Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Beowulf

Duración

113min

Dirección

Robert Zemeckis

Guión

Neil Gaiman, Roger Avary

Reparto

Ray Winstone, Angelina Jolie, Anthony Hopkins, Robin Wright-Penn, John Malkovich

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Crítica de Beowulf
Autor: bronte
Fecha: 19/11/2007.
Póster Beowulf

Beowulf

Digerido por bronte

Si buscan en la wikipedia verán que la entrada dice de Beowulf, como para darle lustre que "su importancia es equiparable a la del Cantar del Mío Cid o el Cantar de Roldán". Algunos proyectos cinematográficos llevamos ya con este guerrero nórdico y posiblemente la nueva producción de Zemeckis venga a restablecer el orden en el más allá donde es casi seguro que el pobre Beowulf lleva ocho años retorciéndose después del pastiche interpretado por Christopher Lambert. Este Beowulf viene a desagraviar ciertamente al vikingo, pero no a convertirse en un all-time-classic.

Tras ver "Polar Express" una se preguntaba para qué diantres servía esta técnica de la motion-capture. La anterior incursión de Zemeckis en el tema fue, honestamente, decepcionante. Lo tiesos y artificiales que se mostraban todos los personajes (además de lo pesada que era la historia, pero esto es otro tema), traía a la cabeza la interrogante de por qué no hacerlo ya directamente con los actores, si ellos al fin y al cabo, también estuvieron allí. Con "Beowulf" la cosa cambia, y hay que reconocer que hay planos, mayormente cortos, en los que casi es imposible distinguir que se trata de una animación y no de filmación real. A larga distancia es otro tema, y el movimiento de los cuerpos sigue siendo algo ortopédico. Pero las texturas están realmente conseguidas en muchas ocasiones. Si a esto le añadimos el manejo de la cámara, sí que es posible que estemos ante un nuevo tipo de cine, o ante el futuro del cine, chi lo sa, aunque aún le falta bastante. Quizás el día que logren prescindir de los modelos reales, quizás ese día los actores se queden en paro y pasaremos a ser un mundo sin alma.

La película sigue más o menos fielmente el esquema original del propio poema, y recupera a Beowulf como un hombretón desnudo que él solito es capaz de cargarse a Grendel, un monstruo que asola el reino del Rey Hrothgar. Todo esto en Escandinavia. Después de un lapso de tiempo de unos cuántos añitos, volvemos a ver Beowulf, esta vez ya luchando contra la madre de Grendel, quien busca venganza, y contra otro mocetón, cuya filiación escatimaré. Es ciertamente llamativa la cantidad de tiempo que este Beowulf está desnudo, sobre todo por el trabajo que pasan los responsables del filme ocultando sus partes pudendas, pero más allá de eso, la película recupera cierto tono épico de exaltación del cuerpo, que estoy segura que no es casual. Todo este revival de mitos fundacionales de la cultura occidental, mayoritariamente provinientes de USA, responden a una necesidad bien clara. Si la necesidad parte de arriba o de abajo es otra discusión, pero empieza a ser patente que existe la exigencia perentoria de resucitar ciertos esquemas narrativos.

Desde ese punto de vista, Beowulf es una experiencia recomendable. La cinta echa el resto con el tema de la cinética y la coreografía de las luchas. Construye un personaje de una pieza, un guerrero a la antigua usanza, un héroe. Y en algunos momentos esas escenas de lucha son magníficas. Crueles y cargadas de extra-violencia para lo que se esperaría en una película de Zemeckis. Pero con todo, la historia no acaba de funcionar, y el guión no consigue llenar los huecos que existen en el poema original. Pese a sus ecos clásicos, "Beowulf" está carente de resonancia mítica. No hay una historia más grande que la propia vida en el este filme. No hay grandes enseñanzas trascendentales, y éste es básicamente su talón de Aquiles a la hora de constituirse en una experiencia memorable. Demasiada atención al movimiento hace que se resienta el fundamento.

John Malkovich no se sabe cómo daña más la vista: si animado o en carne y hueso.
Pero eso sí, siempre se puede contentar el respetable viendo desnuda a Angelina Jolie. Desnuda con un cuerpo que no es el suyo, obviamente, y si no fíjense en que tiene unos brazos normales. Demasiado interés en sacarla ultrahermosa provoca que se caiga en deslices kitsch como presentarla desnuda, pero con unos taconazos de aguja que le salen de su propio talón. Demasiado anacrónico para en lo que estamos. Además de eso, quienes vean la película en versión original tendrán más que dificultades con los acentos, buena ensalada de ellos, no se sabe por qué, y a algunos personajes directamente no se les entiende, véase el propio Grendel (Crispin Glover) o John Malkovich, que no se sabe cómo daña más la vista: si animado o en carne y hueso.

Quizás lo más atractivo de todo el conjunto es comprobar la diferencia que va del personaje de Beowulf a Ray Winstone, el hombre que lo inspiró, y que más o menos se parecen como un huevo a una castaña. Y digo esto, porque Beowulf es bello, muy bello, y en cierta manera nos recuerda la capacidad del arte para trastocar la naturaleza y convertirla en el objeto exacto de nuestros deseos. Otro día me lamentaré de que en España no se hagan buenas películas con el Cantar del Mío Cid, una obra inconmensurable.

Recomendada para todos aquellos que quieran estar al día sobre cómo va lo de mandar a todos los actores al INEM.


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