Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Brick

Duración

110min

Dirección

Rian Johnson

Guión

Rian Johnson

Reparto

Joseph Gordon-Levitt, Nora Zehetner, Lukas Haas, Noah Fleiss, Matt O'Leary, Emilie de Ravin

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Crítica de Brick
Autor: malabesta
Fecha: 28/11/2006.
Póster Brick

Brick

Digerido por malabesta

Cuatrocientos cincuenta mil dólares. Unos trescientos sesenta mil euros. Montada en el ordenador de casa. Seis años de productora en productora. Premio especial del jurado en Sundance y mejor director revelación en Sitges. Más de dos millones de dólares en taquilla. "La hice con dinero de amigos y familia. Gracias a eso tuve el control absoluto del film", dice el director, que curiosamente no se queja de la falta de voluntad política de sus representantes por arreglar el problema del cine independiente.

"Brick" vuelve a dos de los grandes temas del cine americano: los institutos y el género negro. Desde siempre, el "high school" ha supuesto para el cine como un microcosmos completo, en el que todas las clases y grupos sociales están representados, así como casi todas las relaciones interpersonales, en un espacio reducido y cerrado, muy apañadito para el director. Por eso siempre ha sido muy socorrido a la hora de trasponer a su ambiente obras clásicas de otros géneros y artes o representar en él todo tipo de farsas y metáforas sobre el mundo de la gente sin espinillas, desde "Carrie" hasta "10 razones para odiarte", pasando por "Napoleón Dynamite" o "Election". "Brick" no hace más (ni menos) que coger una película de gangsters y asesinatos y pegársela encima a un capítulo de "90210, sensación de vivir".

En un instituto californiano, Brendan (Joseph Gordon-Levitt) encuentra a su ex-novia Emily (Emilie de Ravin) muerta. Angustiado, comienza a investigar el suceso con la ayuda de su amigo The Brain (Matt O'Leary). Su investigación lo irá acercando al submundo de la enseñanza secundaria, y no me refiero a la LOGSE, sino a traficantes como The Pin (Lukas Haas), así como a las clases altas y repeinadas, quarterbacks y animadoras, representadas por Laura (Nora Zehetner), de profesión mujer fatal. Rian Johnson sabe hacer la ambientación de "Brick" lo suficientemente surrealista para que el guión negro encaje sobre los personajes de instituto, pero no demasiado, de manera que nadie pierde el sentido del lugar (como por ejemplo podría suceder si de repente apareciese un enano de detrás de un edificio y todo lo sucedido fuese soñado por uno de los personajes). La trama se plantea y desenvuelve magistralmente, y en ese sentido el guión es perfecto. La información se va mostrando con un ritmo muy bueno, de manera que cada cierto tiempo hay una pequeña pausa en la que uno alcanza a Brendan en sus investigaciones, tras la que rápidamente vuelve todo a acelerarse manteniendo el interés del espectador.

Otra de las virtudes del ambiente de instituto es que los personajes rápidamente se encasillan en un arquetipo, y esto permite a Johnson volar sobre sus descripciones sin que nadie se pierda. Además, la sustitución de los nombres reales por apodos, como The Pin o The Brain, hace que para los no anglófonos la trama sea más fácil de seguir, acostumbrados a perdernos entre tanto John, Johnny, Josh, Joshua y yo qué sé propio del cine negro más clásico. Cierto es que los personajes, a pesar de estar bien dibujados, a veces no tienen un sentido y una posición demasiado clara, y uno no termina de ver los motivos para ciertas actitudes, como por ejemplo la lealtad y devoción de The Brain hacia Brendan.

Visualmente, "Brick" convierte su mayor defecto, la escasez de medios, en una virtud. Sin mucho dinero que gastarse en cámaras forzudos que puedan rodar con el invento al hombro, la película tiene una factura muy clásica, en la que se intercalan escenas con una estética excepcional con otras en las que se no hay mejor maestro que el hambre. Para conseguir ciertos efectos que otros probablemente cargarían al CGI y andando, en "Brick" se usan grandes cantidades de imaginación y bolsas de basura, al más puro estilo briconsejo.

Los actores cumplen bastante bien, a pesar de que al más puro estilo "90210, sensación de vivir", casi todos se han afeitado ya demasiado para seguir en el instituto, incluso aún si fuese un instituto español. Acorde con el presupuesto hay pocos (o ninguno) de primera línea, destacando Joseph Gordon-Levitt, que sabe bien qué es esto del recreo y los cambios de clase, pues ya en había participado en "10 razones para odiarte" (junto con Heath Ledger, del que por cierto ahora parece un clon). También nos encontramos con Lukas Haas, el niño de "Único testigo" y enésima víctima de la maldición de Harrison Ford. Ambos cumplen con sus papeles, ayudados por un director que tampoco les pide nada del otro mundo. Al otro lado tenemos a Nora Zehetner que parece confundir el cierto distanciamiento de casi todas las mujeres fatales con la ausencia de vida.

En fin, una muy buena película, recomendada para todos aquellos que creían que ir al instituto en zapatillas de andar por casa era lo peor que les podía pasar.

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