Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

American gangster

Duración

157min

Dirección

Ridley Scott

Guión

Steven Zaillian

Reparto

Denzel Washington, Russell Crowe, Chiwetel Ejiofor, Josh Brolin, Carla Gugino, Cuba Gooding Jr.

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Crítica de American gangster
Autor: malabesta
Fecha: 26/12/2007.
Póster American gangster

American gangster

Digerido por malabesta

A los pergaminos del Mar Muerto, la Sábana Santa, el meteorito de Tunguska y las figuras gigantes de Nazca habría que añadir otro misterio para que analicen Íker Jiménez y adláteres: De dónde demonios sacó Ridley Scott "Alien" y "Blade Runner". Aunque viendo su filmografía reciente "American gangster" es un punto alto y a juzgar por el año que llevamos es de esperar que no le vaya mal en la temporada de premios, la verdad es que Scott ya no es lo que era (si es que alguna vez lo fue).

Para empezar, "American gangster" no es una película: son dos. De no ser porque la fama y el tirón del director lo mantienen a salvo de estas tropelías, en manos de un traductor su título -en la línea tu padre le puede al mío de "Freddy contra Jason" o "Alien contra Predator"- podría haber pasado a "Los intocables contra Scarface" y más o menos recogería el espíritu de la producción.

Se trata de las historias de dos hombres: Frank Lucas (Denzel Washington), la sección "El precio del poder"/"Uno de los nuestros" de la película, de cómo pasó de chófer del mafioso local a jefe del cotarro e importador de heroína número uno del país, así como su posterior caída. De fondo -pero muy de fondo- laten temas como la segregación racial y si uno le echa mucha (pero mucha) imaginación, una fábula sobre el capitalismo salvaje. La sección "Los intocables"/"Zodiac", la recreación histórica de la investigación del agente Richie Roberts (Russell Crowe) para combatir el crimen organizado y la corrupción policial en Nueva York. Para aderezar, los problemas personales y matrimoniales que han tenido todos los policías y detectives más o menos desde Adso de Melk en adelante.

Ambas historias son prácticamente impermeables, salvo la presencia invisible de Denzel Washington en la de Crowe y algún personaje secundario en común, y no se mezclan hasta que más o menos queda media hora de película, en un clímax bastante mal preparado pero que resulta lo mejor de la película porque, para qué engañarnos, por fin pasa algo. Tras él, una coda que aunque históricamente apropiada, no aporta mucho a la película y dejará a más de uno rascándose la cabeza y recolocándose la boina.

Una historia de casi tres horas en la que al final no parece haber un objetivo más allá del "así son las cosas y así se las hemos contado" televisivo.
Tanto en el guión como en la realización, llama la atención el poco interés que Steven Zaillian y Ridley Scott parecen haber puesto en el asunto. Todo es correcto, pero hecho con falta de pasión y tibieza. "American gangster" está coja de sentido: nos cuentan una historia de casi tres horas en la que al final no parece haber un objetivo más allá del "así son las cosas y así se las hemos contado" televisivo. Resulta tan fácil empatizar con el policía abnegado o el gran narcotraficante como sentir la mayor de las indiferencias por ambos; y no deja de ser un poco molesta la equidistancia con la que Scott los retrata a ambos: no hay que olvidar que Lucas era el rey de la heroína, y salvo algún que otro montaje rápido en el que se nos muestra con toda sordidez a los consumidores finales del género, el personaje de Denzel Washington aparece retratado (obviando los inevitables tiroteos) como el más educado de los hombres de negocios.

En muy pocos momentos de la película puede uno ver al Ridley Scott de otros tiempos (algún plano hay por ahí que parece sugerir que no todo está perdido). Quizá ha vuelto al camino correcto en las escenas de acción, alejado ya de los efectismos de "Gladiator" o "Black Hawk derribado", en las que -para entendernos- no se veía un pito, y rueda en "American gangster" con mano firme y trípode seguro. Se agradece. Por lo demás, Frank Lucas y Richie Roberts están agitados pero no revueltos, y de entre todas las formas con las que se nos podría haber contado esta historia, Scott ha optado por la que usan también el aceite y el agua en sus relaciones  interpersonales.

El trabajo de Washington y Crowe es correcto, con el afán de imitación propio de los personajes basados en la realidad: por lo visto ha habido mucho acento y mucha caracterización física; lamentablemente ambas se han perdido para el público español, que se perderá las voces originales y desconoce por lo general a las contrapartidas reales de los protagonistas de "American gangster". Acompañando a ambos, un séquito de secundarios de entre los que destaca Josh Brolin, que parece que se está labrando un nombre y una posición en el Hollywood que viene, y -por si creían que se había retirado- Cuba Gooding Jr., bastante accesorio.

En fin, una película correcta que ganará mucho cuando pueda ser objeto del botón de "FFW" en el reproductor de DVD. Recomendada para corredores de apuestas en los Oscar.
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