Ficha

País

USA

Año

2008

Título original

The Curious Case of Benjamin Button

Duración

167min

Dirección

David Fincher

Guión

Eric Roth

Reparto

Brad Pitt, Cate Blanchett, Julia Ormond, Elias Koteas, Elle Fanning

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Crítica de El curioso caso de Benjamin Button
Autor: bronte
Fecha: 04/02/2009.
Póster El curioso caso de Benjamin Button

El curioso caso de Benjamin Button

Digerido por bronte

Aquellos que hayan leído el relato de original de Scott Fitzgerald y después vean esta película se asombrarán del poco parecido que existe entre ambas. Salvo la premisa original, un hombre que en vez de envejecer, rejuvenece, cualquier otro parecido es pura coincidencia. Así como la historia del bueno de Fitzgerald tiene sus luces y sus sombras, "El curioso caso de Benjamin Button" está cortada al patrón para adherirse a la fórmula: película romántica con momentos lacrimógenos y supuestas enseñanzas fundamentales de la vida. En este último aspecto es donde más se resiente el tema, pues no hay en este filme pensamientos realmente buenos o frases para la posteridad. Todo muy arregladito, todo muy curiosito, y nunca mejor dicho, pero bastante funcional y calculado.

Al fin y al cabo el guionista de esta cinta no es exactamente Perico de los Palotes, sino Eric Roth, autor de grandes producciones de los últimos tiempos y maneja el bolígrafo con mano dura. Es verdad que el tema podría haber dado para excelentes reflexiones sobre el paso del tiempo en nuestra vida, sobre qué significa envejecer, sobre lo efímero de todo lo que nos rodea y sobre tantos otros temas que han ocupado las horas de los mejores filósofos de nuestra historia. Pero, ¿para qué meterse en zarandajas cuando se puede hacer una película "bonita", que va a gustar a todo el mundo y que no va a ofender a nadie? Bueno, quizás los expertos en CGI sí que se sientan un poco ofendidos, pero me consta que proporcionalmente en el mundo, son cuatro gatos.

Evidentemente uno de los puntos de atracción de "El curioso caso de Benjamin Button" será ver a ese Brad Pitt con ochenta años o a esa Cate Blanchett rejuvenecida hasta los cuarenta. Bien, esto último ha sido una maldad porque la buena mujer está ahora mismo en los treinta y nueve y hay que reconocer que el trabajo de los ordenadores en su cara es lo mejor que se ha visto por estos fotogramas. Cuando Cate está en los veinte, en los treinta, el resultado es asombroso. Brad Pitt como anciano recuerda un poco al Gollum y como adolescente es absolutamente grimítico, detalle del que se han dado cuenta los hacedores de la película y por lo tanto, momentos que mantienen en la penumbra. Aunque en este aspecto esta película no alcanza la perfección, con todo, creo que es digno de mérito lo que han hecho y sobre todo, una utilización inteligente, original y compleja de lo que la tecnología puede dar de sí. Quizás no volvamos a ver una arruga más en el audiovisual. Que tarde le ha pillado todo esto a Sarita Montiel.

