Ficha

País

USA, Alemania, UK

Año

2007

Título original

4: Rise of the Silver Surfer

Duración

97min

Dirección

Tim Story

Guión

Don Payne, Mark Frost

Reparto

Ioan Gruffudd, Jessica Alba, Chris Evans, Michael Chiklis, Doug Jones, Julian McMahon

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Crítica de Los 4 fantásticos y Silver Surfer
Autor: malabesta
Fecha: 09/08/2007.
Póster Los 4 fantásticos y Silver Surfer

Los 4 fantásticos y Silver Surfer

Digerido por malabesta

En estos tiempos, en los que a todo superhéroe se le han de ver las costuras del traje para que todos nos demos cuenta de que también tienen sus problemas y su corazoncito, "Los 4 fantásticos y Silver Surfer" es más bien una película como las de antes; aunque sus protagonistas efectivamente tienen sus cuitas personales, no son ellas el centro de la historia, lugar que tradicionalmente es para labores como salvar a la humanidad y zumbarle la badana al malo de turno. Lástima que detrás de estas buenas intenciones no haya nada más, y la segunda entrega de la saga esté bastante cerca del espanto que fue "Los 4 fantásticos".

A punto de casarse, Sue Storm/La Chica Invisible (Jessica Alba) y Reed Richards/Mr. Fantástico (Ioan Gruffudd) han de copar con la atención de los medios, que debido a su fama como luchadores contra el crimen pone en peligro su estabilidad emocional. Junto con sus compañeros Johnny/La Antorcha Humana (Chris Evans) y Ben/La Cosa (Michael Chiklis), han de parar además la enésima amenaza que se cierne sobre la Tierra: la llegada del emisario cósmico Silver Surfer (Doug Jones) y Galactus, el ente al que representa y que tiene a nuestro planeta de primer plato en su menú.

La película mantiene un tonillo inocente (lo que le ha ganado una calificación para todos los públicos, algo raro en las producciones de superhéroes) que no molesta mucho en tanto en cuanto de volar, pelear y construir fantabulosa maquinaria que funciona porque los iones se acoplan con el campo cósmico terrestre y emiten pulsos subsónicos de cuantos magnéticos, a la vez que en la parte de atrás tiene un espejito y cabe en un bolso de señora. El problema viene cuando se convierte en una excusa para tapar los agujeros del guión. Está bien, por ejemplo, que no tengamos que conocer todos los traumas y los complicados problemas psicológicos que hacen que el malo aspire a dominar el mundo en lugar de querer hacerse concejal de urbanismo como todo hijo de vecino, pero en "Los 4 fantásticos y Silver Surfer" muchas cosas terminan pasando porque sí: la chica de turno se enamora de Johnny porque sí, reaparece el doctor Doom porque sí, etc. Eventos que tienen tal peso dentro de la historia que un poco de explicación y desarrollo le haría bien, y ayudaría a quitar el aire de teleserie con relleno que tiene la película.

El propio Galactus se ve reducido exactamente a nada
Los personajes de "Los 4 fantásticos y Silver Surfer" recuperan la unidimensionalidad de la primera parte, y la incorporación de dos nuevos pesos pesados del cómic, Silver Surfer (que aquí de siempre fue Estela Plateada) y Galactus tampoco es motivo de alegría. Ambos son utilizados sin piedad por la película, que dilapida la interesante historia del surfista (que selecciona los planetas que Galactus ha de devorar a cambio de salvar el suyo propio) en un par de diálogos, y lo que queda de él son persecuciones por aire y mucho lucimiento de efectos especiales, que después de todo son lo mejor de la producción. Fuera de toda mención está el hecho de que el propio Galactus se vea reducido exactamente a nada.

Los intérpretes de los 4 fantásticos de nuevo no están a la altura del nombre. Descontado está que nadie le pide emotivas escenas, pero incluso cuando hacen lucimiento de sus poderes, uno no puede evitar darse cuenta de que mientras estaban rodando -antes de que los efectos especiales añadiesen rayos y centellas- por las cabezas de Gruffudd y Alba pasaban cosas como "qué ridículo estoy haciendo" y "tengo que cambiar de agente".

En fin, una película bastante mediocre, a la que sólo libra de ser un espanto el hecho de que su hora y media escasa no dé tiempo a que uno se canse de los efectos especiales. Recomendada para seguidores del Reader's Digest.


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