Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

The good shepherd

Duración

167min

Dirección

Robert De Niro

Guión

Eric Roth

Reparto

Matt Damon, Alec Baldwin, Angelina Jolie, John Turturro, Robert De Niro, Timothy Hutton, William Hurt

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Crítica de El buen pastor
Autor: malabesta
Fecha: 2007-04-06.
Póster El buen pastor

El buen pastor

Digerido por malabesta

“El buen pastor” es la segunda película de Robert De Niro como director, que demuestra cómo el actor se viene arriba con los años. Si “Una historia del Bronx” llegaba a durar dos horitas, en ésta De Niro se extiende hasta unos agónicos ciento setenta minutos, casi tres horas de las de antes, que a muchos le resularán francamente insoportables.

Aún así, la película no es del todo mala. Tiene sus defectos, que con el metraje kilométrico se hacen bastante evidentes, pero en general mantiene cierto interés, más allá de ver quién aguanta más dentro del cine. El personaje central es la CIA, su historia y evolución desde la Segunda Guerra Mundial hasta la época moderna, reflejada a través de la evolución de uno de sus agentes, ficticio, Edward B. Wilson (Matt Damon) y cómo éste va pasando por diferentes escenarios históricos: Londres bombardeada, Berlín post-invasión, Cuba precastrista, etc. y por diferentes estados personales, la universidad, su matrimonio, el crecimiento de su hijo, etc.

Aunque todos los personajes son ficticios, todos son suficientemente próximos a la realidad para poder trazar las equivalencias con el panorama político estadounidense. Aquel que lo conozca, claro. El que no tenga una tesis sobre política internacional americana estará más bien tirando a perdido. De Niro y Eric Roth (el guionista) parece que han invertido diez años en el proyecto, así que sin duda se habrán convertido en eruditos en el tema. Pero no por ello se han molestado en explicárnoslo a los demás. Así que por ejemplo, cuando en los primeros momentos de la película se nos presenta a los personajes sobre el fondo de la crisis de Bahía Cochinos uno no entiende un pepino, y es imposible comprender qué parte de lo que pasa es consecuencia de la actuación de los protagonistas o si bien es todo culpa de que aquel día llovía en La Habana.

Además, así a ojo, hay como unos cuatrocientos personajes que tienen algo que decir en la película. Todos ellos interpretados por actores de primera línea, independientemente de que su papel en la trama sea meramente anecdótico o bien sea imprescindible para el desarrollo del guión. Da igual. Así, inconscientemente uno tiende a prestar mucha atención al magnate interpretado por Joe Pesci, el agente del F.B.I. que es Alec Baldwin o la cerillera que le toca a Cameron Diaz, simplemente porque destacan sobre el fondo de extras sin línea, para luego llevarse la decepción de que nunca más vuelven a aparecer. De hecho la cerillera ni siquiera llega a salir en "El buen pastor".

Al igual que suele pasar en el cine negro, en esta película las referencias cruzadas entre personajes son muchas e importantes, así que mejor hágase con una libretita antes de entrar al cine, porque llegado a determinado punto, la trama de espionaje será ya tan embarullada y los personajes tantos, que cuando Matt Damon y alguno de sus compañeros se pongan discutir sobre lo que ha hecho menganito en Berlín, o sobre si fulano se iba de cañas con Fidel Castro o no, les juro que se verán incapaces de saber de quién están hablando. Tampoco ayuda demasiado que todos los miembros de la CIA hablen en código, en plan “el polluelo ya está en el nido” y “gano el guarro con qué guarro” todo el tiempo. Incluso si están planeando la próxima colada.

Como director, De Niro viene a ser una extensión de su faceta de actor. Tiene un par de ticks y dos o tres trucos que quedan muy bien para según qué cosas, pero que Robert repite hasta el hartazgo, sin que a nadie le parezca mal. En este caso se hacen particularmente insoportables las secuencias en las que, tras un cierto clímax dramático, De Niro rueda cualquier objeto o persona a cámara lenta y con un melancólocio piano de fondo durante minutos, para que todos nos demos cuenta de lo triste y solitaria que es la vida del pobre espía. Lo cual está muy bien, las primeras quince veces. Luego, y cuando uno se cae en que ya lleva dos horas en el cine y todavía faltan los postres, la cosa ya no hace tanta gracia.

El reparto, plagado de estrellas, responde de manera desigual. La mayoría del tiempo y del drama cae sobre Matt Damon y Angelina Jolie, su esposa. El personaje de Damon es excepcionalmente frío y distante, lo que el actor traduce en pantalla como que no cambia de cara en toda la película. Nada. Ni un cambio de expresión, ni una pestaña, ni se despeina. Además, es el actor que peor envejece en el cine. A pesar de que la trama se desarrolla a lo largo de unos treinta años, Damon sigue teniendo la misma cara de recién licenciado a lo largo de todo el metraje. De hecho, dado lo largo de la película, gran parte del publico envejece más de lo que aparenta el protagonista. Jolie más o menos responde, aunque también tiene cierta tendencia a parecerse a una estatua de sal. De Niro se reserva un pequeño papel, en el que repite lo de siempre, como siempre. Y por ahí también pasan Alec Baldwin, Joe Pesci, William Hurt, Billy Cudrup, John Turturro o Timothy Hutton, entre otros.

En fin, una película que ganaría mucho si quitasen más o menos la mitad de las escenas, pero que se mantiene marginalmente interesante. Recomendada para insomnes.

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