Ficha

País

USA, Alemania

Año

2007

Título original

Freedom writers

Duración

122min

Dirección

Richard LaGravenese

Guión

Richard LaGravenese

Reparto

Hilary Swank, Patrick Dempsey, Scott Glenn, Imelda Staunton, April L. Hernandez, Jason Finn

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Crítica de Diarios de la calle
Autor: malabesta
Fecha: 07/05/2007.
Póster Diarios de la calle

Diarios de la calle

Digerido por malabesta

“Diarios de la calle” es un drama basado en hechos reales y producido por la Mtv. Escalofriante.

La película vuelve a visitar el tema de los alumnos problemáticos y el profesor abnegado, como lo hicieran antes “Mentes peligrosas”, “El sustituto” o “Poli de guardería”. En este caso, y con el telón de los hechos reales de fondo, se nos cuenta la historia de Erin Gruwell (Hilary Swank), una profesora recién llegada a un instituto que, merced a un programa de integración del estado de California (según el cuál los alumnos pueden elegir el centro educativo que prefieran en lugar de acudir al que les toca según su lugar de residencia), ha pasado de centro chupiguay a un potaje de etnias y bandas que se odian y luchan entre sí.

Como novata que es, Erin termina en la peor de las clases, llena de alumnos sin dinero, con problemas de integración, de tráfico de drogas o de violencia callejera que intentan sobrevivir en un ambiente hostil y cruel a base de señalar a la vez con el índice y el meñique, para que se vea que son más duros que nadie. La única manera que tendrá la profesora de superar las barreras raciales y sociales es a través de una serie de diarios que sus alumnos escribirán de manera anónima.

La historia de la película se centra mucho más en el personaje de Erin que en las historias de cada uno de los alumnos; apenas dos tienen un peso real en el guión. Ella se presenta como la enésima luchadora contra el sistema, que da por perdidos a los alumnos y que le hace la vida imposible a ella por intentar probar algo diferente. Da igual que sea Rambo luchando contra el estado que le da la espalda después de la guerra, Chuck Norris contra las maquinillas de afeitar y el ejército que pretende dejar abandonados en Vietnam a unos tres mil millones de combatientes (a juzgar por la cantidad de secuelas de “Desparecido en combate”) o John Waters contra la higiene y el buen gusto, el personaje antisistema (no en la versión de romper escaparates y robar tiendas antiglobalización) siempre es una baza segura para el cine americano.

Como cualquiera que se haya despertado de una siesta de sábado o domingo con la televisión encendida sabrá, las películas basadas en hechos reales (especialmente si están protagonizadas por madres solteras maltratadas y adictas a las pastillas) parecen medir su éxito en litros de lágrimas por persona. “Diarios de la calle” no es menos, y en su búsqueda del momento emocionante, llega a convertirse en melodramática, artificial o simplemente ñoña. Aunque está producida por la MTv, debe de ser por la sección de la televisión musical que se crió con “Bambi” y no con los vídeos de PlayBoy, así que el tono de la película está muy lejos del habitual de la cadena, y mucho más cerca de lo que podría ser una película Disney como “Titanes, hicieron historia”.

Su mayor influencia parece estar en la insoportable banda sonora y en la inclusión de unos montajes musicales innecesarios que además de estropear el ritmo de la película, consiguen hacer que “Diarios de la calle” llegue a durar más de dos horas, algo casi insoportable para una producción como ésta. Por lo demás, la dirección también oscila entre lo bueno y el espanto. Aunque tiene momentos bastante buenos, por ejemplo una escena en la que a través de un juego en el que los alumnos han de acercarse a una línea en el medio de la clase si pueden contestar de manera afirmativa a las preguntas de la profesora, con lo que consigue presentar gran parte de los trasfondos de todos ellos, además de mostrar como poco a poco se identifican los unos con los otros. Y todo ello sin recurrir a aburridas exposiciones en las que cada personaje revela su rollo. Del otro lado de la balanza, estos intentos de presentar los dramas de veinte personajes dan lugar a montajes auténticamente espantosos, más propios de una obra de teatro de instituto que de una película profesional.

El reparto, innumerable, se comporta bastante bien. Los alumnos todos resultan muy creíbles, con Jason Finn (que interpreta a Marcus, un alumno negro que vive en la calle) y April l. Hernandez (Eva, la chica latina que tiene más peso en la historia), y en todo momento le hacen pie a la interpretación de Hilary Swank. Cosa que no se puede decir de Patrick Dempsey, que da vida a su marido, y que parece el compañero de clase antipático del protagonistas de “El sexto sentido”, pero ya entrado en años. La antagonista de Swank es Imelda Staunton, directora del instituto. Lamentablemente, su personaje no disfruta de mucho tiempo de pantalla, y los pocos minutos que en ella está, Imelda intenta ganarse una nominación al Oscar, con lo que termina por parecer un poco sobreactuada.

En fin, una película que aunque no es mala, termina por hacerse demasiado larga. Recomendada para todos aquellos que aspiran a disparar con la pistola en horizontal. Puntuacion