Ficha

País

USA, Alemania

Año

2008

Título original

Eagle eye

Duración

118min

Dirección

D.J. Caruso

Guión

Hillary Seitz, Dan McDermott, Travis Adam Wright, John Glenn

Reparto

Shia Labeouf, Michelle Monaghan, Rosario Dawson, Michael Chiklis, Anthony Mackie, Ethan Embry, Billy Bob Thornton

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Crítica de La conspiración del pánico
Autor: bronte
Fecha: 08/10/2008.
Póster La conspiración del pánico

La conspiración del pánico

Digerido por bronte

A veces, cuando veo este tipo de película me doy cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo. De cómo nuestra cultura visual ha cambiado en cuestión de años. Criada lejos de los videojuegos y la MTv, yo no tengo la cabeza para aguantar tantas explosiones, tantas carreras, tanta ida y venida, tanta subida y bajada. Subjetivamente tendría que decir que en esta película se les ha ido la mano con el ritmo, que tiene pocas mesetas y demasiadas cumbres, que casi no hay diálogo, que los personajes no tienen tiempo para evolucionar ni desarrollarse, que se llega a hacer aburrida por la monotonía, pero objetivamente yo sé que este es otro tipo de narración, que va a ir a más y que está aquí para quedarse. Es la narración del segmento de atención de 3 minutos, de la discontinuidad visual, de la compleja codificación sígnica que requiere un espectador que conozca más que bien el código.

En la mayoría de las secuencias de "La conspiración del pánico" mi abuela no vería más que fogonazos de luz en la pantalla. Nosotros somos capaces de describir las órbitas de los coches volando por el aire, de interpretar la amalgama de información digital conociendo su función diegética, de completar el metadiscurso de referencias intertextuales. Porque sí, también en "La conspiración del pánico" hay una supercomputadora con un ojo al estilo "Hal 9000". Todo ello al servicio de una inocente película de acción, donde la estructura básica se mantiene, chico bueno incomprendido hace ver que es un valiente, y donde sin embargo todo lo demás está retocado para demostrar que la fórmula es inacabable. ¿Cuántos chicos incomprendidos hemos visto ya en el cine? Habrá pocos personajes tan manoseados. No obstante, el Jerry Shaw de Shia LaBeouf está planteado con mano tan certera, con apuntes tan mínimos, tan clásicos, y al mismo tiempo tan lejos del cliché, que ya en los primeros minutos es fácil darse cuenta de que "La conspiración del pánico" está por encima de la media. En este punto reseñar también que el jovenzuelo se está descubriendo como un actor más que competente, incluso en productos como éste, que en teoría tan poco dan para la filigrana interpretativa.


"La conspiración del pánico" es además otro de esos inocentes productos que sin embargo nos devuelven la más perfecta imagen de nosotros mismos. En la estela de películas como "Enemigo público", pero ciertamente mejor que ella, aborda este filme la problemática del "Gran Hermano", esa sociedad digital a la que nos encaminamos irreversiblemente, y en la que todos estamos personalmente controlados por infinidad de gadgets que siguen cada uno de nuestros pasos. Todo este tipo de cine contribuye a crear esta ilusión, y curiosamente al final provoca el efecto contrario al que busca. Y digo que es una ilusión, porque hasta que no perfeccionemos el tema de la inteligencia artificial, aquí no hay manera de controlar a todo hijo de vecino (de manera directa), y para eso aún queda un poco. O un mucho. Y, por muy clásica que sea la película en el fondo, crear este ambiente no hace más que propiciar la aparición de más anti-sistemas, contra un sistema que en realidad no existe. Y que por el momento nadie sabe si existirá alguna vez.

"La conspiración del pánico" es además otro de esos inocentes productos que sin embargo nos devuelven la más perfecta imagen de nosotros mismos.
Porque claro, la idea última de la película es cómo el baluarte de las libertades del mundo occidental, concretadas en este caso en USA, pueden ser utilizadas para generar un estado totalitario, pero dejando claro que las libertades en sí son dignas de encomio, y por supuesto, dignas de ser defendidas. Es su aplicación la que puede fallar. Pero, ¿dónde está el límite? Tal y como están las cosas, ¿puede seguir Hollywood permitiéndose el lujo de mostrar al individuo bueno e inocente que lucha contra toda la maquinaria del estado, el gobierno, el ejército, instituciones claramente malvadas y maléficas? Tal y cómo van las cosas, ¿puede el ciudadano medio distinguir ya entre ficción y realidad política? Y aún más, ¿puede permitirse el mundo de la ficción seguir dando pábulo a esta tecnofobia? Si el planeta va en esa dirección, y seguimos mandando el mensaje icárico de que la tecnología es diabólica, ¿no corremos el riesgo de tener dentro de muy poco a gente por las calles, vestidos con túnicas negras, destrozando televisores y ordenadores, como ya destrozan McDonald's y otras cosas?

Si esta crítica se les ha hecho muy densa, déjenme decirles que Billy Bob Thorton aparece por la pantalla haciendo un papel muy apañado, y que también hay que aguantar a Michele Monaghan con su cara de no haber dormido por haberse tirado toda la noche en un garito bebiéndose diez botellas de tequila. Alguien se dió cuenta al final del filme de tal guisa, y ya en la última secuencia lleva la cara pintada como una puerta para volver a colocarla en los 30 años. Como película es resultona, bastante resultona, tampoco imprescindible, pero como pulsómetro de las cosas que nos preocupan hoy en día, no tiene precio.

Recomendada para no abstemios.

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