Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

The Darwin Awards

Duración

90min

Dirección

Finn Taylor

Guión

Finn Taylor

Reparto

Joseph Fiennes, Winona Ryder, Chris Penn, David Arquette, Juliette Lewis, Lukas Haas Julianna Margulies

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Crítica de Darwin Awards: Muertes de risa
Autor: malabesta
Fecha: 15/04/2007.
Póster Darwin Awards: Muertes de risa

Darwin Awards: Muertes de risa

Digerido por malabesta

Los premios Darwin, a los que “Darwin Awards: Muertes de risa” hace referencia, son unos galardones a cuya entrega falta más gente que a los Goya; los premiados son aquellas personas que se han procurado la muerte (o la castración) de la manera más estúpida y autoinflingida posible, mejorando así el genoma de la especie humana y contribuyendo a su evolución (de ahí la referencia a Darwin). Entre los afortunados hay gente que hace malabarismos con granadas de mano, que comprobó si un tanque de gasolina estaba vacío (no lo estaba) iluminándolo con un mechero, un hombre que estuvo a punto de desactivar una bomba a martillazos y uno que casi consigue escuchar entero un disco de Bebe.

La película gira en torno a Michael (Joseph Fiennes) un hipocondríaco y maníaco psicólogo forense que le tiene fobia a la sangre y que es el objeto del documental de un estudiante de cine, interpretado por Wilmer Valderrama. Cuando la pifia en una de sus investigaciones, es expulsado del cuerpo, y gracias a su fanatismo de los Darwin Awards, consigue trabajo en una aseguradora, prediciendo y descubriendo casos de muertes estrambóticas (y por negligencia) similares, de las que la compañía no tiene por qué hacerse cargo. Su compañera en las investigaciones será Siri (Winona Ryder), una mujer profesional, dura y que sabe lo que quiere.

Por si no se habían dado cuenta, la película está llena de clichés: el genio listo pero maniático, la mujer dura pero frágil en su interior, el trabajo que los unirá. Él aprenderá de ella a vivir la vida y ella descubrirá el verdadero significado del amor (o de la Navidad, o del cuatro de Julio), y el Espantapájaros descubrirá que no necesita un cerebro porque siempre lo tuvo y para lo que echan por la tele tampoco es que haga mucha falta. Los clichés no son malos de por sí, pero “Darwin Awards” se empeña en meter a sus personajes no muy originales por situaciones que también ya son como de casa. Además, gran parte del humor reside en la exposición de las muertes, que no tienen mucho que ver con el desarrollo de la historia. Narrativamente es como si parasen la película y saliese Luis Piedrahita a contar unos chistes, pero con mucha menos gracia.

Con unos noventa minutos de duración, y tanto intermedio, todo está desarrollado a trancas y barrancas. La inevitable atracción entre los personajes centrales sale de la nada, y el de Joseph Fiennes un buen día, después de un intranquilo sueño, no se despierta en su cama convertido en un monstruoso insecto, que es lo que se merece. Se despierta convertido en un machote seguro de sí mismo, lejos de frustraciones y manías y como diría la canción infantil, nadie sabe cómo ha sido.

La dirección del muy alternativo e independiente Finn Taylor encuentra su máximo esplendor en la ocurrente idea de introducir en plano cuatro líneas blancas, bordeando las esquinas de la pantalla y que simulan el visor de una cámara, para que nos demos cuenta de que parte de la película está rodada desde el punto de vista del documentalista que acompaña al protagonista que pasa revista a los muertos de su lista. Eso y la capacidad de atraer a su película a un gran número de celebridades, como Chris Penn, los presentadores de “Mythbusters”, Lukas Haas, David Arquette, Metallica o Juliette Lewis, entre otros; todos tienen papeles menores en la trama, generalmente participando en alguna de las peregrinas muertes. En el caso de Metallica, los escasos tres minutos que aparecen tocando son sin duda lo mejor de la película; además, su escena está rodada en vivo en uno de sus conciertos, en el que los músicos paran en medio de una canción sorprendidos por algo que pasa entre el público y que termina con la muerte de un seguidor. Curiosamente, esto dio lugar a no pocos rumores en el mundo real respecto a qué era lo que había hecho interrumpir su actuación a los Metallica, y a no menos agradecimientos por tal hecho.

Las actuaciones son bastante malas, también. Winona Ryder parecía estar más pendiente de su retorno que de su papel, y está totalmente fuera de la película y el personaje. Fiennes resulta tremendamente artificial y con unas afectaciones y unas maneras bastante ridículas; lo de siempre, vamos.

En fin, una aburrida película, recomendada sólo para posibles receptores de un premio Darwin. Puntuacion