Ficha

País

UK, Francia

Año

2007

Título original

hot fuzz

Duración

121min

Dirección

Edgar Wright

Guión

Edgar Wright, Simon Pegg

Reparto

Simon Pegg, Nick Frost, Stuart Wilson, Timothy Dalton, Jim Broadbent

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Crítica de Arma fatal
Autor: malabesta
Fecha: 03/12/2007.
Póster Arma fatal

Arma fatal

Digerido por malabesta

Vayan a verla. Es muy buena. Chistes, té, tiroteos, persecuciones conduciendo por la izquierda, gansos, helicópteros, homenajes a "Dos policías rebeldes 2", esgrima, tripas, ese casco tan mono que llevan los agentes ingleses  y un policía armado hasta los dientes y con un palillo entre ellos. ¿Qué más se le puede pedir a una película?


Nick Angel (Simon Pegg) es el mejor agente de policía de Londres. Es tan sumamente bueno que sus jefes deciden mandarlo al pequeño y apacible pueblo de Sandford para que no haga quedar en evidencia al resto del cuerpo. Allí trabajará con Butterman (Nick Frost) un policía gordinflón, bebedor, irregular y el hijo del jefe (Jim Broadbent). En Sandsford, Angel tendrá que enfrentarse a su nueva vida, pasando de perseguir a terroristas y narcotraficantes a buscar a un ganso fugado. Pero, como era de esperar ya que usted y yo estamos aquí, el pequeño pueblo esconde un secreto, un secreto que corre por las calles armado con un hacha. Adivinen quién intentará detenerlo.

Aunque no falte quien la entienda como una parodia, "Arma fatal" es un grandísimo homenaje al género de acción americano, y a pesar de que es una comedia -y una buena- gran parte de ella es la película que cualquier niño tiene en su cabeza cuando juega a polis y cacos. Claro que se trataría de un niño que a las cinco lo dejaría todo para tomar un té con una nube de leche, pues se trata indudablemente de un producto británico. Pegg, Wright y Frost son una nueva generación de cómicos televisivos británicos (el relevo natural de Rowan Atkinson y Richard Curtis) y su estilo, sobre todo a la hora de escribir, es "chiefly British". Así que además de dar un repaso a buddy movies, persecuciones y tiroteos, "Arma fatal" pasa igual por encima de la idílica vida de la campiña inglesa, con sus lecheros y sus mercados domingueros.

Todo esto encaja bastante bien sobre una historia muy simple y apropiada al género: en "Arma fatal" se habla sólo de los crímenes de Sandford y de la amistad de los dos protagonistas, y así queda sitio para tiroteos y chistes, pero lo suficientemente sólida como para que todo encaje sobre ella sin que la cosa parezca un especial de Navidad.

Numerar las múltiples referencias a otras películas es una labor que dejo al hombre que escribe las páginas amarillas, pero al contrario de lo que suele ser habitual en muchas parodias (y empatando con los mejores momentos de Zucker, Abrahams y Zucker), en "Arma fatal" nada es gratuito, y todos los gags, por tontos o banales que puedan parecer, tienen su función en la trama y tarde o temprano lo comprueba el espectador. Además, la película está curiosamente estructurada en dos partes, una primera en la que Angel, el hombre de acción, intenta adaptarse al pueblo, el paraíso de la mantequilla, y una segunda en la que se concentra toda la acción Si muchas de las gracietas de los protagonistas resultan simpáticas la primera vez, ganan mucho cuando la película cierra en la segunda mitad los numerosos chistes que quedan abiertos en la primera.

También es más que notable la labor de Edgar Wright como director; no sólo cuando se pone a homenajear a otros grandes de la acción, que no es fácil encajar cámaras lentas y palomas, contrapicados de los protagonistas o planos de casquillos sin que destrocen el tono de la película, sino que tiene un estilo propio más que notable, y "Arma fatal" tiene unos montajes (el primer viaje de Nick Angel al pueblo, por ejemplo) brillantes. Lástima que el frenético ritmo de planos que a veces necesita para estos montajes llegue a cansar un poco, y no faltará quien sufra ataques de epilepsia o se acuerde de la técnica Ludovico.


El reparto se divide en dos grupos: los actores cómicos que han trabajado juntos más o menos desde que usaban el orinal con cabeza de pato, como son Nick Frost, Simon Pegg o Bill Bailey (al que conocerán de "Black Books", serie totalmente imprescindible) y que tienen una química indudable, y luego están los secundarios consagrados como Broadbent o Timothy Dalton, que sólo con su presencia llenan sus personajes, sin necesidad de presentarlos siquiera, y le dan mucho empaque a la película.

En fin, probablemente la comedia del año. Recomendada para polis y cacos.


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