Ficha

País

España

Año

2006

Título original

Azuloscurocasinegro

Duración

105min

Dirección

Daniel Sánchez Arévalo

Guión

Daniel Sánchez Arévalo

Reparto

Antonio de la Torre, Quim Gutiérrez, Héctor Colomé, Daniel Muriel, Eva Pallarés

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Crítica de Azuloscurocasinegro
Autor: bronte
Fecha: 30/04/2007.
Póster Azuloscurocasinegro

Azuloscurocasinegro

Digerido por bronte

A mí me parece muy coherente que Daniel Sánchez Arévalo ganase el Goya a mejor director nóvel por esta película, y más aún, mucho me extraña que no ganara el de mejor guión original al que estaba nominado. Y es que "Azuloscurocasinegro" es un ejemplo canónico del cine español contemporáneo. Si hubiera que elegir una sola película para que los extraterrestres se hicieran una idea de lo que hacemos por aquí, esta sería una elección inmejorable. A saber, primero, viene a redundar en la pobreza temática del cine patrio. Salvo excepciones, ¿dónde están los thrillers, los filmes históricos, la ciencia-ficción, los policíacos, la sátira política, la comedia familiar, etc, etc, etc? ¿Dónde, dónde? No, aquí las películas van sobre sexo. Fundamental y únicamente. En "Azuloscurocasinegro" tenemos sexo con amor, sexo sin amor, padres de alquiler, homosexualidades reprimidas, homosexualidades desatadas, voyeurismo, chaperismo y puede que algo me deje en el tintero, espero sepan disculparme.

Segundo: desde aquí lanzo una propuesta a todos los sociológos españoles para que analicen el extraño fenómeno de el monotematismo del cine español con el tema ambiental de la marginalidad. Yo no conozco de nada a Daniel Sánchez Arévalo, pero por antecedentes familiares dudo mucho que se haya criado entre prostitutos y quinquis encarcelados. Más bien habrá podido gozar de una vida rodeada de arte y talento. Pues bien, el hombre hace su primera película, y no se le ocurre más que contar una historia de cárcel, delincuentes y semilumpen (dicho esto con todo el cariño cariñoso). Y está muy bien que se cuenten historias así. Pero... ¿no es raro que en España más que muy a menudo se hagan filmes sobre esta temática? ¿Es cuestión de los creadores que están obsesionados o acaso es el sistema de financiación el que no deja pasar prácticamente proyectos si no tratan de marginales? Y además de eso... ¿Qué extraño resorte ideológico hay detrás de todo esto? ¿Somos más guays que nadie y sólo nos preocupa a nivel artístico la gente de más baja extracción social? ¿El resto del país no es digno de ser representado en la cultura que todos pagamos? Porque aquí parece que el tema o va de pijos madrileños o de criminales con dificil reinserción, y sexo, mucho sexo.

Tercero: la falta absoluta de una idea motor que aliente toda la historia. Un espectador en la IMBD descarga (elogiosamente) esta frase sobre este filme: "Un retrato íntimo y dulce de personajes atrapados por las circunstancias de sus propios sentimientos de responsabilidad, incapaces de alcanzar sus metas o sueños". Échense a temblar. Como si hubiera una sola historia en la que los personajes no estuvieran atrapados en sus circunstancias, no tuvieran sentimientos de responsabilidad o no intentaran alcanzar sus metas o sueños. Esto viene siendo algo así como decir "Una película en la que los personajes caminan por el suelo, respiran y duermen cuando tienen sueño". Bueno y, ¿de qué va primariamente "Azuloscurocasinegro"? ¿de venganza, de odio, de complejo de inferioridad, de superación? Sí, va de todo eso, y al mismo tiempo no va de nada, porque mantiene la mala costumbre, ya bastante obsoleta por otro lado, de mostrar momentos, sensaciones, matices de varias historias entremezcladas, blablabla, blablabla, y todo ello con el único propósito acuciante de ocultar el hecho de que no hay historia. No hay ni punto A ni punto B. Sólo divagación y no lo que se dice brillante. ¿Cuándo el subtexto va a dejar de ser el único texto en este país?

Cuarto: "Azuloscurocasinegro" se permite asimismo el lujo de ser muestrario del estilo interpretativo español cinematográfico contemporáneo. Son todos bastante malos y no se les entiende. Aventajados hace mucho tiempo por sus colegas de televisión, los actores de cine de este país siguen teniendo una técnica lamentable, y creen que interpretar a un marginal (tan frecuente en nuestro cine) es igual a que parezca que hablan con la boca llena de patatas. Pues no señor, pues ahí está un buen actor, en conseguir dotar al personaje de todos sus rasgos externos y aún así que siga cumpliendo ciertos requisitos comunicativos. Insisto en que como actores están todos rematados, con un soniquete lamentable (tan de moda en las producciones nacionales), y salvarse se salva Antonio de la Torre, que se llevó un Goya, y ponen los pelos de punta todos los demás, especialmente Eva Pallarés, que luce un estilo interpretativo así como distante y dotado de cierto "rigor mortis". Ahora bien, el único con porte auténtico de actor, Daniel Muriel, pero es que claro, Daniel Muriel ha pasado por mucho, y no acaba de salir de una escuela de interpretación alternativa.

Aún estoy esperando que alguien me explique por qué el protagonista prefiere robar el traje a comprarlo. Temo que eso no tiene absolutamente ninguna explicación, y rompe de pleno con cualquier coherencia psicológica que el personaje hubiera podido tener en algún momento, aunque sólo fuera por casualidad. Y eso que parecía que era muy emprendedor e independiente y el traje ya estaba al 50%. La película parte de un planteamiento de lucha de clases decimonónico (pero, ¿dónde se ha visto que a alguien por trabajar como portero le traten poco menos que a un esclavo en una empresa? Anda que no mandan en este país porteros, ujieres y bedeles), que sinceramente, sin ser de tan buen familia como Daniel Sanchez Arévalo sonará a ciencia-ficción a la mayor parte del público. Pero, por favor, ¿quién se va a creer ese rollo clasista del SXIX en un país en el que el que corta el bacalao, también conocido como Pepiño Blanco, no llega ni a ser diplomado?

La película es lenta y está rodada con sordina. Entre sus puntos buenos, cierta pericia con la cámara (aunque muy a menudo en la frontera con el manerismo hortera más absoluto) y cierta pericia en algunos díalogos, contados, que sin embargo se pierden ante la ausencia de historia. A mí por favor, que alguien me explique cómo Daniel Sánchez Arevalo se hizo con el Goya a mejor director novel con esta sarta de tópicos (ahí tenemos el "momento Almodóvar" intentando vender la canción de la película a toda costa, aunque sea estableciendo un parón cursi en el filme, tan cursi como la propia canción), compitiendo en la misma categoría con Jorge Sánchez-Cabezudo, director y guionista de la muy meritoria "La noche de los girasoles". Digo yo, que será porque el protagonista de esta última era profesor universitario y no decia "ej que...".

Recomendada para José Ramón Sánchez, ilustrísimo ilustrador español, muy admirado en esta página. Puntuacion