Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Alpha dog

Duración

122min

Dirección

Nick Cassavetes

Guión

Nick Cassavetes

Reparto

Anton Yelchin, Justin Timberlake, Ben Foster, Harry Dean Stanton, Matthew Barry, Shawn Maurer, Bruce Willis, Sharon Stone

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Crítica de Alpha dog
Autor: malabesta
Fecha: 07/04/2007.
Póster Alpha dog

Alpha dog

Digerido por malabesta

Como no tenemos bastante con la televisión, “Alpha dog” copia la estructura de los docudramas, estos documentales tan de moda en el canal Historia, People & Arts o en Discovery Channel que intercalan intervenciones de personajes reales y expertos diversos con dramatizaciones de la acción narrada, que normalmente suele ser un accidente, un crimen, una erupción volcánica, una ensaladilla en mal estado o cualquier desastre natural de similar magnitud.

Escudándose en el hecho de que la película está basada en hechos reales, Nick Cassavetes se apropia del estilo para narrar la historia de Johnny Truelove (Emile Hirsch), el “pseudónimo” de Jesse James Hollywood, uno de los criminales más jóvenes, lo consiguió a los veinte añitos, en entrar en el top ten de los más buscados por el F.B.I. Johnny es un traficante que quiere cobrar una deuda de Jake Mazursky (Ben Foster), uno de sus “empleados”, además de violento neonazi adicto al speed. Para forzar el pago, Truelove y sus secuaces Frankie (Justin Timberlake), Tiko (Fernando Vargas) y Elvis (Shawn Hatosy) deciden secuestrar a Zack (Anton Yelchin), el hermano de Jake.

Lo que es en sí la parte dramática de la película, no está del todo mal. La tensión del secuestro está bien llevada, y Cassavetes sabe mostrarle al espectador la información, de manera que éste sabe todo lo que pasa y puede ver como los personajes, ignorantes de su futuro, se van acercando poco a poco al terrible desenlace. El problema es que cuando éste llega, la película no se acaba. Como toda la tensión ya ha desaparecido, la media hora aproximada que queda se hace increíblemente aburrida. Además, al igual que los primeros minutos, está trufada de falsas entrevistas a los personajes “Tres años después”, y demás, que además de partir el ritmo de la historia, son soporíferas, en el mejor de los casos.

Además de las entrevistas, Nick Cassavetes roba del documental los textos sobreimpresos en pantalla, que marcan lugares y personas. Especialmente los numerosos testigos de los acontecimientos, que Cassavetes va numerando uno a uno. El secuestro y demás acontecimientos fueron presenciados por al menos treinta y seis personas, y casi nadie hizo nada para evitarlo. Parece que la policía se tomó a pitorreo las pocas llamadas que recibió al respecto. Todo el mundo percibe a los protagonistas, narcotraficantes, y a sus acciones como modelos a imitar dentro de la estética de glorificación de la violencia y el hampa urbana en la que parece que vivimos. En determinado momento de la película, Zack le cuenta a unas chicas que está secuestrado, a lo que ellas contestan “¡Cómo mola!”.

En cierto modo retoma la estela de "Elephant", dramatizando un crimen real para hacer una crítica de la sociedad y de los mecanismos que dentro de ella permitieron que ocurriera. Resulta curioso además ver como los cacos de turno tienen miedo de ir a la carcel o de que le caiga una cadena perpetua por secuestrar a un chaval, sobretodo visto desde un país en el que el sistema judicial a veces parece que el secuestro, o crímenes similares, los castiga con tres avemarías y un padrenuestro.

Lo mejor, sin duda, de la película son las interpretaciones. Especialmente las de Justin Timberlake y Ben Foster. Sí, han oído bien. Justin Timberlake. No es un grandísimo actor, pero es solvente; se adapta bastante bien a su personaje, y comparándolo con otros cantantes/actores como 50 Cent, parece que ha salido de la Royal Shakespeare Company. El que despunta auténticamente es Ben Foster, el Ángel de “X-Men: La decisión final”. Aunque por momentos sobreactúa un poco, y de ello un poco de culpa ha de tener el director, su personaje de Jake Majursky, en un estado de excitación e hiperactividad constante tiene momentos totalmente brillantes, que no detallaré por no estropearlos. Son lo mejor de la película.

En el otro lado de la balanza, está Sharon Stone, que interpreta a la matriarca de la familia Mazursky. En una de las falsas entrevistas, nos regala la peor interpretación de su carrera, y fíjense que esta mujer salía en “Catwoman” e “Instinto básico 2”. También tiene sus minutos Bruce Willis, el padre de Truelove, pero su personaje tiene la profundidad dramática de una caca de perro, así que el actor no tiene ninguna dificultad en cumplir con su cometido.

En fin, una película que aunque tiene sus momentos, termina por parecerse también a los documentales de la sobremesa en La 2, y provoca el sopor del público. Recomendada para adictos, a la televisión.

Puntuacion