Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Dreamgirls

Duración

131min

Dirección

Bill Condon

Guión

Bill Condon,

Reparto

Jamie Foxx, Beyoncé Knowles, Jennifer Hudson, Anika Noni Rose, Danny Glover

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Crítica de Dreamgirls
Autor: malabesta
Fecha: 26/01/2007.
Póster Dreamgirls

Dreamgirls

Digerido por malabesta

“Dreamgirls” no es un biopic musical, pero casi. Los personajes son ficticios, pero hay no pocos parecidos con la historia de la “The Supremes”, Diana Ross y el mundo de la Motown. Además, sale Jamie Foxx.

Basada en un exitoso musical de Broadway, “Dreamgirls” cuenta la historia de las Dreamettes, un grupo de tres chicas, Daane (Beyoncé Knowles), Lorrell (Anika Noni Rose) y la líder Effie (Jennifer Hudson), que en un concurso de talentos conoce al productor musical Curtis Taylor Jr. (Jamie Foxx). Él las convierte en coristas de James Early (Eddie Murphy), y con ello su carrera comienza a dispararse. Y como en toda película que se precie, empiezan a aparecer los problemas entre las tres cantantes, entre las cantantes y el productor, entre el productor y el compositor, entre la anterior estrella y las nuevas estrellas y entre un largo etcétera.

Todo ello regado con numerosas canciones, que se dividen en dos tipos: las que cantan las propias Dreamettes u otros cantantes como parte de sus propias actuaciones y las que son parte de la narración musical que es la película. Las primeras por lo general están bastante bien coreografiadas, son agradables al oído y no desentonan demasiado con la película, tanto en el flujo de la historia como en cada una de las épocas históricas que va atravesando. Las que forman parte del discurso, recogen el testigo de los peores momentos Disney. En cuanto dos personajes están discutiendo y de repente se paran y se miran a los ojos, uno ya se teme lo peor. Allí uno de ellos se arranca a cantar y rápidamente entran unos coros y orquestas que harían palidecer de envidia a cualquier verbena, pero que quedan como un emplasto horrible en la película. Además, parece que muchas de ellas están pensadas para que las dos protagonistas, Beyoncé y Jennifer Hudson, ambas con importantes carreras musicales, metan allí sus berridos y demuestren que son grandes cantantes. Así las tres canciones nominadas al Oscar pertinente pertenecen todas al primer grupo.

Además, la historia tiene un serio problema de continuidad. Está rodada como por capítulos, y entre cada uno de ellos no hay ningún tipo de transición. De repente uno pestañea y han pasado diez años, las Dreamettes ahora son un grupo de heavy metal, Jamie Foxx se ha metido a proxeneta (y no sólo tiene el aspecto de serlo, como antes) y Eddie Murphy es telepredicador. Y nadie se molesta en explicarlo. Nadie. A veces son tan grandes los cambios, que uno duda hasta de que los actores sean los mismos entre escena y escena. Así, a medida que los minutos van pasando, la cosa va a peor, y uno se desapega más de la historia. Hasta que llegan los créditos finales, que sin duda son lo mejor de la película.

Aunque por el lado bueno, el guión equilibra muy bien a sus protagonistas. Cuando en una película aparece una estrella de otro medio, como puede ser Beyoncé, en un papel importante, muchas veces la historia se decanta hacia ella sin demasiado sentido. En este caso, todos los actores, sean de la talla que sea, están bastante al servicio de la película. Y mientras la primera mitad está dominada sin duda por la voz y la actuación de Jennifer Hudson, la segunda se torna más hacia Beyoncé, de una manera bastante natural (aunque brusca). Al final las dos cantan juntas, todo el mundo llora y aplaude.

Lo más destacado de la película, y así tiene su contrapartida en nominaciones a los Oscar, son las actuaciones de Eddie Murphy y Jennifer Hudson. Jennifer viene de “American Idol”, algo así estilo “Operación Triunfo”, y tenía que demostrar que además de cantar con las venas del cuello hinchadas era capaz de actuar, cosa que hace sin demasiados problemas, aunque sin demasiados alardes tampoco. Eddie Murphy, sin embargo, lo de la canción no lo tiene tan claro. Aunque lo que le falta en voz, lo suple sobradamente actuando, y pocas veces se ha visto en una película a alguien que maneje también el cuerpo al servicio de su personaje, especialmente en las escenas musicales. En cuanto al drama se refiere, Murphy no lo hace mal, tampoco, aunque supongo que por miedo a caer en el histrionismo que le caracteriza como cómico, se queda un poco inerte de más.

Beyoncé Knowles tampoco lo hace nada mal, y aguanta bastante bien el peso de su papel protagonista. Al contrario que Jamie Foxx, que tiene una actuación muy artificial, y una tendencia a destripar sin piedad toda canción en la que el mete su voz y sus maneras de delincuente vestido de Armani.

En fin, una película con infinidad de agujeros pero que se deja ver, y no sólo a su través. Recomendada para amantes del “Chocolate sexy”. Puntuacion