Ficha

País

España

Año

2007

Título original

Los cronocrímenes

Duración

88min

Dirección

Nacho Vigalondo

Guión

Nacho Vigalondo

Reparto

Karra Elejalde, Bárbara Goenaga, Nacho Vigalondo, Candela Fernández

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Crítica de Los cronocrímenes
Autor: bronte
Fecha: 30/07/2008.
Póster Los cronocrímenes

Los cronocrímenes

Digerido por bronte

Cualquiera escribe una crítica de una película cuando ya la mitad de la audiencia ha pedido a priori dedito “parriba”. Pero, ¿cuál sería el objeto de mantener una página como ésta si fuera para dar opiniones de otros? “Los cronocrímenes” es sin lugar a dudas una película que merece ser reseñada, pero no se sabe muy bien por dónde empezar. Quizás se deba esto a lo circular de la trama, que ahora mismo me las veo y me las deseo para desenmarañar la madeja de causas y efectos que configuran este filme. Si quieren verla, es el momento de dejar de leer, por cierto.

En primer lugar, parece que el tema de los viajes en el tiempo no da para mucho. Como lo oyen. Si uno viaja al pasado, ha de tener cuidado en no encontrarse consigo mismo y sobre todo de no alterar nada que pueda crear un universo paralelo. Bueno, o no. En muchos relatos uno se encuentra consigo mismo en el futuro y en el pasado y no pasa nada. Pero aceptemos la premisa inicial de la película. Viaje usted al pasado, evítese y no toque nada. La película encierra poco encanto en este aspecto pues esta trama es presentada monda y lironda, sin adornos y, más importante aún, sin ningún tipo de disquisición metafísica-filosófica sobre el ser humano, lo que viene siendo un “must” de la ciencia-ficción seria. ¿Cómo resuelve por lo tanto Vigalondo esta parquedad en la presentación? Generando un híbrido con el thriller, movimiento agudo donde los haya puesto que la intriga o expectativa del filme pasa de estar centrada en el tema científico, viajero o cómo le quieran llamar, al de la clásica fanfarria y asesino que acecha por la espalda. De esta manera la película comienza con un claro thriller, se aposenta en explicaciones sobre los viajes temporales, decae un poquito, y vuelve a remontar de manera bastante resultona con un giro no totalmente insospechado pero tampoco esperado en el último tramo. Con todo, la estructura del guión a nivel de encaje de los diferentes elementos es magnífica y creo yo que a Vigalondo aún le debe estar echando humo la cabeza porque la marquetería argumental es de mucho nivel. Pocas cosas se han visto así por estos lares. A los españoles les gusta hablar de sentimientos humanos de las personas, pero pocos están centrados en lo que tradicionalmente se conoce como “narrar”.

Con todo lo mejor de la película, aquello que la hace valiosa, no es tanto su trama fantástica, en absoluto innovadorísima, o su tensión policíaca, construida con mano sabia, sino cómo la conjunción de ambos elementos consiguen crear una obra de absurdo absoluta. La situación o situaciones a las que se ve sometido el protagonista de la película no son más que un discurso o metadiscurso sobre lo absurda que puede llegar a ser la vida. Un día está uno tan tranquilamente tomando una horchata en el patio y una pequeña brizna de hierba puede desmontar de manera total la absoluta calma que hemos ido trabajándonos durante años. Vigalondo podría haber dicho lo mismo con la historia de un hombre que pierde su trabajo y aguanta muchos planos estáticos y larguísimos delante de la cámara. Pero decide contar eso mismo de manera original, amena y divertida.

Vigalondo podría haber dicho lo mismo con la historia de un hombre que pierde su trabajo y aguanta muchos planos estáticos y larguísimos delante de la cámara. Pero decide contar eso mismo de manera original, amena y divertida.
No suelo yo reírme en el cine, y sin embargo, su mayor virtud, he encontrado “Los cronocrímenes” una película divertidísima. Contemplar a los dos personajes protagonistas intentando sacar sus castañas del fuego mientras todo se derrumba a su alrededor, con ese tono popular y pedestre me ha parecido un punto brillante del filme. El “ortopedismo” que a veces muestran Elejalde y Vigalondo en sus interpretaciones, (siempre en referencia a lo que se considera ortodoxo enfrente de una cámara), ayudan en gran medida a que el espectador sienta el absurdo de la situación y no logre entrar del todo, aceptando la aventura por normal, y como seguramente hubiera pasado de haber sido ésta una película planteada con toda la sofisticación formal de las realidades recreadas y que será posiblemente lo que nos ofrezca el remake hollywoodiense.

De ahí que sean injustas las críticas con respecto a lo parco de la puesta en escena. Es esa misma parquedad la que permite concentrarse en lo terrible de la historia. Y sobre todo lo que no nos aleja de la trama. “Los cronocrímenes” podrían acontecernos a cualquiera de nosotros. No necesitamos ser Tom Cruise y tener un descapotable para sentirnos susceptibles de tal acontecimiento. Una película española rodada para público español. O para un público menos hiperreal en todo caso que el hollywoodiense. Una película de un director que no necesita replicar lo que se hace en California para hacer buenos productos que además, no aburren.

Lamento mucho que este filme no haya tenido una distribución más acorde a sus méritos, y mucho más lamento que películas mucho menos originales y válidas tengan mucho más padrinazgo. Recomendada para todos aquellos que entienden lo de “para ser española no está nada mal”. Que sí, que la vayan a ver.


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