Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

The good german

Duración

105min

Dirección

Steven Soderbergh

Guión

Paul Attanasio

Reparto

George Clooney, Cate Blanchett, Tobey Maguire, Beau Bridges, Dominic Comperatore, Leland Orser

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Crítica de El buen alemán
Autor: bronte
Fecha: 28/02/2007.
Póster El buen alemán

El buen alemán

Digerido por bronte

La cinematografía de "El buen alemán", el último trabajo de Steven Soderbergh estrenado en nuestras pantallas, puede resultar impresionante en sus primeras tomas. El blanco y negro, la iluminación, la combinación con imágenes de archivo, por unos momentos puede llevar al espectador entregado a sentir la atmósfera de las grandes películas del género negro. Lamentablemente, a medida que transcurre el filme, todo el empeño del director trasluce en exceso el cariz de ejercicio fílmico, perdiendo alma en cada secuencia que se añade al metraje. La colocación de la cámara, las actitudes de los actores, pasan de ser un elemento en segundo plano para ser algo poco discreto que trasluce a gritos "la pose" y la preparación de la imagen.

"El buen alemán", toma elementos prestados de "El tercer hombre" de Carol Reed, "Berlín Express" de Jacques Tourner o de "Berlín Occidente" de Wilder, y analiza la época de la postguerra mundial, un momento en el que todo el mundo intentaba sacar tajada ante la situación geo-política que se avecinaba. Para ello, sitúa la acción en la Conferencia de Potsdam, en la que Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión soviética dividieron el mapa-mundi con muy diferente suerte. En este contexto nos encontramos con Jake Geismer (George Clooney), un reportero militar encargado de cubrir la conferencia, Lena (Cate Blanchett), una mujer alemana supuestamente fatal, y reclamando su cuota de no encasillamiento como Peter Parker, Tobey Maguire interpretando a un soldado repelente e insoportable.

No faltan los ingredientes típicos, como el hecho de Geismer y Lena hubieran sido amantes antes de la guerra, para reencontrarse en un momento en el que todo el mundo quiere salvar su pellejo, y por supuesto será un asesinato el que sirva como espoleta para una trama de suspense y misterio, donde Clooney es el encargado de desmadejar todo el entramado y Cate Blanchett, la mujer que pondrá las cosas difíciles. Amores encontrados y traicionados completan el cóctel con el que el Joseph Kanon construye su novela, traspasada al celuloide con poco bastante poco tino.

La cantidad de cabos sueltos (y el eco de un amor pasado) animan a nuestro protagonista a ir desentrañando el misterio que se va presentado poco a poco a lo largo de la película. Poco a poco hasta que transcurre una hora, que es el momento en el que ya casi no queda más que decir, y los cuarenta minutos restantes se emplean en si se desvela o no se desvela qué barbaridades hizo no sé quién en no sé qué momento. Misterio que no interesa a nadie, pues ya desde el primer momento en que se desvela que tal personaje no es tan bueno como parece, no hace falta que dediquen tantos minutos a decidirse sobre si se le dice finalmente al espectador o no aquello tan horroroso que hizo. Evidentemente, cuando la revelación final aparece, ya a nadie le importa, porque no hacía ninguna falta, que ya todo el mundo algo se había imaginado sin necesidad de ser descrito verbalmente. Y ese más o menos viene siendo el resumen de la película. A medida que avanza cada vez importa menos lo que está pasando en pantalla, la intriga va desvaneciéndose, y todo ello, ayudado por una torpe construcción de la trama, llena de agujeros y elementos confusos, que indudablemente invitarán a concentrarse en el fondo del cartón de palomitas.

Puede que la película sirva de crítica a determinados pasajes de la acción aliada tras la Segunda Guerra Mundial. Y desde ese punto está bien, porque decir las cosas como son nunca le hace daño a nadie, siendo siempre lo importante valorarlas en su justa medida. Pero desde luego lo hace a través de una ataraxia moral-dramática indescriptible. En esta película no hay ni bien ni mal, porque todos los caracteres son masas informes, desdibujados en su propio ser de personaje, limitándose a repetir como papagayos (para tener algo a lo que agarrarse) que en el contexto de una guerra cada uno sobrevive como puede. Describir un ambiente ético confuso en ningún momento debe ser sinónimo de jugar con unos personajes que ni son ni dejan de ser y con los que es imposible identificarse o desidentificarse desde ningún punto de vista porque nadie ha pasado el trabajo de darles humanidad.

Ese defecto de arranque conlleva que pase lo que pase no haya prácticamente ni climax ni anti-climax porque no hay nada que se salga del gris predominante en la pantalla. Colaborando en gran medida ahí están los actores, tan pendientes de emular a los genios de los años '40 y '50 que se olvidan de interpretar. George Clooney, uno de los más grandes filetes de los últimos años, pone su carne a disposición del director sin conseguir en ningún momento ningún tipo de tercera dimensión, ni heroísmo, ni cinismo, ni bondad, ni picor en la nariz. Cate Blanchett, en mi humilde opinión, es otro filete de connotaciones épicas, que no mueve un sólo músculo de la cara en todo el metraje. Cualquier comparación con Ingrid Bergman, Alida Valli o sobre todo Marlene Dietrich, ha de ser tomada por lo tanto como una ofensa al honor más rancio. La luz se desliza por su cara como por el ataud de un muerto, y ni el mejor foquista del mundo puede disimular esa boca forzada y asalchichonada que Dios le ha dado y que ella sabe poner en tensión a conciencia. Por último, Tobey Maguire, yo aún no sé si está tremendamente sobreactuado, o excepcional en su papel. Lo cierto es que viendo la película al espectador le asaltarán las ganas irrefrenables de que lo maten. Pero no diré yo aquí si cae esa breva o no.

Si van buscando un neo-clásico, olvídense. El trabajo de luminotécnia está totalmente falto de inspiración y pese a utilizar técnicas de hace sesenta años no logra ni de lejos las texturas de las grandes obras del blanco y negro. Lo único reseñable de todo el conjunto es la banda sonora, que lamentablemente, acaba haciéndose tan repetitiva como el guión, obligada por éste mismo. Recomendada para amantes de las proteinas cárnicas. Puntuacion