Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

The golden compass

Duración

113min

Dirección

Chris Weitz

Guión

Chris Weitz

Reparto

Dakota Blue Richards, Nicole Kidman, Daniel Craig, Eva Green, Ben Walker, Ian McKellen

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Crítica de La brújula dorada
Autor: farrell
Fecha: 2007-12-07.
Póster La brújula dorada

La brújula dorada

Digerido por farrell

Existen muchos mundos paralelos al nuestro. En uno de ellos, las almas de las personas (los daemonions) caminan a su lado en forma de animales y un misterioso polvo de estrellas puede ser la puerta de acceso al conocimiento de todo el universo. Una niña, Lyra (Dakota Blue Richards), sobrina del científico que investiga ese misterioso polvo, Lord Asriel (Daniel Craig), se embarcará en una aventura para rescatar a su amigo Roger (Ben Walker), secuestrado misteriosamente al igual que muchos otros niños de la raza de los gypsios. En su camino se cruzarán malvados y malvadas como la millonaria Marisa Coulter (Nicole Kidman).

Es un hecho incontestable que la industria del cine vive una época, si no de crisis, de gran transformación. Una transformación como la que pudo suponer la irrupción del sonoro a finales de los años veinte, o la aparición de la televisión como medio de entretenimiento de masas o la desaparición del sistema de estudios de Hollywood. Cambios que transformaron el cine para siempre, porque supusieron el abandono del proceso por el que se hacían las películas y su reemplazamiento por uno nuevo. En la actualidad, y teniendo en cuenta que cualquiera puede disfrutar de ver una película sin salir de su casa, con gran calidad de imagen y sonido, y que incluso podemos verla en nuestro ordenador antes incluso de que se estrene en salas comerciales, la industria del cine se enfrenta al reto de hacer que las películas sigan siendo rentables con una cuota de público mucho menor, más teniendo en cuenta los sueldos astronómicos de los actores desde principios de los años noventa y el costo de los efectos especiales, imprescindibles en cualquier película actual. ¿La solución? Ampliar el espectro de audiencia de las películas, haciendo que el cine infantil sea cada vez menos infantil y más cine para todos los públicos en el más amplio sentido de la palabra.

[aupa]No se esperen una película que marque sus vidas (quizás ni siquiera que marque su tarde) por su originalidad.[/aupa]Es éste el caso que nos ocupa. “La brújula dorada” es una película de aventuras muy bien hecha, entretenida y digna en todos los sentidos. Si usted va a verla, hágame caso, se le pasará volando la hora y media que dura. Dicho esto, y entrando en el terreno de la crítica como Dios manda, que es lo que a mí me gusta, debo decir que eso de que las películas para los niños sean también para sus padres tiene sus cosas. Por ejemplo, el hecho de conciliar temas serios, tan transcendentales como el derecho a la libertad individual, con osos y castores parlantes requiere de un director con mucha mano izquierda y mucho talento para caminar entre dos aguas. Y es éste, en mi opinión, el mayor problema de la película (con, por otro lado, una estética impecable, buenos actores y una trama atractiva): todo lo que debería quedar claro, el “mensaje de la historia” que se dice popularmente, queda diluido en los pliegues de un guión que resulta cuando menos vergonzante si uno lo analiza desde la perspectiva de un adulto capaz de manejar un microondas. Porque ver a la niña protagonista repetir frases del tipo: “Triunfaremos porque somos muy buenos” o “Te quiero mucho como la trucha al trucho” mientras luchan por liberar al mundo de la oscuridad y la tiranía le hace a uno replantearse esto de no ir a ver cine de arte ensayo turco-chipriota.

En cuanto a lo demás, no se esperen una película que marque sus vidas (quizás ni siquiera que marque su tarde) por su originalidad, porque “La brújula dorada” bebe de diversas fuentes y estéticas bien conocidas, aunque, eso sí, con todo muy bien puesto en pantalla y con unos colores muy bien combinados. Los actores también están bien, la niña protagonista menos repelente que los niños actores en general, Nicole Kidman más estatua de mármol que nunca y Daniel Craig esperando a lucirse bien para la próxima, que no les cabrá duda de que la habrá si van a ver esta. Porque el final es de traca. No es que sea un final abierto, no. Es que a la niña Lyra sólo le falta mirar directamente a cámara y decir: “Venid a ver la segunda parte, niños y papás”. Maravilloso…

Recomendada para todos los fans de la magia a lo Harry Potter, de los animales parlantes a lo Disney y de los efectos especiales a lo “El Señor de los Anillos”. Puntuacion