Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Letters from Iwo Jima

Duración

141min

Dirección

Clint Eastwood

Guión

Iris Yamashita

Reparto

Ken Watanabe, Kazunari Ninomiya, Tsuyoshi Ihara, Ryo Kase, Shidou Nakamura

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Crítica de Cartas desde Iwo jima
Autor: malabesta
Fecha: 18/02/2007.
Póster Cartas desde Iwo jima

Cartas desde Iwo jima

Digerido por malabesta

A pesar de vivir en el país que vivimos, uno no deja de sorprenderse con lo borrega que es la gente, y lo poco que medita las cosas que dice siempre y cuando siguen la corriente de pensamiento general. Tras el estreno de “Cartas desde Iwo Jima”, hay quien ha dicho que la película demuestra la “...total carencia de sentido de la guerra..,” no sé, será que no soy un experto en Nueva Historia Moderna, pero creo recordar que del otro lado estaba Hitler, al que me da que por mucho que muchos hiciesen el amor y no la guerra no se le iba a parar.

La película se centra principalmente sobre dos personajes, aparentemente opuestos. Saigo (Kazunari Ninomiya) es un recluta un tanto desastroso y panadero de profesión que lo último que desea es estar en Iwo Jima. El General Kuribayashi (Ken Watanabe) es un honorable y condecorado militar, genial estratega, al que le han encargado organizar la defensa de la isla. Pronto ambos se dan cuenta de que los objetivos de ambos, sobrevivir y la defensa de la isla, son imposibles.

Al igual que en “Banderas de nuestros padres” detrás de “Cartas desde Iwo Jima” no parece estar la infantil lectura guerra-caca que hacen muchos, sino más bien una reflexión sobre el precio inhumano que supone la guerra, y qué puñetero que es el mundo que aún encima hay veces que no hay manera de evitarla. Y así en lugar de la típica dialéctica de oprimidos/opresores, ocupadores/ocupados, en esta película Eastwood consigue algo mucho más complicado. Sin escamotear ni información ni detalles consigue dar una visión humana de uno de los ejércitos más crueles y sanguinarios de la historia; tan cruel y sanguinario que ni siquiera tenía piedad de sí mismo.

La película muestra la crueldad de la guerra a través de la vida de unos soldados que luchan por un país y un régimen que los envía sin dudar a la muerte, a la que además espera que se entreguen alegremente. Muestra magistralmente la decadencia de un sistema social y de valores en el que las clases sociales bajas y los extranjeros no eran personas, y por lo tanto se podía disponer de ellas libremente o en el que morir por la patria era el mayor de los honores. Aunque lo hace sólo con unas cuantas frases y un par de escenas, nada queda de lado. A medida que el metraje avanza, muchos personajes van despertando y comprendiendo la estupidez de los planteamientos y las órdenes que llegan de muchos de sus generales, samurais trasnochados que prefieren suicidarse o suicidar al que lo pretenda, a huir, aunque sea para reagruparse y seguir luchando. A la vez se nos muestra cómo el régimen da sus últimos coletazos, que siempre son los peores, y que muchos otros sistemas totalitarios han reproducido, como el uso de la política del todo va bien, somos los mejores, que hace que nadie sepa nada sobre las derrotas militares que han diezmado la marina con la que se esperaba defender la isla, o que en lugar de enviar refuerzos al general Kuribayashi le envíen por radio una canción de ánimo de los niños de su pueblo.

El guión de Iris Yamashita expone muy bien los acontecimientos, pero estos son tantos y el ritmo de Eastwood es tan sumamente parsimonioso que la película por momentos se le hace al espectador como la batalla a los soldados japoneses: insoportable. Aunque hay que recordar que es la ópera prima de Yamashita, y por ella tiene una nominación a los Oscar, que no está nada mal.

La película supone un contrapeso a “Banderas de nuestros padres” en casi todos los aspectos. Mientras aquella se centraba en la vida de unos cuantos soldados después de la batalla, y de cómo ésta, siempre recogida en flashbacks, afectaba a sus vidas, “Cartas de Iwo Jima” hace lo simétrico. Se centra en la vida de unos cuantos soldados durante la batalla, y cómo ésta afecta a sus vidas, siempre mostradas como un flashback. Los juegos visuales son casi los mismos, unos colores degradados y casi inexistentes para Iwo Jima, con profusión de juegos de luces y sombras a los que Eastwood es aficionado, y a todo color para las escenas de la vida feliz que se quedó atrás.

Lo más destacado de la película es sin duda su reparto, principalmente sus dos protagonistas, Ken Watanabe y Kazunari Ninomiya. Watanabe interpreta a Kuribayashi lleno de vida pero con la contención que se espera de alguien de su clase, muy al estilo de “The hidden blade” o "El ocaso del samurái". Nomiya ofrece una de las mejores actuaciones de los últimos años. Muy lejos del estilo japonés, bastante histriónico y teatral, la interpretación de Nomiya es increíblemente natural e intensa, y en los minutos finales de la película tiene una de las mejores escenas dramáticas que se hayan podido ver en mucho tiempo.

Aunque “Cartas de Iwo jima” haya tenido mucho más éxito de crítica que “Banderas de nuestros padres”, parece más la enésima pose de intelectualoide que tenemos que aguantar, un poco como había pasado con “Salvar al soldado Ryan” y “La delgada línea roja”, puesto que salvando a los actores, ésta no está al nivel de la anterior producción de Eastwood.

En fin, una película que se hace pesada por momentos, pero que aún así merece la pena. Recomendada para alternativos. Puntuacion