Ficha

País

USA

Año

2009

Título original

17 again

Duración

102min

Dirección

Burr Steers

Guión

Jason Filardi

Reparto

Zac Efron, Leslie Mann, Thomas Lennon, Matthew Perry, Brian Doyle-Murray

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Crítica de 17 otra vez
Autor: bronte
Fecha: 11/05/2009.
Póster 17 otra vez

17 otra vez

Digerido por bronte

Vaya sorpresa. Yo era poco de Zac Efron. Para ser honesta, cuando empieza la película, tampoco era mucho de él. Pero luego va desarrollándose la trama y una le ve la gracia, y comprueba el salero del muchacho, que como dicen por ahí, puede interpretar, y entiende por qué adolescentes y adultos asaltacunas no le quitan ojo. No sé qué vida útil tendrá el bueno de Zac teniendo en cuenta lo difícilisima que es la transición de niño guapo a adulto guapo. No me extrañaría nada que de aquí a un poco lo tuviéramos haciendo de drogadicto para conseguir el “respeto” de la Academia. Pobre. En la misma línea, “17 otra vez” es el recuerdo patente de lo cruel que es la cámara con el paso del tiempo y de cómo el cine de entretenimiento es una maquina de devorar que siempre pide más. Contemplar la decadencia física de Matt Perry al lado del pimpollo de Efron (que, no lo duden, está fotografíado muy esmeradamente) es un tanto doloroso para los seguidores de “Friends”. Si ven que hablo poco de Matt Perry es porque casi no sale, no se azoren. Hecha esta modesta reflexión sobre lo vano y mundanal de los bienes terrenos, déjenme que les diga que “17 otra vez”, sorpresivamente, es una película bastante decente.

Acostumbra a aterrorizar el colocarse en el cine para ver una película de adolescentes. Básicamente porque los adolescentes no se andan con zarandajas y pasan bastante de “las cosas profundas y trascendentales” (en la mayoría de los casos con buen criterio). Ellos lo que quieren es eficacia probada. Lamentablemente lo de la “eficacia probada” suele degenerar en películas de manual sin ningún tiempo de ingenio o riesgo, y por lo tanto, bastante aburridas. No es el caso de “17 otra vez”. También les digo que hay que ir con el ánimo dispuesto, porque si se entra con el pie cambiado, es muy posible que les reviente comprobar cómo echan mano de las convenciones mil y una veces vistas en el cine. Si por el contrario van con el corazón cantarín, se lo pasarán bien. Garantizado.

Un padre en proceso de divorcio y cuyos hijos ignoran completamente, echa de menos su vida de adolescente cuando era el guapo y exitoso del Instituto. Gracias a una intervención divina o al menos del más allá, de pronto se transforma de nuevo en ese adolescente y cree que la vida le ha dado una segunda oportunidad para convertirse en la estrella del baloncesto que prometía antes de enfrascarse en eso de tener una familia. A su criterio dejo adivinar el resto de la trama: si el buen hombre al final acepta que tener una familia es chupi-lerendi o por el contrario él mira por su bolsillo, sus descapotables y su villa en Beverly Hills. Como eso no es lo importante del asunto, me centraré en la aparición de Zac Efron y en los follones que se ve metido al interactuar con su ex, su hijo, un perdedor de catálogo, y su hija, por supuesto, no podía ser de otra manera, liada con el matón del High School. Aunque la película explora los canones de las jerarquías bachilleres norteamericanas, lo cierto es que prefiere centrarse en el slap-stick, que Efron resuelve sin mucha complicación añadiendo un plus de encanto que es una de las grandes bazas de la película. Si no me creen, pregúntenle a cualquier adolescente que haya visto la película que tengan a mano.

Si algo denota el cuidado con el que ha sido tratada esta cinta, ese es su alivio cómico, que sobre el papel, es de los de repatear con ganas. Un “friki” de “Star Wars”, “Star Trek”, “El señor de los anillos” y toda la panda que, interpretado por Thomas Lennon, famosísimo en USA por su papel en “Reno 911”, consigue no resultar un incordio y apoya ciertamente bien, en la subtrama, todo el papel desarrollado por Efron. Y lo mejor de todo es que aunque hay bofetadas y sables láser, la película se mantiene en todo momento en un tono comedido en su humor, sin necesidad de alcanzar situaciones inverosímiles para crear una comicidad que es innegablemente efectiva.

Si ven las reseñas de los espectadores por ahí, verán que ellos y yo coincidimos en lo mismo: esta película es una sorpresa. No cambiará nuestras vidas, no la recordaremos para siempre, pero hemos pasado un buen rato y sobre todo no nos hemos sentido estafados. Es bastante placentero ir al cine esperando salir echando sapos por la boca, y dejar sin embargo la sala, realmente contentos. De regalo, sale Brian Doyle-Murray, al que los fans de "Búscate la vida" recordarán siempre con cariño.

Recomendada para gente que aparenta muchos menos años



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