Ficha

País

USA

Año

2009

Título original

Where the wild things are

Duración

101min

Dirección

Spike Jonze

Guión

Spike Jonze, Dave Eggers

Reparto

Max Records, Pepita Emmerichs, Catherine Keener, Mark Ruffalo, Steve Mouzakis

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Crítica de Donde viven los monstruos
Autor: bronte
Fecha: 14/11/2009.
Póster Donde viven los monstruos

Donde viven los monstruos

Digerido por bronte

Aviso que esta crítica va a ser muy corta. Porque tengo muy poco que decir con respecto a esta película. Y lo voy a decir ya: es una de las peores películas que yo he visto en mi vida. Y no se crean ni por un momento que yo he visto pocas películas. He visto muchas, muchísimas. He visto películas tan malas que no se lo creerían. He visto "Blueberry", he visto "Miguel y William". Pues bien, "Donde viven los monstruos" sobrepasa con mucho todos los horrores que me he visto obligada a presenciar. Imaginen mi sorpresa cuando veo que los lectores de la IMDB le dan nada más y nada menos que un 8. ¿Es éste el final de la civilización occidental? ¿Qué se ha tomado esa gente? Y quiero que quede claro que yo me conozco al dedillo toda la filmografía de Hitchcock, o sea, que algo de buen cine he visto en mi vida.

Perdonen el tono de cansancio y hastío existencial, pero es que películas así le quitan las ganas de vivir al más santo. Esta especie de locura metaforizada para intentar ser más maldito que nadie, retratando las cosas más rarísimas, siendo lo más incomprensible posible para convertirse en el traje nuevo del emperador. Si ustedes van al cine a disfrutar, a disfrutar en cualquiera de sus variantes, riéndose, llorando, empatizando con la historia que ven, dejando que les estimule intelectualmente, cómo sea, olvídense de "Donde viven los monstruos". Lo que se encontrarán es un despropósito tan lírico, tan simbólico, tan repelente en resumen, que llorarán mucho los euros gastados. Para que no se quejen resumiré la película tal y como guardo el infausto recuerdo. Se trata de un niño que da bastante la lata, pero vamos, nada lejos de lo normal. Caprichoso, hiperactivo, algo violento, vamos, un niño de esos que hacen añorar la disciplina inglesa, pero nada que no se encuentre cualquier profesor todos los días en el aula. El niño grita mucho y patalea mucho y un día se enfada terriblemente porque su madre ha traído a un pretendiente a casa, y disfrazado de lobo, o de borreguito de Norit, no me queda claro, se va corriendo de casa, todo así con mucha música muy frenética y muy febril y con la cámara remeneándose mucho, y bueno, coge un bote y va a dar a un isla habitada por peluches gigantes.

Lo que pasa después es de muy difícil relato, fiénse de mí. Los peluches, aunque físicamente parecen inspirados por los Goris de Los Fraguel, como personajes en sí mismos parecen recién sacados de "El diario de Patricia". Interaccionan entre ellos mismos así con mucho drama vital, con mucho desamor, con mucha tristeza, con miedos, ansiedades, muchos bostezos por parte del sufrido espectador. Dolor y tensión muscular en mi caso. Eligen al niño como su Rey, y entonces el crío básicamente lo que tiene que hacer es evitar que se pongan mustios. ¿Cómo lo hacen? Bueno, destruyendo cosas y corriendo, corriendo mucho. Da igual que les guste mucho la película, que crean que es la cinta más inspirada de los últimos años. Da igual que crean que no tengo ni idea. En esto tienen que darme la razón: es un hecho objetivo que hay una desproporción insultante de tiempo dedicado a correr en esta película. En cuanto una se descuida, en cuanto parpadea, ya se encuentra al niño y a los peluches corriendo otra vez. Por supuesto, muy frenéticamente, como para mostrar el vacío del absurdo de la vida. Es que se trata de cosas salvajes, ¿saben?

Para que vean que soy muy estudiada y que el asco que me ha producido esta película va mucho más allá de la repulsión física, les diré que construir un sistema alegórico es algo muy diferente a esto y que claramente Spike Jonze (qué lejos ha quedado "El ladrón de orquídeas") y su condenable guionista, que también es él mismo, no sabe escribir. Y lo digo y lo repito. No tiene ni la más mínima idea de cómo manejar la metáfora y así nos encontramos que cada supuesto profundísimo diálogo entre los muñecajos es el paralelo de alguna situación del niño, que si tiene miedo a la vida, que si siente solo, que si le quiere partir la columna vertebral a su madre, blablabla, pero sin ningún tipo de ilación, ni de calado ni nada de nada. Dicen por ahí que es una adaptación muy arriesgada del libro para niños de Maurice Sendak. Yo después de las críticas del citado libro que dicen que es el primero que utilizó claramente el retrato psicoanalítico de la ira, o que también puede ser tomado como una metáfora colonialista, ya no sé qué pensar. En qué mundo más inhóspito nos hemos convertido.

Mucha gente dice salir deprimida de esta película. Otra, yo, por ejemplo, sale de muy mal humor. También les diré que no conozco a una sola persona en carne y hueso que la haya visto a la que le gustara. Así que habrá que ver quién diantres vota en la IMDB. La crítica ya sabemos de qué pie cojea... pero ¿los votantes de la IMDB? ¿No habíamos quedado en que el grueso era el ignorante público americano? Qué canguele.

Recomendada para gente con trastornos. No especifico cuáles por miedito.
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