Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

10 items or less

Duración

82min

Dirección

Brad Silberling

Guión

Brad Silberling

Reparto

Morgan Freeman, Paz Vega, Kumar Pallana, Jonah Hill, Alexandra Verardi

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Crítica de Dame 10 razones
Autor: malabesta
Fecha: 24/03/2007.
Póster Dame 10 razones

Dame 10 razones

Digerido por malabesta

"Dame 10 razones" trata, entre otras cosas, del tema favorito de Hollywood: él mismo. Rodada en un par de semanas, con apenas dos actores, en tres localizaciones y por un total de cuatro duros, no llega a ser una película de cinco estrellas, pero bien compensa los seis euros.

La película es eminentemente de personajes, al estilo "slice of life" que tan de moda está últimamente entre determinado tipo de producciones y que tantas penurias ha traído al cine. Pero al contrario que muchas otras, "Dame 10 razones" tiene historia.Para que una película funcione, no es necesario que su protagonista salve al mundo de la invasión marciana con una mano mientras con la otra se le desata el sujetador a la damisela de turno, pero tampoco se puede esperar rodar dos horas a cuatro personas jugando al mus en un hogar de la tercera edad y que la gente tiemble de interés en sus asientos. "Dame 10 razones" presenta una historia pequeña y hasta cierto punto cotidiana, que la mantiene yendo siempre hacia algún lado, une muy bien todas las escenas y mantiene el interés.

La cosa es sencilla; Morgan Freeman se interpreta, más o menos, a sí mismo: un actor de éxito que lleva cuatro años sin trabajar pero que pretende volver con una película de bajo presupuesto. Para prepararse se va al supermercado de un barrio de inmigrantes, en el que conoce a Scarlet (Paz Vega), una joven e inteligente hispana, que harta de hacer de cajera y de su vida en general, tiene que acudir a una entrevista de trabajo (un mejor trabajo) esa misma tarde. Por supuesto, Freeman la intentará ayudar, mientras ella le enseñará a él el verdadero significado de los jalapeños. El tono es el de una comedia ligera, y detrás del tufillo a cine indie, se esconde una película bastante clásica, con una historia estructurada y muy bien distribuida por el guión, unos personajes creíbles y naturales que crecen y aprenden, un buen ritmo y un montaje bastante natural. Además, a pesar de lo que uno pueda pensar al ver el póster y el reparto, no toca temas como la discriminación racial, la inmigración, la pobreza o el calentamiento global; la película es muy tierna, hasta casi inocente. Además, las etnias de los dos protagonistas podrían haber sido cualesquiera, y en lugar de una cajera y un actor, podrían haber sido una tenista y un magnate del petróleo o una becaria y un presidente saxofonista. El mensaje y el tono, salvo por ciertos momentos en el caso del presidente, seguiría siendo el mismo.

La dirección de Silberling está muy limitada por el escaso presupuesto, lo que le da un aire bastante natural a la película, sin caer en aberraciones de cámaras temblorosas y demás zarandangas, pero siempre dejando claro que el que está grabando no es más que otra persona en la escena. Además sabe sacar lo mejor de sus actores, no sólo a nivel interpretativo. Casi todos los secundarios son viandantes y espontáneos no profesionales, pero escogidos con mucha mano, de manera que las dinámicas que se establecen entre ellos y los protagonistas son generalmente muy divertidas, especialmente si uno se queda a ver los créditos hasta el final. Aprovecha muy bien las escenas cómicas del guión, que casi todas protagoniza Freeman, y sobre todo sabe mantener su película en un tiempo muy razonable de ochenta minutos, por lo que en ningún momento se hace aburrida, o es necesario alargar la historia demasiado.

Las interpretaciones de Freeman y Vega no deslucen. Paz Vega lucha contra su inglés lo mejor que puede, pero esta mujer tiene algo con los acentos. No me refiero a que hable el idioma de Shakespeare como si fuese la lengua de Chespir, es que a pesar de que su personaje es español, y así lo afirma durante la película, se pasa el rato usando expresiones como "órale", "no más" o "yipi, yipi, arriba, arriba", que yo no sé de dónde las ha sacado. Y aunque el personaje está hecho a medida para ella y para obviar su escaso dominio del idioma, tiene momentos en los que pierde algo de naturalidad. Claro que al lado de Freeman una lechuga recién cortada con tierra colgando parece de plástico. No sólo es que su personaje tenga mucho de él, es que desprende tal encanto y alegría toda la película que realmente lo que pasa es que uno desearía que él fuese así en realidad, y que además se viniese a echar un café a casa algún día.

En fin, una agradable comedia, que hay que ver aunque sólo sea para escuchar a Morgan Freeman cantando el "Al pasar la barca". Recomendada para apuntados en la lista del paro.
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