Ficha

País

Canadá

Año

2007

Título original

Emotional arithmetic

Duración

99min

Dirección

Paolo Barzman

Guión

Jefferson Lewis

Reparto

Christopher Plummer, Susan Sarandon, Gabriel Byrne, Roy Dupuis, Max von Sydow

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Crítica de Aritmética emocional
Autor: malabesta
Fecha: 08/06/2008.
Póster Aritmética emocional

Aritmética emocional

Digerido por malabesta

"Aritmética emocional" es un título que no deja lugar a dudas sobre el tipo de película que representa, un tanto artificial y pretenciosa pero que se queda sin sacarle todo a un planteamiento, víctimas del holocausto que se reunen treinta años después, que podría haber dado bastante más de sí.


Melanie (Susan Sarandon) es una superviviente del holocausto que vive con su marido David (Christopher Plummer) y su hijo Benjamin (Roy Dupuis). Cuando descubre que Jakob (Max von Sydow), uno de sus compañeros en Drancy, el campo francés en el que ella fue prisionera, ha salido del hospital psiquiátrico ruso en el que residía, tras haber sobrevivido a Austwitch y a un gulag, lo invita a su casa. Con él vendrá también Christopher (Gabriel Byrne), otro de los niños prisioneros.

"Aritmética emocional" no sorprende a nadie. Bueno, a nadie que no espere que cuando seis personajes están aislados en una granja rural americana, un espíritu vengativo ancestral/psicópata/alien los mate a todos. Es lo que por convención se llama una película "de personajes", en la que resumiendo, no pasa nada. Los seis protagonistas purgan sus culpas, revelan sus sentimientos y sanean sus relaciones y cada uno a lo suyo.

Aunque no es una mala película, no aburre (demasiado), los diálogos son correctos (en su mayor parte) y los personajes creíbles (por lo general), uno podría esperar que tratando como trata el tema de las secuelas psicológicas del holocausto y lo campos de concentración/reeducación, tanto los nazis como los soviéticos, tuviese un mensaje un poco más profundo que el "pelillos a la mar" que parece trascender de su historia.

Su factura visual es un poco ostentosa, sobre todo en su principio, con unos largos planos cenitales y una fúnebre y omnipresente banda sonora que acompaña a la voz de Susan Sarandon recitando en off citas sobre Dios y los hombres. Por suerte, a medida que avanza la película la cosa se normaliza un poco y se centra más en las interacciones personales que en el discurso y las postales.

Sin duda el plato fuerte de la película es el reparto, y todos ellos hacen honor a sus reputaciones. Susan Sarandon soporta bien ser la protagonista, e incluso Gabriel Byrne (a priori, el peor), sorprende. Por un lado no interpreta a Satanás y por otro resulta bastante convincente.

En fin, una película que podría haber dado bastante más de sí, pero que se queda en carne de la sobremesa del sábado. Recomendada para gente a la que lo del dos más dos no le cuadre.


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