Ficha

País

USA

Año

2008

Título original

21

Duración

123min

Dirección

Robert Luketic

Guión

Allan Loeb, Peter Steinfeld

Reparto

Ben Campbell, Kevin Spacey, Laurence Fishburne, Kate Bosworth, Jacob Pitts, Jim Sturgess, Aaron Yoo

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Crítica de 21: Blackjack
Autor: malabesta
Fecha: 10/04/2008.
Póster 21: Blackjack

21: Blackjack

Digerido por malabesta

En "21: Blackjack" Kevin Spacey arma un equipo de genios de las matemáticas sacados del MIT y de Harvard para que desfalquen los casinos de Las Vegas a base de contar cartas, para poder predecir las que quedan en el mazo y apostar conforme a ello. Como bien sabrá cualquiera que haya jugado el tute con su abuelo, bastaba con ir al bar de la esquina.

El blackjack es una popular versión de las siete y media, un juego vil que no hay que jugarle a ciegas, pues juegas cien veces, mil, y de las mil ves febril que o te pasas o no llegas. En él la cifra que uno ha de alcanzar con sus cartas es la de veintiuno, (de ahí el título) y es uno de los juegos básicos de casino por una razón muy simple: es casi tan probable ganar como perder. Un jugador normal tiene aproximadamente un 49.5% de probabilidades de llevarse una mano, y como sabe cualquiera que haya apostado dinero alguna vez, cuanto más se gana, más se apuesta. A la larga, ese pequeño margen que tiene la casa, que no llega al uno por ciento, se impone. Es por eso que esquemas aparentemente simples como el de contar cartas, cuyo efecto sobre el juego a corto plazo es escaso, modifican la probabilidad lo justo (quizá le den un mísero 1% más al que los use bien) para que a la larga -que es donde los casinos hacen su agosto- el beneficiado sea siempre el jugador.

Ese ínfimo margen que hace rentable la apuesta, pasado por el tamiz de Hollywood, se convierte en un sistema infalible para ganar miles de dólares en unas pocas horas. "21: Blackjack" también retoca otros aspectos de la realidad, quizá un poco más espinosos; es cierto que durante más de veinte años existió un equipo de blackjack en el MIT, pero la demografía de éste era bastante diferente a la que se nos muestra en la película. Como en general cualquier equipo científico-técnico en Estados Unidos, estaba compuesto casi en su totalidad por orientales, mientras que en "21: Blackjack" su participación se ve reducida a papeles muy secundarios, uno de ellos el típico bufón rarito, personaje estándar para actores chinos desde "Los Goonies", más o menos.

Muchos han querido ver -con énfasis en querido- en las triquiñuelas que los protagonistas de la película usan para triunfar tanto socialmente (el protagonista era el típico apestado social que termina consiguiendo a la chica más popular) como económicamente una crítica al sistema capitalista-liberal, al sueño americano ya no sé cuántos clichés más, puesto que parece el éxito viene de la mano de las trampas, la estafa y la corrupción. Habría que matizar esta lectura un poco teniendo en cuenta que en todo momento Kevin Spacey y sus secuaces se mantienen dentro de la legalidad, pues en las mesas de blackjack parece que está permitido contar cartas, aprenderse su orden de memoria, marcarlas (siempre que uno lo haga sin tocarlas directamente) e incluso poner a un amigo detrás del repartidor para que intente ver sus cartas y luego nos lo diga. En este sentido, "21: Blackjack" se configura como la típica historia de chico-listo-contra-el-sistema (que tampoco se corrompe a pesar de la exposición prolongada a la ciudad del pecado) más propia de producciones sin demasiadas ambiciones como ésta.


Aún encima la película tiene que hacer gala del clímax final conspiratorio "ooooh no me lo habría imaginado nunca" tan propio de estos tiempos.
Dentro del género de las películas de cartas, ésta no llega a mucha cosa. Todas ellas suelen pasar por la necesidad de mostrarnos los momentos de juego de la manera más emocionante posible, y mientras que otros pasatiempos como el póquer ofrecen la posibilidad de enfrentamientos personales entre personajes, al ser el blackjack siempre jugado contra la banca, tiene un cierto cariz impersonal que hace que no funcione demasiado bien en pantalla, al menos en "21: Blackjack". La dinámica de la película la ponen las interacciones de Kevin Spacey, Ben Campbell (su pupilo aventajado) y Laurence Fishburne, que interpreta al encargado de seguridad del casino, responsable de espantar a todos aquellos que ganen demasiado bien. El problema es que no termina de ser un antagonista demasiado claro, y aún encima la película tiene que hacer gala del clímax final conspiratorio "ooooh no me lo habría imaginado nunca" tan propio de estos tiempos, lo que supone una traición al tono que había mantenido hasta esos últimos minutos.

Pone la guinda un final un tanto ridículo, que sin duda recordará a muchos jóvenes aunque sobradamente preparados aquello de "y por cierto, la cita es muy buena, pero no es de Kant, es de Séneca". Y olé.

El reparto está dirigido por los veteranos Spacey y Fishburne, sin demasiadas alharacas. Spacey resulta un poco cansino en su interpretación de jedi metido a matemático, y Fishburne -quizá por la indefinición propia del personaje- no termina de convencer. En el lado júnior están Ben Campbell y Kate Bosworth, totalmente anodinos.

En fin, una película que sin llegar a aburrir, no entusiasma en ningún momento. Recomendada para gente cansada del cinquillo, la perejila y el julepe.


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