Ficha

País

China, USA, Taiwan, Hong Kong

Año

2007

Título original

Se, jie

Duración

157min

Dirección

Ang Lee

Guión

Wang Hui Ling, James Schamus

Reparto

Tony Leung, Tang Wei, Joan Chen, Wang Leehom

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Crítica de Deseo, peligro
Autor: farrell
Fecha: 02/01/2008.
Póster Deseo, peligro

Deseo, peligro

Digerido por farrell

“Deseo, peligro” cuenta la historia de un grupo de actores universitarios simpatizantes de la resistencia china durante la Segunda Guerra Mundial. El carismático líder de la compañía, Kuang Yu Min (Luang Leehom) convencerá al resto para asesinar a un importante colaboracionista de los japoneses, el Sr. Yee (Tony Leung). Para esto contarán con la ayuda de la joven Wong Chia Chi (Tang Wei) que, haciéndose pasar por la señora Mak, esposa de un importador chino, trabará amistad con la Sra. Yee (Joan Chen) y logrará infiltrarse en la casa de su objetivo.

Si hay algo que no se le puede negar a Ang Lee es que es un director polivalente: desde su magnífica adaptación de la obra de Jane Austen “Sentido y Sensibilidad”, pasando por la historia de dos vaqueros homosexuales reprimidos en la América profunda en “Brokeback Mountain” o el retrato de dos familias norteamericanas de clase media más o menos disfuncionales en los convulsos años setenta de “La tormenta de hielo”, el director taiwanés ha demostrado que puede moverse como pez en el agua en historias cuyos contextos y personajes le son a priori muy ajenos. Y eso por sí mismo ya es sinónimo de talento. Pero en mi opinión, Ang Lee está considerado como uno de los mejores directores de nuestro tiempo porque, en cierta manera, él recoge el saber hacer de los directores norteamericanos del cine clásico, es decir, de esos Wilder, Cukor o Huston que eran verdaderos artesanos del cine y que, como tal, conocían a la perfección su oficio y por eso se movían de forma digna, y en muchísimas ocasiones brillante, en géneros e historias muy dispares. Directores que sin tener lo que hoy se llama “un universo o una estética propios” (tomemos como ejemplo más cercano el caso de Almodóvar, que ha sabido construírse un estética a medida y, aunque sus historias son abracadabrantemente locas y en muchas ocasiones irrisorias, ha logrado colar sus películas en la lista de filmes de culto) supieron dar al cine algunas de sus joyas más destacadas.

Ang Lee es, por lo tanto, un artesano que se involucra en cada elemento de sus películas y eso se nota: “Deseo, peligro” destila cine por los cuatro costados, a saber, es una película en la que cada uno sabe perfectamente lo que está haciendo y eso, en los tiempos tan malos para la lírica que corren, ya es de agradecer. La historia, de por sí no muy atrayente para el “espectador medio occidental” acaba enganchando a pesar de un prólogo larguísimo y en cierta manera panfletario (la película cuenta con capital chino) que se centra más en dejar claro lo buenos y guapos que son los chinos y en lo malvados y malencarados que son los japoneses que en desarrollar a unos personajes que, en el caso de los secundarios y desafortunadamente, se quedan en meras comparsas de los tres o cuatro protagonistas. Pero una vez la trama empieza a fluír, la historia entre la joven actriz y espía y el traidor a la patria Sr. Yee se vuelve por momentos fascinante. Porque el peso de esta película descansa en las interpretaciones, muy buenas, de la debutante Tang Wei y el veterano Tony Leung que tejen una relación casi sádica entre dos personas cuyo único punto de unión es su total y absoluta soledad. Una soledad que ni siquiera podrán compartir y que llevará a la historia a un final trágico para los dos.

Además, Ang Lee ha sabido rodearse de profesionales como la copa de un pino y “Deseo, peligro” cuenta con un diseño de producción impecable, una fotografía firmada por Rodrigo Prieto que ayuda a mantener el ambiente oscuro y asfixiante de la historia (un 90% de la acción tiene lugar en interiores en los que, a pesar de la oscuridad, se ve a los actores y se sabe lo que está pasando: gran iluminador, sí, señor) y la música de Alexandre Desplat cuya partitura combina sonidos ulraorientales e incluso yo diría que sacados de la tradición china con bases de raíz occidental. Como el propio Lee, que sabe, y esto se ve claramente en esta película, conciliar lo mejor de las dos tradiciones.

Recomendada para aquellos que quieran ver una historia sobre la Segunda Guerra Mundial contada desde una perspectiva diferente. Y una lección sobre lo que es el cine.


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