Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Primeval

Duración

93min

Dirección

Michael Katleman

Guión

John D. Brancato, Michael Ferris

Reparto

Dominic Purcell, JŘrgen Prochnow, Brooke Langton, Orlando Jones

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Crítica de Cocodrilo: Un asesino en serie
Autor: malabesta
Fecha: 21/07/2007.
Póster Cocodrilo: Un asesino en serie

Cocodrilo: Un asesino en serie

Digerido por malabesta

“Cocodrilo: Un asesino en serie” es el más que desafortunado título español de “Primeval”. No entiendo muy bien cuál es el objetivo de este cambio, quizá atraer -engañados- a la sala a aquellos que crean que es una comedia o la última película de la saga “Scary movie”, siendo estos dos términos excluyentes.

“Cocodrilo: Un asesino en serie” cuenta la historia de tres periodistas, Tim (Dominic Purcell), Aviva (Brooke Langton)y Steven (Orlando Jones), que se desplazan a Burundi para intentar capturar a un cocodrilo gigante y asesino, llamado Gustave, que allí habita. Con la ayuda del biólogo Metthew (Gideon Emery) y del cazador y guía Jacob (Jürgen Prochnow), pretenden introducirse en el peligroso territorio de Little Gustave, un señor de la guerra que tomó su nombre del animal, para intentar capturar al gigante, y con ello unos redimir su carrera, otros lanzarla y alguno de ellos obtener venganza.

Como verán si visitan el artículo original de National Geographic (aquí está disponible), a pesar de que tras los créditos iniciales aparece un cartel de “inspirada en hechos reales”, la película se basa más que mucho en la realidad. Al parecer existe en Burundi un enorme cocodrilo, causante de cientos de muertes humanas, que podría llegar a los seis metros y pesar casi una tonelada. Se llama también Gustave y, curiosamente, a Pierre Buyoya, presidente tutsi del país en 2003, también se le apodó Gustave, quizá por sus métodos.

El guión es bastante convencional, y Gustave no es más que otro de esos asesinos que parece que trabajan para Hacienda, pues atacan a los protagonistas por orden de sueldo. Casi ninguna sorpresa, y las contadas apariciones del gigante nunca llegan a impresionar demasiado en parte debido a unos efectos especiales que no están a la altura. La película además tontea con los horrores de la guerra entre hutus y tutsis, y deja entrever (es decir, uno de los personajes lo dice claramente) que Gustave es fruto de la guerra y de los horrores de ésta, y que por lo tanto es un castigo que el hombre se ha arrojado sobre sí mismo. No se asuste nadie, que rápidamente se aleja de tanta profundidad filosófica y vuelve a los desmembramientos.

Gustave es otro de esos asesinos que parece que trabajan para Hacienda, pues atacan a los protagonistas por orden de sueldo
Ambas tramas, el cocodrilo y la guerra, no terminan de mezclarse demasiado bien, y ninguna de ellas llega a estar desarrollada con profundidad. Los guerrilleros le roban bastante tiempo al monstruo, y éste lo recupera a dentelladas hacia el final, un clímax bastante poco satisfactorio y debido a los defectos en la exposición de las tramas, algo increíble.

Donde sobresale “Cocodrilo: Un asesino en serie” es en su trabajo de dirección y fotografía. Michael Katleman se curtió durante muchos años en la televisión, y quizá su larga experiencia como director hace que tenga un estilo propio, muy alejado de las estridencias visuales y los cortes frenéticos, siempre acompañados de gritos o ruidos chirriantes, que hoy en día parecen ser el lenguaje del cine de terror. Katleman hace un trabajo mucho más reposado, acompañado por una fotografía muy cálida, quizá un poco en contraste con el tono de la película, pero muy agradable a la vista.

Los protagonistas hacen lo que tienen que hacer, y como el guión nunca les exige mucho más que correr y gritar, ninguno de ellos sobresale por lo malo. Quizá haya que mencionar a Jürgen Prochnow, que resulta marginalmente mejor que sus compañeros. Dominic Purcell, tras el éxito de “Prison break” parece que intenta abrirse paso en la pantalla grande, pero al menos en esta película demuestra que tiene la sensibilidad y versatilidad de un bloque de granito.

En fin, una película de terror no del todo desagradable, pero convencional. Recomendada para gente que alguna vez haya tirado algún animal por el inodoro.


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