Ficha

País

UK, USA, Alemania

Año

2006

Título original

Stormbreaker

Duración

93min

Dirección

Geoffrey Sax

Guión

Anthony Horowitz

Reparto

Alex Pettyfer, Alicia Silverstone, Mickey Rourke, Ewan McGregor, Bill Nighy, Sophie Okonedo

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Crítica de Alex Rider: Operación Stormbreaker
Autor: malabesta
Fecha: 27/06/2007.
Póster Alex Rider: Operación Stormbreaker

Alex Rider: Operación Stormbreaker

Digerido por malabesta

“Alex Rider: Operación Stormbreaker” es la adaptación al cine de la primera novela de la saga de Alex Rider. Escritas por Anthony Horowitz, que también se encarga del guión, las seis novelas han sido vendidas en lote. Junto con el angustioso final -angustioso porque anuncia secuela- parece bastante seguro que no será la última vez que veamos a Alex Pettyfer, el actor, por nuestras pantallas.

La película es más o menos un remedo para quinceañeros de las aventuras de James Bond. Alex Rider (Alex Pettyfer) es un estudiante de instituto como otro cualquiera, salvo por el hecho de que es huérfano y ha sido criado por su tío Ian (Ewan McGregor) y su ama de llaves Jack (Alicia Silverstone). Sin que Alex lo sepa, Ian trabaja para los servicios secretos británicos, y ha estado entrenando a su sobrino para que ocupe su puesto. Ha conseguido enseñarle submarinismo, alpinismo, artes marciales, varios idiomas... y todo sin que Alex se dé cuenta (¡!). Cuando Ian desaparece, el MI6, dirigido por Alan (Bill Nighy) decide contar con los servicios del adolescente (¡!) para investigar a Darrius Sayle (Mickey Rourke).

El guión de “Alex Rider: Operación Stormbreaker” resulta bastante decepcionante. No porque sea sumamente irreal. Cuando está delante de un producto como éste, uno puede aceptar sin problemas que el estado británico use a adolescentes en sus misiones de infiltración, o que un montón de quads aparezcan de la nada para que el protagonista se pueda escapar con una vistosa persecución. Lo decepcionante resulta la falta de imaginación que muestra. Con un poco más de ímpetu, esta podría haber sido una película simpática incluso para los adultos. Así, por ejemplo, en determinado momento Alex ha de hacerse pasar por el ganador de un concurso convocado por una revista de ordenadores. El verdadero agraciado es el informático adolescente estándar: gafotas, con espinillas y desaliñado. Pero la película, en lugar de aprovechar el potencial cómico de convertir a su protagonista guaperas en un friki, lo soluciona con un simple “hemos contactado con la editorial de la revista y han cambiado su foto por la tuya”, y así Pettyfer no tiene que cambiar su imagen de modelo de Tommy Hillfiger.

Resulta especialmente decepcionante cuando el resto de los personajes sí tienen un lado cómico, y hasta paródico, muy marcado. Así las apariciones de Alicia Silverstone son bastante ridículas, y el personaje de Bill Nighy es una caricatura, muy acorde con su manera de actuar. En “Alex Rider: Operación Stormbreaker”, Nighy compone otro de sus afectados papeles, y se pasa la película con cara de ir en moto a mucha velocidad y sin casco. Eso sí, en torno a él se hilan los únicos momentos auténticamente divertidos de todo el metraje.

La dirección de Geoffrey Sax es completamente espantosa. Abusa de unos estridentes montajes paralelos muy incómodos, y la continuidad entre escenas es tan chapucera que uno no puede evitar acordarse del gag de los Monty Python en el que Lancelot está atacando un castillo, y tras repetidos planos en los que aparece a gran distancia de la puerta, de repente se planta ante los guardias, sorprendiéndolos. Además Sax introduce en la película un par de peleas totalmente innecesarias coreografiadas por Donnie Yen, pero muy poco originales también. En una de ellas Alex les zurra con una cuerda a unos matones, al más puro estilo Jackie Chan en “Shanghai Kid, al este del oeste”, y en la otra Silverstone se enfrenta con una de las secuaces de Sayle, choque que no puede evitar parecerse a los de “Kill Bill Vol. 2”.

En fin, una película completamente fallida, recomendada sólo para los que ya no puedan acercarse a los institutos.
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