica de 1408
Autor: farrell
Fecha: 10/12/2007.
Póster 1408

1408

Digerido por farrell

Mike Eslin (John Cusack) es un escritor e investigador de sucesos paranormales que no cree en sucesos paranormales. Ha escrito varios libros sobre hoteles y casas encantados sin haber visto nunca un fantasma. Pero todo cambia cuando se aloja en la habitación 1408 del hotel Dolphin de Nueva York.

Enésima adaptación al cine de Stephen King (que parece que todo lo que escribe sea material de película, al igual que Jane Austen, aunque posiblemente ella no lo supiera), “1408” se mueve en el marco del terror psicológico. Pero no me entiendan mal. Del terror psicológico del protagonista que lo pasa fatal durante toda la película, mientras el espectador se limita a compadecerse, y sólo un poco, del pobre hombre. Entrar en la habitación 1408 supone para el protagonista una especie de catarsis emocional que cambiará su vida para siempre, porque el terror que esconde es el terror a enfrentarse con sus propios fantasmas en una especie de proceso psicológico curativo a base de terapia de choque. El tal Mike Eslin es el típico personaje taciturno, reservado y bastante de vuelta de todo, sobre todo de los fantasmas y demás zarandajas, que un día fue feliz porque tuvo una esposa guapísima, una hija con una dentadura perfecta y un apartamento en Nueva York con mucha luz. Ahora todo eso ha cambiado y recorre los Estados Unidos con una gorra de camionero buscando casas encantadas. Una vez en la habitación 1408, en la que en los últimos ochenta años han muerto multitud de personas de las formas más variopintas, deberá luchar entre “sucumbir” a sus propios miedos o empezar una nueva vida liberado de la carga que suponía el recuerdo de su vida anterior.

Esta premisa, de por sí muy atractiva y atrayente, es la que el director se salta a la torera veinte veces durante la película para luego volver al redil y hacer creer al espectador que está viendo una cinta de terror psicológico, cuando no usa ninguno de los recursos propios de este género. Porque lo que cualquiera se espera al ver una película de este tipo es poder encuadrarla dentro de una estética o, por lo menos, de saber a qué tipo de terror, en este caso, nos enfrentamos, o se enfrenta el protagonista. El problema es que a Mikael Hafström le han dado demasiado dinero y, claro, se ha vuelto un poco loco. Entonces va el pobre hombre y se pierde en cosas como desplegar efectos especiales propios de películas de catástrofes, en hacer aparecer asesinos enmascarados tipo “Sé lo que hicisteis el último verano” o en sacar un poquito de sangre por aquí y de niños terroríficos por allá formando un batiburrillo de referencias que convierten la película en una ensalada mal aliñada y ya está. Es decir, puede que ustedes se lleven un par de sustos viéndola, pero lo que seguramente les parecerá “1408” es una sucesión de escenas de terror cada una de su padre y de su madre que harán que deje de interesarles lo que le pasa al tipo de la habitación a la media hora de metraje. Seguramente también deje de interesarles si la habitación es demoníaca de por sí o es que tiene mucha humedad y punto.

Y poco más hay que comentar. John Cusack, protagonista absoluto de la cinta y que tiene en su haber verdaderas joyas recientes como “Alta fidelidad” e impresionantes truños como “Con Air”, se ha decantado en esta última por hacer un producto totalmente alimenticio y ni siquiera su indudable talento lo salva de parecer más perdido en esta habitación que Nixon en aquel famoso hotel de Washington. También aparece por ahí Samuel L. Jackson (en una escena y media) haciendo de director de hotel muy bien trajeado.

Recomendada para los fans de Stephen King y de John Cusack. Y para los que prefieren quedarse en casa de amigos cuando van de vacaciones.
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