Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Déjà vu

Duración

128min

Dirección

Tony Scott

Guión

Terry Rossio, Bill Marsilli

Reparto

Denzel Washington, Val Kilmer, Paula Patton, Bruce Greenwood, Adam Goldberg, Jim Caviezel

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Crítica de Déjà vu
Autor: bronte
Fecha: 01/12/2006.
Póster Déjà vu

Déjà vu

Digerido por bronte

Yo creo que Tony Scott hace muy bien lo que hace. Pero también creo que no a todo el mundo le tiene por qué gustar. Creo que Tony Scott representa hoy en día la quintaesencia del cine de entretenimiento. Pero también creo que a veces se le va la mano un poco espasmódicamente. "Déjà vu" tiene todos los rasgos de su cine, y recupera ecos de "Enemigo público", "Spy Game" o "El fuego de la venganza", pero por lo menos no abusa delictivamente al modo de "Domino" de las características que le son propias como el leve sobreexposicionado de la imagen, el manierismo óptico, la introducción de la tecnología como parte fundamental de la narración visual, y los ritmos sobreacelerados, con montajes rápidos, que dan paso a secuencias lentas, en teoría tiernas, y frecuentemente acompañadas por música de guitarra. Que le gusta más hacer todo esto que a un tonto una gorra de cuadros.

En "Déjà vu", Tony Scott se mete por unos derroteros científico-tecnológicos que si bien discurren por el estado ultravigilante que ya habíamos visto en "Enemigo público", osan adentrarse en el mundo de la física y hasta puede que cuántica, ahí es nada. Con lo cual, ya en el segundo párrafo he de advertir a todos los físicos que planeen ir a ver este filme, que o bien se van a partir el esternón de las carcajadas o bien van a sentirse muy ofendidos al ver con qué poco respeto trata el mundo de la farándula a aquellos que dedican su vida a la investigación. El resto de los mortales receptivos, se lo pasarán pipa con un guión en el que ha puesto sus manos Terry Rossio, también responsable de grandes éxitos que mucho nos han entretenido como los "Piratas del Caribe" o "Shrek". Un guión, hay que insistir, problemente inane en términos científicos, pero impecable a nivel narrativo. Lo notarán en que pese a que las cosas se cuentan varias veces en la película, el filme es capaz de mantener la intriga hasta el último minuto con una bajada y una subida final (no necesariamente por ese orden), dignas de tener en cuenta. A través de una ciencia-ficción tan palomitera no hay más que la insistencia en la figura del héroe de toda la vida, que para eso es la unidad básica de las grandes epopeyas.

Encarnando tan noble personaje, ahí está Denzel Washington, al que bien podríamos calificar de "chico Scott" interpretando al enésimo policía de su carrera. De hecho, Denzel Washington responde un poco al tipo de actor que también es Harrison Ford. Ellos hacen películas de entretenimiento, a veces con algo de chicha, sí, pero básicamente dirigidas al circuito comercial, y dejan para los demás las de sentimientos humanos de las personas, sin aparentemente ningúna congoja ni angustia. Y nosotros, bien que se lo agradecemos. En "Déjà vu", por no faltar a la costumbre, aparece con sus típicos faldones para tapar cartucheras (que ese trasero es el secreto mejor guardado de la historia), pero también con su desarmadora sonrisa que hace que el espectador empatice tan rápidamente con él. De hecho, eso es algo en lo que la película cumple exitosamente su cometido. Más allá del efecterío y de los zooms violentos de Scott, que hay que ver qué repentes le dan, está Denzel Washington haciéndose querer, y detrás de él a toda una audiencia que le apoya y que desea fervorosamente que triunfe en su cometido. Esto es cine, señoras y señores.

Por supuesto que la historia a veces recala en los argumentos más "chorras" de este tipo de cine, tópicos como que el héroe es el único que puede manejar los aparatos en el último momento, aunque por supuesto, es el único que no tiene ni idea de cómo hacerlo. Pero no importa. La ficción se compone de cosas así. Y si el héroe no fuera superior al resto, y no fuera capaz de hacer cosas que no pueden hacer el resto, no sería el héroe. Y también se da un paseo por cierto discursillo sobre terrorismo, patriotismo, patrioterismo, bajas de guerra, daños colaterales, y todas esas cosas en el candelero de la actualidad, aunque por supuesto, nada que vaya a ganar el premio nacional de ensayo.

Acompañando a Denzel en tan movidita aventura se encuentran Paula Patton, que yo me desojé intentando discernir si era o no era Halle Berry, y Val Kilmer, que se ha puesto que parece una torta de anís. Y Jim Caviezel, que es más bonito que un San Luis, y que además es un actor muy resultón. Sale poco, pero afortunadamente se han preocupado de componerle un personaje muy bien apañado. Es una película muy entretenida. Puro género en la mano convulsiva de Tony Scott.

Recomendada para gente que desprecia la posibilidad de desintegrarse en el contínuo espacio-temporal. Puntuacion