Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

300

Duración

117min

Dirección

Zack Snyder

Guión

Zack Snyder, Kurt Johnstad, Michael Gordon

Reparto

Gerard Butler, Lena Headey, David Wenham, Vincent Regan, Andrew Tiernan, Rodrigo Santoro, Dominic West

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Crítica de 300
Autor: malabesta
Fecha: 25/03/2007.
Póster 300

300

Digerido por malabesta

Ante "300" el público se divide en dos grupos: los que se fascinan ante su apuesta visual, sus barrocos planos, sus estudiadas composiciones a cámara lenta y esa sorprendente falta de camisetas y ropa en general de sus musculosos protagonistas y los que entrecerrando los ojos se centran en el mensaje que ofrece, que tildan de fascista. Por lo tanto, "300" tiene un mérito innegable; es la única película que ha conseguido que la gente aplique el adjetivo fascista donde corresponde, al menos en tanto a lo que de militarista, homofóbica, racista y eugenética tiene.

En todo caso, me parece mucha lectura para tan poca mies. El Frank Miller de "300" sigue siendo el mismo de "Sin City", y por el mismo sitio van los tiros. Unos personajes bastante limitados, una glorificación del supermacho (aunque esos espartanos semidesnudos, desnudos en el cómic, tan amigos, abrazándose todo el rato, son un poco sospechosos), abuso de la voz en off, etc. Todo lo que en "Sin City" se pasó por alto, vamos. Y es curioso, porque siendo el cómic original de la película de Robert Rodríguez muy superior, al menos en algunos de sus relatos, al que da origen a esta película, "300" resulta ser una adaptación muy superior en todos los aspectos a "Sin City".

Aunque son las dos del mismo palo, no se me emocionen. "300" cuenta la historia de 300 espartanos, 1800 abdominales en total, que liderados por el rey Leónidas (Gerard Butler) frenaron al muy superior numéricamente, pero mucho más feo, ejército de Xerxes I (Rodrigo Santoro) en el paso de las Termópilas lo suficiente para que Atenas armase su marina y Esparta reuniese un ejército mayor, pues ambas ciudades estaban de festejos, y como los funcionarios deben ser cosa vieja, allí en festivo no trabajaba nadie. Éste es el hilo narrativo del cómic, al que Snyder ha añadido algunos elementos de su cosecha. Mientras Leónidas se entretiene con los persas, en Esparta su mujer Gorgo (Lena Headey) intenta mover a las ciudades griegas a la guerra, con el fin de frenar a Xerxes y rescatar a su marido y contra la oposición de Theros (Dominic West), que aspira a ocupar en más de un aspecto la posición de Leónidas.

El objetivo de esta segunda trama, entre otras cosas, es alargar un poco la película, porque la propia batalla, que con el estilo narrativo de Miller podría durar dos o tres años, no es capaz de aguantar dos horas de cine (a menos que sea el final de una película de John Woo). Así que para que el público descanse la vista de mutilaciones y empalamientos, se pasa a los intentos de Gorgo de convencer a los senadores. Lástima que toda esta historia sea muy inferior a la de Leónidas, y tenga los peores momentos de la cinta. Tal vez sea porque el punto fuerte de "300" sea el aspecto visual, y las batallas dialécticas del senado no puedan sacar mucho partido de él, pero también colabora el hecho de que las situaciones y dificultades a las que se enfrenta Gorgo sean un tanto ridículas, con unos discursos patrióticos y patrioteros sonrojantes, y un desenlace que válgame Dios.

Visualmente, como todas, la película pretende copiar viñeta por viñeta la estética del cómic, con lo que adquiere un aire un poco barroco en la planificación de sus escenas, todo para lograr esa imagen que sólo los lectores de la obra gráfica sabrán apreciar, mientras el 99% restante se rasca la cabeza. Para que podamos disfrutar mejor de estos momentos, están siempre rodados en cámara lenta; yo sospecho que en realidad la película dura veinte minutos, pero con tanta lentitud y tanta imagen de postal la cosa se alarga hasta las dos horas, como una visita al dentista. El esquema de rodaje ha sido muy parecido al de "Sin City", en estudio y delante de una pantalla azul, de manera que para que "300" estuviese presentable, ha tenido que sufrir un largo proceso de edición y añadido de efectos especiales, con especial cuidado de asimilar los colores de la obra de Miller. Aunque el resultado es bastante espectacular y atractivo, se echa de menos que el mismo cuidado se le hubiese dedicado también a otros aspectos narrativos.

Como por ejemplo podría haber sido el aligerar la voz en off tan habitual de las obras de Frank Miller, y que en ellas es muy apropiada, pero que al pasar al cine resulta un incordio. Si los protagonistas no se están zurrando la badana con los griegos, rápidamente aparece allí una voz de fondo para recordarnos lo dura que es la vida y lo profundos que son los pensamientos de Leónidas, mientras éste frunce el ceño.

El diseño de producción ha tenido el detalle de ponerle unos taparrabos, ausentes en el original, a los espartanos, para aliviarnos de la visión de 300 hombres hombro con hombro mirando a la cámara en cuclillas. Por lo demás se ha mantenido fiel, y éste es uno de los reproches que se le hace a la película. Mientras los espartanos son musculosos, limpios, altos, apolíneos y blancos, los persas son feos rayando la deformidad, llevan muchos pendientes y vienen a ser negros, árabes o mongoles. Aunque la lectura de ésto es bastante evidente, me parece pedirle peras al olmo, dado el calado de la producción.

Los actores no es que tengan mucho que hacer. Los espartanos de Miller son bastante estoicos, y sólo Gerard Butler tiene el suficiente desarrollo como para adquirir cierta personalidad. En general su interpretación es bastante buena, aunque su Leónidas tiene un cierto aire socarrón que quizá sobre. Lena Headey y Dominic West son tal para cual, y sus interpretaciones resultan bastante artificiales, y muy grises al lado de la llamativa ausencia de ropa de Butler. Rodrigo Santoro, por otro lado, está irreconocible debajo de capas y capas de maquillaje y cadenas de oro; cuando él está en pantalla, uno se pasa el tiempo esperando los primeros acordes de "I will survive", pues no sabe si está ante un temible tirano conquistador o ante el último aspirante a Miss Priscilla, reina del desierto.

En fin, una película que entretiene, gracias a que su trabajado aspecto visual consigue compensar sus carencias narrativas y de vestuario. Recomendada para mujeres con crisis de estrógeno.

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