Ficha

País

España, Francia, USA

Año

2008

Título original

Che: Guerrilla

Duración

131min

Dirección

Steven Soderbergh

Guión

Peter Buchman, Benjamin A. van der Veen

Reparto

Benicio del Toro, Franka Potente, Lou Diamond Philipps, Othello Rensoli, Joaquim de Almeida, Matt Damon, Jordi Mollá, Óscar Jaenada, Antonio de la Torre

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Crítica de Che: Guerrilla
Autor: malabesta
Fecha: 05/03/2009.
Póster Che: Guerrilla

Che: Guerrilla

Digerido por malabesta

"Che: Guerrilla" pone punto y final (que podría ser y seguido dependiendo de la taquilla) al proyecto de Soderbergh sobre Ernesto Guevara. La película es el reflejo de "Che: El argentino". Donde la primera era triunfalista, esta segunda parte es derrotista, donde aquélla triunfa, ésta fracasa.

"Che: Guerrilla" retoma la historia del Che cuando éste ha abandonado Cuba para perseguir el ideal de la revolución continua y mundial. Mientras que Castro se alineaba más con Rusia y seguía el modelo del "socialismo en un país", Ernesto creía que la utopía sólo era posible con la erradicación total del capitalismo, y ante todo un hombre fiel a sus principios, no dudó en intentar llevar el modelo cubano a otros países. La película se centra en su último intento: Bolivia.

"Che: El argentino", sin dejar de ser ligeramente romántica, se mantenía a cierta distancia moral y política del personaje, que en ésta se ha perdido por completo. No diré yo que Soderbergh, Buchman y van der Veen son unos mentirosos, pero quién sabe si por necesidades drámaticas (al fin y al cabo quién podría sentir empatía por la decadencia de quien no dudó en fusilar a cientos) sí se han convertido en unos manipuladores. En esta película nada se ve de la labor de limpieza política del Che en la fortaleza de La Cabaña, nada de las desavenencias con Fidel y Rusia, nada del fracaso de sus intentos de industrialización de Cuba, nada de su abandono de la revolución en el Congo. Todo se queda en unos breves rótulos que rellenan el hueco histórico entre las dos entregas. A lo largo del metraje también se pasan por encima algunas que otras cosas y aunque efectivamente nunca se entra en el discurso político, sí que se le lava la cara al protagonista.

Las montañas de Bolivia son el monte del Calvario para el Che, pero en ningún momento se convierten en el de Los Olivos. Jamás duda de sus principios, y cuando sus empresas fracasan antes se entrega al martirio que a considerar sus planteamientos vitales. Ya sabíamos que se trata de un hombre de una consistencia moral pétrea (aunque sólo sea por ver la primera entrega del biopic), y dos horas más de película subrayando este hecho están de más. Y dado que como documento histórico está un poco sesgado, todo el interés de la película se ve reducido a ver la caída de un hombre.

Esta mesianización del Che que culmina con (¡atención destripamiento!) su muerte, rodada en primerísima persona. Parece que Steven nos dice: Ernesto somos todos. Cierto es que nos ahorra las laceraciones estilo "La pasión de Cristo", pero el subtexto -y hasta el final, si me apuran- no le anda muy lejano. Al fin y al cabo -y el hecho no está exento de ironía- muchos campesinos bolivianos parece que aún le rezan a San Ernesto. ¿La convierte todo esto en una mala película? No, que ya tiene otros defectos. Pero sí resulta decepcionante a la vista de su predecesora.

En lo visual también hay un giro radical. Mientras que la primera la podríamos definir como de factura casi elegante, "Che: Guerrilla" es una aproximación casi documental a esta historia. Resulta paradójico también que estos planteamientos se apliquen a la la que más se aleja de la realidad, en particular cuando cualquiera está más dispuesto a tragarse por cierto el relato de una caída que el de un triunfo. Evidentemente el resultado es mucho más incómodo para el espectador; junto con la menor presencia de la emoción de las batallas provoca que por momentos se convierta en francamente aburrida.

Otra vez el reparto es de lo mejorcito. El tirón que tiene Soderbergh consigue que al lado de un Del Toro excelente nos encontramos a un plantel internacional de aúpa: Matt Damon, Lou Diamond Phillips o Franka Potente, acompañados por una buena selección del talento patrio, como Jordi Mollá, Óscar Jaenada o Antonio de la Torre.

En fin, una película que pierde mucho en comparación con su predecesora, a la que sin duda ha salvado el que las hayan separado al nacer. Recomendada para gente que le pone medias a la verdad.
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