Ficha

País

España

Año

2008

Título original

Camino

Duración

143min

Dirección

Javier Fesser

Guión

Javier Fesser

Reparto

Nerea Camacho, Carmen Elías, Manuela Vellés, Mariano Venancio, Jordi Dauder, Jan Cornet

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Crítica de Camino
Autor: farrell
Fecha: 27/10/2008.
Póster Camino

Camino

Digerido por farrell

Javier Fesser ha dejado claro en una carta abierta al Opus Dei que su película no pretende ir en contra de la religión o de la gente que cree en Dios, sino en contra de la Obra y su “viscoso entramado pseudoespiritual”. Tras ver “Camino” uno entiende perfectamente porqué el director no se ha atrevido a atacar directamente la religión y simplemente se ha quedado en una crítica, medianamente velada, a una institución tan políticamente incorrecta como el Opus, ya que Fesser, irónicamente, tuvo una experiencia religiosa que le cambió la vida: vio a la Virgen.

Efectivamente, uno no podría imaginar metáfora más descriptiva a la hora de hablar del momento en que se cruzó en su camino la protagonista de este reparto, estupendo en su totalidad, ya que Nerea Camacho es, cualidades interpretativas aparte (que las tiene, y muchas), simple y llanamente un ángel que ilumina absolutamente cada recoveco de la película. La niña tiene tal dulzura, fotogenia y capacidad de empatía con el espectador que es imposible no sentirse conmovido por la historia de esta “Camino”, que por otra parte no es una película redonda ni mucho menos.

Cuando digo que la niña protagonista es un ángel les aseguro que es la palabra más adecuada que se me ocurre para describir una presencia tan conmovedora en pantalla como uno no había visto en años. Absolutamente enternecedor es el retrato por parte de la actriz de la niña en la que se basa esta historia, Alexia González Barrios, de la que Fesser se cansa de repetir por activa y por pasiva que esto no es un biopic, aunque sorprendentemente dedique la película a la memoria de la futura beata.

El resto del reparto, estupendo como dije antes, desde la madre interpretada por Carmen Elías (atención a la escena en la que se da cuenta de que la niña no ve) hasta el padre perdido y desorientado que no sabe qué hacer por mitigar el sufrimiento de su hija (entrañable también Mariano Venancio, más teniendo en cuenta que solemos verlo en otros registros) y pasando por la hermana numeraria interpretada por Manuela Vellés, aunque esta tira más de ojitos y rostro fotogénico que de capacidades interpretativas, aunque el personaje resulte más que convincente.

Dicho esto, habiendo subido a los altares (nunca mejor dicho) a la totalidad de actores y actrices de “Camino”, sobra decir que esta es “una película de interpretaciones”. Lo malo es que parece que es sólo eso. El guión, absolutamente demoledor por lo sensiblero, tiene frases que parecen sacadas del manual “Cómo hacer llorar en pocas palabras” y Fesser parece regodearse en ciertas escenas, las del dolorosísimo proceso médico de la niña, que, sin ser absolutamente desagradables, sí resultan innecesarias y efectistas. Adolece también del pulso necesario para organizar los momentos de mayor carga dramática. Para que me entiendan: que si esto fuera una comedia nos perderíamos la mitad de los chistes por estar riéndonos de los anteriores… Es un no parar de drama del que el espectador necesita un alivio de vez en cuando.


No falta, por supuesto, el “cura malo” que todos esperaríamos en esta historia (un gran patinazo este personaje absolutamente falto de humanidad)...
No falta, por supuesto, el “cura malo” que todos esperaríamos en esta historia (un gran patinazo este personaje absolutamente falto de humanidad) y que hasta provoca el aplauso de los “asistentes” a la muerte de la niña, algo que al parecer la familia ha negado millones de veces. Una cosa es retratar a la gente del Opus Dei como ultracatólicos y aferrados a unas coordenadas morales y religiosas que los demás no compartimos y otra muy diferente es describirlos como monstruos sin alma ni corazón.

Cualquiera que conozca mínimamente la trayectoria de Javier Fesser sabe que al guionista-director le gusta más la cosa fabulesca que a un tonto una tiza. En “Camino” esta estética de fábula, Mr. Meebles y ángeles custodios malignos (muy logrado ese efecto, sí señor) resulta no sólo excesiva, sino absolutamente fuera de tono. Secuencias realmente bien rodadas (buen montador se ve por ahí) como el sueño de la niña mientras la operan por primera vez se mezclan con otras auténticamente demenciales y llenas de referencias contrapuestas como cuando Camino ve su propia tumba. Así, aunque éstas partes se supone que funcionan como el alivio del que antes les hablaba contribuyen a provocar en el espectador la sensación de que el director no sabe muy bien qué creer de esta niña: si era una santa, una víctima de su entorno o si la medicación le provocaba alucinaciones.

En resumen, una película sensiblera y ultradramática pero que resulta debido al magistral reparto en el que se sustenta. A ellos va dedicado el pulgar hacia arriba.

Recomendada para los que crean en los ángeles.
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