Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Borat: Cultural learnings of America for make benefit glorious nation of Kazakhstan

Duración

84min

Dirección

Larry Charles

Guión

Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Peter Baynham. Dan Mazer

Reparto

Sacha Baron Cohen, Ken Davitian

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Crítica de Borat
Autor: malabesta
Fecha: 15/11/2006.
Póster Borat

Borat

Digerido por malabesta

Otro que no conoce a Manuel Summers, y su "Tó er mundo é güeno", "Tó er mundo é mejó" y "To er mundo é demasiao", así que Sacha Baron Cohen se lanza a rodar una película, cámara oculta, como si de un periodista infiltrado se tratase.

En "Borat", Sacha, que se hiciera famoso encarnando a Ali G (personaje que incluso aparecía en un vídeo de Madonna, imagínese usted la fama y el prestigio) vuelve ahora con una nueva encarnación: Borat, un presentador de noticias kazajo (que así se llaman los de Kazajistán) que emprende un informativo viaje por Estados Unidos para ayudar a su país a salir de la crisis. Mucha gente ha querido ver en "Borat" una ácida crítica a la sociedad occidental y al racista que todos llevamos dentro; pues bueno, también hay quien ve caras en las nubes. Borat, escudándose en su supuesta ignorancia de extranjero, es abiertamente maleducado, insultante y bastante irrespetuoso, con las consecuencias evidentes que ello tiene. Cuando un personaje va por la calle y al cruzarse con una mujer le dice "Guapa, ¿Cuánto?" evidentemente no va a recibir una respuesta demasiado buena, independientemente de la etnia.

Esto no evita que la película pueda ser graciosa. De eso ya se encargan los guionistas. "Borat", como muchas otras películas de los últimos años, identifica el humor con la transgresión. Y esto es verdad hasta cierto punto, y ese punto son los quince años. Cuando a uno le salen pelos en la cara, las bromas de caca culo van perdiendo su gracia. Además, una componente importante del humor es cierta corrección política asociada a la pertenencia. No es lo mismo que Woody Allen se ría de los judios o Bill Cosby de los negros a que lo haga el famoso y rubio cómico alemán Herbert Von Krust. Así, que el británico Sacha Baron Cohen deje a los kazajos como brutos ignorantes subdesarrollados a todos los niveles y asalte a pobres viandantes yankees tiene mucha menos gracia que su burla igualmente salvaje de ciertas tendencias "culturales" cuando encarna a Ali G, londinense como él.

A pesar de todo, sí hay ciertos destellos de humor en la película, ejemplificados en el orgullo de Borat al mostrar sus últimas adquisiciones tecnológicas, un reproductor de vídeo y un radio cassette, en las que el espectador se puede reconocer a sí mismo sin problema. O de crítica, como la facilidad que tiene para conseguir un coche a pesar de que mientras se examina suelta el volante y se pone a beber vodka, o el surreal número que monta en uno de éstos espectáculos de telepredicadores simplemente haciendo lo que muchos de ellos hacen, posesión diabólica y sanación incluida.

La realización de la película no tiene mucho que destacar. Como falso documental que es, imita el estilo de éstos, y el mayor mérito del realizador debe haber sido seleccionar los mejores momentos de entre todo el metraje. Por lo demás, los pocos laureles de "Borat" deberían ir a parar a la cabeza de Sacha Baron Cohen, no sólo porque el personaje es suyo y lo poco gracioso de la película también, sino por la perfecta encarnación de Borat que hace, de manera que nadie (o al menos ninguno de los que pasaron el corte del montaje) llegue a dudar de su auténtica procedencia, llegando a hablar con representantes de partidos, dar ruedas de prensa e incluso hablar con Pamela Anderson.

En fin, una comedia fallida. Pero corta, eso sí. Recomendada para etnólogos en prácticas. Puntuacion