Ficha

País

USA

Año

2009

Título original

Avatar

Duración

162min

Dirección

James Cameron

Guión

James Cameron

Reparto

Sam Worthington, ZoŰ Saldana, Sigourney Weaver, Michelle Rodriguez, Giovanni Ribisi, Joel David Moore, Laz Alonso, Stephen Lang

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Crítica de Avatar
Autor: malabesta
Fecha: 19/12/2009.
Póster Avatar

Avatar

Digerido por malabesta

Vuelve James Cameron con otro de sus pequeños proyectos personales e independientes con los que, modestamente, pretende cambiar para siempre el mundo del cine y a la humanidad en general mientras se lleva una (otra) carretilla de Oscars y miles de millones en taquilla en el proceso. Lástima que "Avatar", si es recordada por algo, lo será como "El cantor de jazz", la pionera y primera de una larga serie de películas mejores.

Páginas y páginas se podrían llenar hablando sobre la nueva tecnología que se usa en la película, las revolucionarias maneras de rodar sobre escenarios virtuales de Cameron o la grandiosidad de los estudios en los que se ha grabado la cinta, pero francamente es una lectura tan entretenida como levantarle el capó a un coche. Aunque sin duda el resultado de todo esta vanguardia tecnológica resulta en una experiencia visual de primer orden (particularmente para aquellos que la vean en su 3D original), más allá no hay nada que resaltar: un guión mediocre, actuaciones del montón y una dirección que se pierde en una grandilocuencia que hace que la Sagrada Familia parezca una pescadería y "Carmina Burana" un villancico de pandereta y zambomba.

La historia se centra en Jake Sully (Sam Worthington), marine parapléjico que hereda el trabajo de su hermano gemelo recientemente fallecido: ocupar un avatar, un cuerpo sin vida, mezcla entre humano y na'vi, los aborígenes del planeta Pandora. Con él Sully se moverá por la inhóspita superficie del mundo extraterrestre, dividido entre su lealtad hacia los na'vi y a su compañera científica Grace (Sigourney Weaver) y la compañía que lo contrató, puesto que ésta pretende establecer una explotación minera en los territorios sagrados de la tribu.

Los más hábiles de entre los lectores se habrán dado cuenta ya de que se trata de un refrito inmisericorde -y predecible- de "Pocahontas", "Bailando con lobos" y "El último samurai": ya saben, el invasor que se alinea con los pobres indígenas para defenderlos ante sus cruentos compatriotas, y de paso demostrarnos qué mala es la industria, qué deshumanizada la civilización y qué buena es la naturaleza y los "salvajes" que viven en armonía con ella. Que a mí me parece muy bien que los estadounidenses tengan mala conciencia respecto a cómo han colonizado su país, pero lo que no entiendo es por qué nos tienen que arengar continuamente a los demás sobre ello.

Por lo demás, James Cameron -que también es el guionista- no tiene ningún reparo en subirse al púlpito para que nos arrepintamos de nuestras consumistas y contaminadoras costumbres. Ya saben, el ecodrama es el nuevo negro. Conste que es un mensaje que me parece muy bonito y loable, pero por Dios, que no nos violen visualmente de esta manera, y que al menos tengan la decencia de esconderlo por ahí entre la historia, que así calará un poco más, en lugar del puro exhibicionismo moral de "Avatar".

Visualmente, la película es espectacular. A pesar de que el ecosistema de Pandora es algo así como la mezcla de una fiesta rave en Ibiza con un concierto de Phish, y todo son fluorescencias y psicodelias, se nos muestra con una grandiosidad y un lujo en el detalle que quizá hagan buenas las exageradas promociones televisivas y efectivamente no se hayan visto antes. La cultura Na'vi ha sido recreada con la ayuda de todo tipo de expertos en etnología, lenguas y música, pero la verdad es que a la vista del resultado parece más bien que han cogido a unos cuantos indios americanos y los han pintado de azul. Y el asentamiento y la tecnologías humanas harán felices a los seguidores de la ciencia ficción más dura. Eso sí, uno se pregunta cómo en 2154 la tecnología de sillas de ruedas aún no ha avanzado nada.

En cuanto a la dirección, parece que con los años Cameron se gusta más a sí mismo y se recrea más en su megalomanía particular. "Avatar" está repleta de grandes planos a cámara lenta e infinidad de postales, mientras de fondo majestuosos coros de voces y filarmónicas enteras puntúan la acción con una recargadísima banda sonora. No ayuda mucho que todo esto consiga que una historia, cuya parte dramática no debe llegar a la hora, se alargue más allá los ciento cincuenta minutazos.

Las actuaciones son bastante mediocres, la mitad de ellas rodadas con la versión del motion capture mejorada por el propio Cameron. Puede que este invento permita capturar fielmente las emociones de los actores y transportarlas al personaje virtual mejor que nunca (aún así tampoco es que hagan olvidar a Gollum), pero como dicen en mi casa, de donde no hay no se puede sacar. Worthington, Weaver, Zoe Saldana y Giovanni Ribisi podrían haber dado para algo más.

En fin, una película de acción tan políticamente correcta que le hará vomitar gominolas y arcoiris, que no es capaz de aguantar el ansia de su director por mostrar su nueva tecnología. Recomendada para amigos de contar píxeles.
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