Ficha

País

USA, Nueva Zelanda

Año

2009

Título original

District 9

Duración

112min

Dirección

Neill Blomkamp

Guión

Neill Blomkamp, Terri Tatchell

Reparto

Sharlto Copley, Jason Cope, Nathalie Boltt, Sylvaine Strike

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Crítica de District 9
Autor: bronte
Fecha: 10/09/2009.
Póster District 9

District 9

Digerido por bronte

Tres días después de su estreno, "District 9" se había colocado en la IMDB como la vigésimo sexta mejor película de la historia. A mí que me lo expliquen. Si alguna vez oyen referencias a su bajo presupuesto, créanselas. Es serie B pura y dura. Y no porque los efectos sean malos, que no lo son, que las criaturas dan el pego, sino por lo poco elevado de su historia, sus recursos tópicos, su abuso del cliché y su resolución sentimentaloide. Y dejen aquí de leer si les interesa mucho la cosa.

Si me preguntan a mí de qué viene esta histeria favorable del público americano, puesta a buscar causas, se me ocurre aventurar un complejo de culpabilidad desorbitado post-Irak, o post-esclavismo post-guerra de secesión, ya puestos, digo. La verdad es que la metáfora del Apartheid en que se basa esta película no podía ser más simple y al mismo tiempo, ramplona. Una nave alienígena "para" en Johannesburgo, aparentemente averiada, y cuando los humanos suben a ver qué pasa, se encuentran a muchos extraterrestres enfermos a los que hacen bajar a tierra firme, confinándolos a un ghetto llamado "District 9" y que recuerda, no con mucha sutilidad, al famoso "Distrito 6" del régimen racista sudafricano. A todo esto, huelga decir que los humanos tienen muchos problemas con ellos, porque roban, matan y se dedican a la delincuencia en general para poder subsistir. Y esta es la primera pista del poco esfuerzo intelectual de la película. El mundo se divide en buenos y malos. Los extraterrestres son buenos y simplemente matan porque los humanos, que son malvados, les obligan. Yo no tengo nada en contra del manierismo "épico", pero si va a haber buenos y malos, más le vale al director crear una buena empatía con los buenos. Obviamente el público humano en principio se sentirá más conectado a los personajes humanos, y si tiene que ser lo contrario, habría que haberles dado un poco más de cancha a los extraterrestres, más allá de poner a uno de ellos con un hijito con unos ojos que parece el gato de Shrek y lo cual en mi pueblo, es un recurso bastante poco caballeroso a la hora estructurar una narración. Sobre todo cuando es el único niño extraterrestre del cotarro y prueba evidente de lo pedestre de la cosa.

Nadie va a negar que el tono documental de las condiciones infames en las que sobreviven los extraterrestres es notable y sobre todo nadie me va a negar a mí que la película es desagradable a mansalva con su tendencia al gore, a arrancar uñas, a que se caigan dientes, utilizar hachas y similares. Así que nadie va a negarle a Neill Blomkamp, el director, que dirige muy bien, pero yo misma le niego que vaya a dejar obras profundas para la posteridad si sigue escribiendo así. Para solucionar la cosa y dejarnos bien claro que los extraterrestres "son seres humanos como nosotros", Blomkamp recurre a la única salida posible, bastante acorde con el género de ciencia-ficción en su variante más verbenera, y que sin embargo, sigue pareciendo ortopédico: uno de los humanos empieza a convertirse en alienígena y entonces empatiza y se dan cuenta de lo malos que han sido. Quién no se va a dar cuenta con ese pequeño extraterrestre con esos ojazos, pidiendo un poco de comida para gatos. Los extraterrestes, obviamente, son hombres de honor. Para que se me entienda: imaginen que Deckard se hubiera tenido que convertir en replicante para que el espectador entendiera el drama de los androides ante la idea de la muerte. ¿Hubiera sido macarrónico total, no? Pues esa es la solución que nos da "District 9".

El problema está, como siempre, en la poca sintonía entre promesas y realidades. El director construye una metáfora sobre algo tan vergonzoso como el apartheid, y no se le ocurren mejores argumentos para denunciarlo que poner mucho tiroteo, mucha salsa de tomate, mucho niño llorando y mucho nigeriano criminal (lo cual es tremendo, bien mirado). Otra cosa que me ha llamado mucho la atención es que se habla de prostitución humana con alienígenas, o sea, humanas teniendo sexo con alienígenas por dinero, y cuando luego se sugiere la posibilidad de que un humano varón haya tenido un encuentro sexual con un ser de estos, todo el mundo pone mucha cara de asco. Ah, muy bien. Quizás Blomkamp debería hacer una denuncia sobre el sexismo, a ver qué cosas se le ocurren. Es un poco confuso que la nave funcione o no funcione, pero vale, esas cosas se perdonan. Más desorienta la extraña mezcla de humor y drama que registra la película sin llegar a ser nunca una tragicomedia fusionada. Las emociones están más bien repartidas por secuencias que integradas en el todo.

Como sabrán todos los actores son desconocidos para el gran público y entre ellos llama la atención Sharlto Copley, el protagonista, quien responde tanto cuando la película se presenta como un falso documental como cuando se torna en una orgía de tiros y sangre. Es una película muy sensorial: da miedo, da asco, da repelús, sale una con el cuerpo revuelto. Pero diez minutos después se da cuenta de que no va a pensar mucho en las supuestas interrogantes que supuestamente planteó. Recomendada para Vicentes que vayan donde va la gente.
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