Ficha

País

Espańa

Año

2000

Título original

Báilame el agua

Duración

106min

Dirección

Josetxo San Mateo

Guión

Ricardo González, Mónica Pérez Capilla, Daniel Valdés

Reparto

Pilar López de Ayala, Unax Ugalde, Beatriz Argüello, Pilar Barrera

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Crítica de Báilame el agua
Autor: bronte
Fecha: 02/08/2007.
Póster Báilame el agua

Báilame el agua

Digerido por bronte

Aunque no se lo crean, "Báilame el agua" es la película favorita de dos o tres personas en el mundo. El filme de Josecho San Mateo se basa en una novela de Daniel Valdés, ya ciertamente "exitosa" en su momento y que apela a la más vieja de las historias: el amor lleno de obstáculos. El amor es romántico y adolescente, y los obstáculos, quizás lo más novedoso en este rango en este contexto, la miseria y la vida de la calle. Lo cual, si se piensa detenidamente no podía ser de otra manera, porque ya sabemos todos del amor incondicional que el tiene el cine español por las historias de marginales. Una especie de "Romeo y Julieta" a lo yonki, que también recuerda a ciertas historias de mucha miseria del naturalismo, pero rebajando considerablemente la edad.

David y su amigo Carlos dejan su acomodada vida de clase media para echarse a la calle, "hartos de convencionalismos" como dicen todas sinopsis oficiales. Esto a la mayoría de la gente le resultará de difícil comprensión, pero habrá quien vea muy normal dejar el convencionalismo de una cómoda cama, un cómodo sillón y una cómoda bañera para irse a dormir en un banco del parque, no lavarse en años, y pulular con todo el lumpen de los barrios fondos. David, ve todos los días en el metro a una chica que le sorbe los sesos y después de hacerle llegar un poema de título "Báilame el agua", que bueno, de Lope no es, arrastra a la pobre muchacha a su vida de piojos y cochambre.

La trama no pasa de ser el típico amor adolescente y desgraciado, protagonizado por dos jovencitos guapos y hermosos, que echan los restos en eso de resultar tristes y melancólicos. Su degradación como seres humanos les llevará a consumir heroína y hasta protituirse, sin que en ningún momento lleguen a renunciar a la vida de miseria que han elegido. Ahora eso sí, el gran acierto de la película puede ser el de haber introducido en la cinematografía española la figura del emo, porque este David de Unax Ugalde no es otra cosa que un emo, con su pelito sobre la cara, su diario lleno de mucha pena, y ese aire dulce y sensible que vuelve a triunfar entre las féminas. Vamos, un romántico del siglo XXI.

El gran acierto de la película puede ser el de haber introducido en la cinematografía española la figura del emo
La interpretación está a la altura en el caso de Pilar López de Ayala, que siempre está bien, y en el de una secundaria de lujo, Beatriz Argüello, que se deja ver poco por el cine a pesar de ser una de las grandes divas del teatro español y actriz fetiche de Juan Carlos Pérez de la Fuente. Unax Ugalde se destapa como un actor con versatilidad aunque en este David se le ha ido algo la mano con demasiada mueca y demasiado temblequeo de mofletes, pero aún así, logra tener encanto. Y el resto de los actores pues muy en la línea nacional, sobreactuados y teatrales en el peor sentido de la palabra (esa enfermera del final, esos pandilleros...). El filme además tiene tentaciones perjudiciales como meterse en una subtrama de unos travestis apaleados por un grupo de salvajes y otros elementos que no vienen al caso y que en vez de enriquecer la paleta de colores de la atmósfera, parecen pegotes mal colocados. Con todo, el director prefiere mantener un estilo "elegante" y obvia todo aquello que pueda parecer excesivamente desagradable. Al fin y al cabo, lo importante es el romance.

Si algo es digno de ser destacado en esta cinta es la capacidad que tiene en ocasiones, destellos, para reflejar cierta vida de la noche madrileña, que es bastante triste y desagradable. Está el Madrid castizo, el de las terrazas y los abanicos, el de los chulapos que saludan con gracia sin igual, pero también existe un Madrid muy transitado por el cine, pero no siempre bien retratado, afligido y cutre; un Madrid que se acuesta de día, con el maquillaje resquebrajado, agujeros en las medias y olor a mugre. La banda sonora amenizada por grupos de un determinado momento social como "Los Secretos" o Antonio Vega, no hacen más que remarcar esa sensación de melancolía, que quizás por la atracción del abismo se presenta con ciertos toques de nostalgia. Ay, las noches de Madrid...

La película buena no es y tiene faltas de ritmo, de profundidad vital y psicológica y de verosimilitud que a veces pueden ser hasta ofensivas para el espectador decente. Pero tiene momentos, pocos, que hacen que en algo se distinga del gran grueso de las producciones nacionales, pese a ser otra historia de marginales.

Recomendada para todos aquellos que disfruten con los amores desgraciados.
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