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Autor: malabesta
Fecha: 02/09/2007.
Amor y otros desastres
Digerido por malabesta “Amor y otros desastres” es el piso piloto de las comedias románticas. A pesar de que se intenta esconder entre su múltiples personajes homosexuales y su carencia de escrúpulos a la hora de sacar a su protagonista meando, por ejemplo, la realidad es que la película se apropia de todos los clichés y situaciones prefabricadas del género. Y de otras cosas no tan genéricas y mucho más concretas de otras obras como “Love actually”.
Emily Jackson (Brittany Murphy) trabaja para la revista Vogue y está empantanada en una insatisfactoria relación con James (Elliot Cowan). Su compañero de piso Peter (Matthew Rhys), gay y aspirante a guionista, sigue esperando al hombre perfecto, que Emily cree que puede ser Paolo (Santiago Cabrera) ayudante de fotografía argentino que ella ha conocido en el trabajo, y al que cree homosexual también, mientras el resto de la humanidad, público y demás personajes, se han dado cuenta a los diez segundos que no, y que además está enamorado de Emily.
Siguen a partir de ahí miles de malentendidos, situaciones escabrosas, ridículos, borracheras, encuentros casuales, malentendidos, y justo cuando todo parece que está arreglado algo horrible pasa pero al final triunfa el amor. Aunque no falta quien quiera poner “Amor y otros desastres” en la misma estantería que la obra de Richard Curtis (“Love actually”, “Notting Hill” y “Cuatro bodas y un funeral”), la realidad se acerca más a la portada del DVD de algún “Agárralo como puedas” (creo recordar); la película de Alek Keshishian se podría anunciar como “Del director que vió “Notting Hill” y “Love Actually”. El gran activo de Curtis, su capacidad para el humor a través de diálogos completamente geniales y personajes extravagantes, se convierte en “Amor y otros desastres” en chistes viejos y/o malos y referencias metacinéfilas, incluyendo cosas del estilo “Si esto fuese una película ahora...”.
El reparto tampoco está demasiado entusiasmado. Brittany y Santiago Cabrera (el pintor de “Héroes”), además de no tener ni el menor atisbo de química, actúan de manera totalmente rutinaria, lo que termina creando unos personajes totalmente carentes de vida. Matthew Rhys, aunque tampoco está de Oscar, al menos da la impresión de creer en lo que está haciendo, y termina siendo el que más, sino el único, empatía despierta.
En fin, una película rutinaria y que salta de cliché en cliché. Recomendada para aquellos que odien las sorpresas.
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