Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

A good year

Duración

118min

Dirección

Ridley Scott

Guión

Mark Clein

Reparto

Russell Crowe, Albert Finney, Tom Hollander, Marion Cotillard, Abbie Cornish

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Crítica de Un buen año
Autor: bronte
Fecha: 03/11/2006.
Póster Un buen año

Un buen año

Digerido por bronte

Para ponernos en situación, permítanme que empiece esta reseña con unas cuantas máximas de la historia de la crítica que vienen muy al caso: "He visto cosas malas, pero...", "¿Faltan veinte minutos o sólo llevamos veinte minutos?", "Hoy se ha estrenado en los cines de España la última película de Ridley Scott, titulada "Un buen año". ¿Por qué?". También unas cuantas interrogantes existenciales. "¿Fue Tony quién realmente dirigió "Blade Runner" y "Alien" o fue incluso el portero del estudio?", "El día que Russell Crowe firmó este contrato, ¿no tenía nada que hacer muy lejos de allí, como por ejemplo, pegar a alguien?", y una predicción, "Mucho me va a costar girar también los dedos pulgares de los pies hacia abajo, pero es un sacrificio que esta película merece".

Por dónde empezar... Aburrida, pretenciosa, vacía, machista, retrógrada, desestructurada, arrítimica, absurda, subdesarrollada y tópica. Un tiburón de los negocios, con peinado de Calculín y siempre barba de tres días, de quien ya a primera vista podemos deducir que comparte estilista con Carmen de Mairena, recibe la noticia en su frío y cruel despacho de Londres de que ha heredado la finca de su tío. ¿En La Alcarria?, ¿En los Cárpatos?, ¿En Glasgow? No. En la Provenza francesa. Porque es un axioma que los únicos terrenos heredables del mundo o están en la Provenza o en la Toscana. La finca es un viñedo en el que el desalmado hombre de negocios acostumbraba a pasar su niñez, probando los vinos de su tío, actividad a tan temprana edad que sin lugar a dudas influyó de manera decisiva en el desequilibrio mental que muestra a lo largo de toda la historia.

Una vez llegado a la Provenza sus formas despiadadas y atroces, su uso sádico del móvil y la manera en que grita, "¡compra, vende!", contrastan con el idilico mundo de la viña del señor (que se ha muerto), donde todas las buenas gentes llevan su cestita de miel y sus coloretes. Hay un hombre muy gracioso, que tiene muchos años, y que limpia la piscina, y que como es mayor hace "de que se cae" a la piscina mientras la limpia, y "hace mucha gracia". También hay un enólogo que pega grititos en francés como quejándose de lo malas que son las cepas así muy atarantado.Y una americana paletorra, que se hurga los dientes con un palillo cuando nadie la ve (tampoco los espectadores, pero queda más que insinuado), en contraste con lo elegantes que son los franceses, que da gloria verlos. Por ejemplo, el señor sanguinario casi atropella a una lugareña muy bella y maravillosa que iba por la carretera en su bicicleta portando flores y frutas, que es muy bonito, y luego la lugareña muy guapa en medio de una plaza pública se arremanga la falda y se la engancha a la ropa interior para que el hombre malvado y el resto de la población del pueblo puedan ver el cardenal que le ha salido en el culo por su mala conducción.

La lugareña ha sufrido mucho de amores, y juró ante el Cristo de Puturrufuá que nunca más volvería a estar con un hombre. Pero luego el señor inhumano que le ha visto el culo, aparece por la plaza un día, le invita a tomar un "chatóblanpurrutú", y hacen el amor como si nubes del algodón cayeran del arco-iris, y luego ella le dice que si ha estado con él, es porque él se va al día siguiente para siempre. Pero luego ese hombre que ha vendido hasta a su madre por el sucio dinero de la ciudad, se lo piensa detenidamente durante cinco minutos y se hace bueno. Y el público aplaude enfervorecido en la cara del crítico que no avisó a tiempo.

Lo que más me ha gustado de la película es que tiene mucho sentido interior, como mucha coherencia. Los personajes cambian de opínión cada cinco minutos. Los franceses son buenos, los ingleses malos y los americanos tontos (en un claro ejemplo de auto-odio). También me gustó mucho que todos los hombres intentan verle el culo a las mujeres en esta película. Y me gustó mucho la idea de que los que trabajan son muy malos y que los buenos son únicamente aquellos que pueden heredar una finca en la Provenza, y que en vez de seguir trabajando, se quedan allí de solaz porque no necesitan el dinero.

En fin, que yo tenga que ver estas películas sin recibir por lo menos el triple de donaciones... Recomendada para Ridley Scott.
Puntuacion