Ficha

País

Méjico, Ecuador

Año

2004

Título original

Crónicas

Duración

108min

Dirección

Sebastián Cordero

Guión

Sebastián Cordero

Reparto

John Leguizamo, Leonor Watling, Damián Alcázar, José María Yazpik, Alfred Molina

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Crítica de Crónicas
Autor: malabesta
Fecha: 22/06/2007.
Póster Crónicas

Crónicas

Digerido por malabesta

“Crónicas” es una coproducción mejicano-ecuatoriana, una de esas películas casi de género que salen a menudo de filmografías marginales, aparentemente, puesto que esta película tiene un reparto bastante notable, con actores hispanos como John Leguizamo, Alfred Molina o Leonor Watling, además de la producción de Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro.

La cinta cuenta la historia del equipo de grabación de un programa sensacionalista, mucho más parecido a esos programas de sucesos que pueblan las tardes de nuestra televisión que a “Crónicas marcianas”, a pesar del título. El presentador Manolo (John Leguizamo), el cámara Iván (José María Yazpik) y la productora Marisa (Leonor Watling), se encuentran en Ecuador grabando un reportaje sobre un asesino en serie, el monstruo de Babahoyo, cuando se ven envueltos en el linchamiento popular y posterior encarcelamiento de Vinicio (Damián Alcázar), un hombre que ha atropellado a un niño. Éste intentará usar a Manolo para mejorar su situación en la cárcel contándole que conoce detalles sobre los asesinatos del monstruo, mientras Manolo se da cuenta de que tal vez Vinicio sea el mismo monstruo y que puede tener la noticia de su vida.

Inicialmente la película tiene un planteamiento similar a “El silencio de los corderos”, “Bajo sospecha” o cualquiera de los infinitos títulos en los que un asesino en serie o en paralelo, que parecen ser bastante dicharacheros, elige a alguien para entrevistarse con él, estableciendo rápidamente esa dinámica entre presa y víctima que contiene gran parte del atractivo del género, en “Crónicas” se pierde un poco este norte.

La primera mitad de la película establece la relación entre Manolo y Vinicio, uno necesita al otro para salir de la cárcel y el otro necesita al uno para su chupinazo laboral. Pero a media película la trama da un giro brusco y Vinicio desaparece de escena, centrándose por completo en el dilema moral de Manolo y sus compañeros periodistas, que tienen indicios pero no pruebas de que tal vez el encarcelado sea el verdadero psicópata y por entregarlas pueden perder su reportaje estrella. Con todo el gasto de tiempo que supone introducir el personaje de Damián Alcázar con gran lujo de detalles, este cambio, aunque no dañe demasiado a la película, si que deja al público un poco insatisfecho. Es como si a medio “El silencio de los corderos”, Hannibal se apuntase a “Todos contra el chef” y nunca más se supiese de él.

El guión de Sebastián Cordero, también el director, lleva muy bien la historia, retratando excelentemente a los personajes y distribuyendo la acción de manera eficiente, mientras ésta se centra sobre la historia de los asesinatos. En cuanto el foco cae sobre las relaciones interpesonales entre los protagonistas, patina un poco más, estando estos momentos incrustados de manera bastante forzada dentro de la película.

Por tratarse de las desventuras de un equipo de periodistas, la película tiene ese estilo visual tan artificial que todos hemos aprendido a reconocer como muy naturalista, con planos largos en los qeu la cámara, siempre al hombro, se mueve por la escena como uno más, etc. El retrato que hace de Ecuador es tremendamente crudo, mostrando un país sumido en la más absoluta de las miseras, con carreteras cubiertas de barro y coches destartalados, un sistema legal ineficiente y una sociedad embrutecida, que no duda en quemar vivo al que creen culpable de un atropello.

Las actuaciones bastante correctas de Leguizamo, luciendo su un poco defectuoso español, y de José María Yazpik se encuentran a medio camino entre el ligero acartonamiento de Leonor Wwatling, que no termina de darle demasiada vida a su personaje, y el muy buen trabajo de Damián Alcázar, que se queda a muy poco de tener un papel memorable.

En fin, una película muy digna, que entretiene sin que por ello esté carente de contenido. Recomendada para lectores de “El caso”.
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