"El curioso caso de Benjamin Button" tiene cierta estructura episódica, con la aparición y desaparición de personajes, que en teoría enseñarán al personaje ciertos secretos de la vida (recuerda lejanamente al "Big fish" de Burton), pero que en la práctica, en la práctica pura y dura, están ahí para rellenar metraje, porque tampoco es tanto lo que aprendemos. Rellenar metraje hasta los 166 minutos que son muchos minutos de Dios y que por supuesto hacen que la película se convierta en casi tediosa en ocasiones. Cuando Benjamin Button está por la veintena y tiene aspecto de sesentón y navega como grumete en un barco, todo eso podía haber desaparecido en la sala de montaje sin que nadie hubiera llorado. Claro que, cuando Benjamin Button ya está entre la treintena y la cuarenta y tiene su cara real, eso señoras, y señores, eso, eso es un derroche. Si todo el metraje tiene una fotografía cuidadísima, los momentos en que se puede sacar a Brad tal y como Dios lo trajo al mundo, ahí se ven muchas horas con el fotómetro en la mano. Y no sólo eso, estampitas con el hombre en vaqueros subido a una moto, sus Ray-ban, sus chupas de cuero. Me pregunto si esta será la última película en que veremos a Brad en este apogeo físico, casi insultante, porque no olvidemos el aspecto lamentable que ofrecía en "Burn after reading". Si les parece que este último párrafo es accesorio, no se equivoquen. Grandes películas de la historia están construidas única y exclusivamente alrededor de la atracción animal de sus actores protagonistas. En "El curioso caso de Benjamin Button" se ha jugado esta baza de forma salvaje. Claro que tendrán que esperar casi dos horas para ver todo lo que la naturaleza tiene que ofrecer. Ahora, eso sí: no saldrán decepcionados.

Toda la cinta se configura alrededor del eje de la narración, a través de un inmenso flash-back con Cate Blanchett muriéndose y recordando su vida. No les estropeo la película pues esto es exactamente la primera escena de todo el cotarro. Para situar temporalmente la acción, han elegido además el huracán Katrina, ya que la historia tiene lugar en Nueva Orleans. Pese a que la trama recorre buena parte del siglo XX, no hay referencia alguna a los grandes acontecimientos del mismo y toda la metralla está concentrada en encoger el corazón a ese pobre espectador viendo, no tanto lo desgraciada que es la vida del muchacho, que no lo es, sino el dolor que causa ir perdiendo cosas por el camino. La película, muy "algodonada" nunca cae en la violencia contra este "freak" que es Benjamin Button sino que prefiere hacer llorar al respetable enseñándonos cómo se muere toda la gente que quiere. Y lo cual al parecer es la gran enseñanza del conjunto. Que con todo, la vida sigue. Y qué quieren que les diga, yo prefiero siempre la visión plastificada de la muerte a base de morteros con cuerpos saltando por los aires, que este retrato lento y doloroso en el que hay una individualización y humanización concreta del personaje para luego mostrarnos la realidad terrible de que aquellos que amamos desaparecen. Me gustarían menos quejas contra las películas de Schwarzennegger y más contra "Dumbo". Y aquí tienen ustedes la definición perfecta: "El curioso caso de Benjamin Button" es, en no pocos aspectos, un "Dumbo" para mayores, aderezado con un romanticismo, casi rayano en la novela rosa, pero contenido magistralmente para librarse siempre del más espantoso ridículo. Para que me entiendan, en este filme nadie moldea cántaros de barro.

El director es David Fincher, que quien lo iba a decir después de cosas como "Seven" o "El club de la lucha". Reconocerán en su trabajo su atención meticulosa a la confección del fotograma y cuando le gusta jugar con las texturas visuales. Si bien esta película muestra un ritmo menos logrado que el de anteriores trabajos suyos, le ratifica como un gran maestro a la hora de manejar las emociones del espectador. Repasando su filmografía creo podemos decir ya que es éste un tipo que sabe hacer de todo y que todo lo hace más o menos bien. Y que además es escrupuloso y cree en el trabajo duro, buen ejemplo de lo cual es éste "Benjamin Button". Todo el mundo está guapísimo en este filme, porque esto es lo que hay que reseñar, dejémonos de monadas de interpretaciones, aunque Julia Ormond está echada a perder. Cate Blanchett, muy guapa, sí, pero créanme que lo que perdurará en su recuerdo es ese Brad Pitt semidivino, más aún que en "Troya", lo cual tiene guasa. Una película muy recomendable, no por sus valores eternos, sino por ser cine puro y duro, entretenimiento, ensoñación mágica en la oscuridad de la sala.

Recomendada para gente atraída por el sexo masculino y con ojos. La gente atraída por el sexo masculino, no el sexo masculino. Menudo jardín. Ya me entienden.
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