Ficha

País

UA

Año

2006

Título original

Bobby

Duración

120min

Dirección

Emilio EstÚvez

Guión

Emilio EstÚvez

Reparto

Charlie Sheen, Helen Hunt, Sharon Stone, William H. Macy, Lindsay Lohan, Christian Slater, Elijah Wood, Anthony Hopkins, Heather Graham

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Crítica de Bobby
Autor: bronte
Fecha: 19/01/2007.
Póster Bobby

Bobby

Digerido por bronte

Ante este tipo de películas existen dos reacciones posibles: o sentarse delante de la pantalla y empezar a aporrear el teclado para descargarse con el mismo y no con cualquier pobre ser inocente que se cruce en nuestro camino, o respirar profunda y resignadamente y con mucho cansancio empezar a comentar la cinta. Pero... ¿por dónde empezar?

Se me ocurre comentarles cómo son los títulos de crédito finales de "Bobby". Acompañando los numerosos y estelares nombres que han participado en la producción, Emilio Estévez, responsable último y máximo del filme, deleita al espectador con innumerables fotos de Robert Kennedy. Entre eso y el título, ustedes se podrán hacer la idea de que la película trata sobre este personaje, o la coyuntura política que rodeó a este personaje, o que este personaje aparecería de alguna manera, por lo menos. Se equivocan mucho. "Bobby" es como un maxi-capítulo de "Hotel", en el que una cantidad monstruosamente ingente de personajes evolucionan con sus problemas personales que son de lo más variopinto en el "Hotel Ambassador" de Los Ángeles en el mismo lugar y día dónde fue asesinado el hermano de JFK. Y ahora alguno podría responderme que tanto el título como las imágenes del final funcionan en el sentido de convertir a Robert Kennedy en un símbolo de aquella época o de aquel espíritu. Y yo contestaría que es posible, pero que un mínimo de coherencia obligaría a incluir imágenes del político con líderes del movimiento anti-racista, con las feministas, o le presente en algún momento memorable de la situación política con la guerra de Vietnam, algo que realmente lo coloque en su época, vamos. Muy al contrario las fotos nos muestran a Bobby jugando con sus hijos, y demás poses de superestrella que sólo hubieran tenido sentido de ser la película un biopic amable, que no lo es. El político tan sólo aparece en imágenes de archivo, y salvo el desproporcionado final en el que oímos su voz un buen trecho, hablando de temas que poco tienen que ver con el grueso de la película, poca más participación tiene en el cotarro.

Esto que puede parecer una nimiedad, revela sin embargo el grado de desorientación absoluta del director y guionista. Lo plantea y lo vende como una biografía, o al menos como una biografía política, pero luego lo quiere convertir en un retrato social, para más tarde incurrir en un tono grandilocuente y discursivo en el que integra gran parte de una alocución auténtica de "Bobby". Y podría ser válido, aunque muy discutible, si por lo menos estuviera bien hecho. Para que se hagan una idea les contaré los problemas de los personajes (no sufran, que la intriga no se resiente en absoluto): Sharon Stone descubre que su marido, Wiliam H. Macy le es infiel; Demi Moore le pega a la botella que da gusto, humillando de paso a su marido, el propio Emilio Estevez; Helen Hunt tiene problemas de autoestima, pero su esposo, Martin Sheen (y padre de la criatura) la apoya mucho. También hay problemas que parece que tienen más que ver con la época, seguramene de casualidad, en concreto dos que se ponen ciegos de LSD y algunos personajes que hablan de Vietnam, y otros del tema del racismo. En este capítulo merece mención especial Laurence Fishburne quien dice literalmente que "a los blancos hay que dejarles creer que se les ocurren a ellos las ideas; les gusta creerse libertadores" y luego un personaje de un camarero hispanoamericano, Freddy Rodríguez, que vaya, Garbancito de la Mancha a su lado era un crápula. Es tan bueno... y su corazón no tiene ni un ápice de rencor... Y tiene tanta cara de Garbancito de la Mancha... Es tan buena persona que Laurence Fishburne cuenta allí la historia de la tabla redonda para acabar concluyendo que el camarero es como el Rey Arturo. Entenderán ustedes que en ese momento la gente consulte la entrada por si se ha equivocado de sala.

A mí sinceramente lo que me más incomoda en este tipo de producto es la simpleza. La película básicamente desarrolla este profundo mensaje: "la violencia es mala". Caramba, qué gran descubrimiento. ¿Nos puede decir usted algo más, Señor Estévez? "La paz es buena". Otra gran aportación al mundo de la filosofía. Sólo faltaba aquello de "A la mano cerrada se le llama puño". Hay que medirse las fuerzas en tanto en cuanto lo que uno quiere hacer y hasta dónde puede llegar. Este mismo tipo de mensaje en cualquier película de Rocky (ya que es la época) es válido y no se le pide más. En una película en la que supuestamente se pretende analizar no sólo la política interna y externa de un país, sino además sus flujos sociológicos, más los valores morales últimos que lo sustentan, ahí es nada, esto son obviedades que resultan arrojadas como bofetones crueles a la cara del espectador. Tener que aguantar además a Anthony Hopkins después de su enésima retirada sujetándose la barbilla mientras farfulla sobre el juego del ajedrez, un abuso.

Créanme: el guión es un horror lleno de momentos gratuitos y sin un sólo objetivo concreto en sus larguísimos 120 minutos. El número excesivo de personajes consigue que todas, absolutamente todas las tramas, se desarrollen hasta el mínimo punto de que el espectador intuya que son una tontería, pero sin llegar a ser concluidas decentemente. La dirección artística es bastante mediocrilla y la elección de casting ha debido estar en manos de Mattel, porque pocas veces se ven tantas Barbies en una película. Además, Emilio Estévez se ha vestido a sí mismo como el típico homosexual de barrio popular que muy dignamente aguantaba las burlas de los obreretes por la calle. ¿Estamos ante una obra de auto-castigo y de paso de castigo al espectador?

Recomendada para gente con ansias infinitas de paz.
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