Ficha

País

USA, UK

Año

2007

Título original

Things we lost in the fire

Duración

118min

Dirección

Susanne Bier

Guión

Allan Loeb

Reparto

Halle Berry, Benicio del Toro, David Duchovny, Alison Lohman, Omar Benson Miller

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Crítica de Cosas que perdimos en el fuego
Autor: malabesta
Fecha: 06/05/2008.
Póster Cosas que perdimos en el fuego

Cosas que perdimos en el fuego

Digerido por malabesta

Soberano telefilm con sus drogadicciones, sus viudeces, sus personajes consumidos por el dolor rompiendo cosas, su David Duchovny... y a pesar de todo no es  una mala película.

Audrey (Halle Berry) y Brian (David Duchovny) son un feliz matrimonio con dos hijos. Son felices principalmente porque él es el hombre perfecto: arquitecto, cariñoso, calmado, divertido, buen padre, hace ejercicio, ayuda a su amigo heroinómano (Benicio del Toro), hace donativos a beneficencia y hasta uno sospecharía que por la noche viste unos leotardos y lucha contra el crimen. En una de éstas, cuando intenta defender a una mujer en la calle, es asesinado, y el subsiguiente drama une a Jerry, para el que Brian era su único amigo, y Audrey, para la que Brian era su único marido, que más o menos se apoyarán el uno al otro para salir de sus respectivos pozos.

Si el resumen le suena al drama fácil de un sábado por la tarde, no anda muy desencaminado. "Cosas que perdimos en el fuego" busca de una manera algo burda emocionar e impresionar al espectador, utilizando para ello unos temas espinosos, como la drogadicción, pero de una manera un poco Disney: del Toro es el yonqui más simpático, amable y divertido que uno pueda encontrar, lleno de la sabiduría sentimental que los parias, pobres y fracasados siempre imparten a la gente de clase media-alta en estas películas. Incluso cuando está pasando el síndrome de abstinencia tiene tiempo para hacer un chiste u otro.

También tiene "Cosas que perdimos en el fuego" sus dosis de diálogos "a qué huele lo que no huele", que siempre quedan muy artísticos. Usa para ello precisamente a los dos niños de la película, que tienen la suerte de recitar frases como "A veces siento que estoy dentro de una película muy triste" o "¿Yo también soy fluorescente?", que sin duda harán las delicias de los fans de Isabel Coixet que hayan entrado a la sala por equivocación.

Más allá de estos intentos, la película no funciona del todo mal. Al no ser una obra maestra, el tono ligero ayuda a que el público pase por alto ciertos defectillos, como esa afectación en los diálogos o la tendencia de algunos personajes a actuar de manera incomprensible, que en una película mucho más dramática serían insoportables.

La dirección de Susanne Bier responde bien en algunos momentos, como por ejemplo la descripción del asesinato de Brian, aunque no le queda más remedio que claudicar ante la abusiva cantidad de diálogo de "Cosas que perdimos en el fuego". Su estilo visual utiliza sin freno los primeros y primerísimos planos, gesto que llega a cansar, además de usar ese montaje discontinuo, en el que en el cambio de plano se salta uno o dos segundos hacia adelante o atrás que resulta bastante incómodo para el espectador.

Las actuaciones de la pareja protagonista, del Toro y Berry, aunque a la vista de sus personajes iban para premio, se han quedado en nada. Aunque ambos están correctos, no dejan de repetir sus papeles. Quizá del Toro esté un poco más acertado, principalmente porque su estilo (lleno de tics, de ojos desorbitados y de arrastrar las palabras se adapta bien a su personaje; así cuanto más sumido está en el mundo de las drogas, mejor es la actuación. Berry resulta un poco más artificiosa, cayendo en el drama de berrinche, pataleta y rotura de jarrones tan típico.

En fin, un drama resultón aunque lejos de perfecto, recomendado para gente que no se pueda dejar de comer las uñas.

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