Ficha

País

UK, USA, Francia, Italia

Año

2008

Título original

The Duchess

Duración

105min

Dirección

Saul Dibb

Guión

Jeffrey Hatcher, Anders Thomas Jensen, Saul Dibb

Reparto

Keira Knightley, Ralph Fiennes, Charlotte Rampling, Dominic Cooper, Hayley Atwell

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Crítica de La Duquesa
Autor: farrell
Fecha: 05/04/2009.
Póster La Duquesa

La Duquesa

Digerido por farrell

“La Duquesa” narra la vida de Georgiana Spencer, cuyo rasgo más importante según la publicidad de la película es que es antepasada directa de Lady Di, obviando el hecho de que pasa por ser una de las mujeres más influyentes de su época, no sólo por llevar unos sombreros con plumas muy grandes, sino porque fue una importante activista política en la Inglaterra previa a los convulsos años de la Revolución Francesa, más de un siglo antes de que las mujeres empezaran a exigir su derecho al voto, por ejmplo. Súmese a eso una fama sin precedentes que traspasó las fronteras de su país, cierto gusto por el escándalo, el juego y un querer romper el corsé pero manteniendo el estatus que el corsé implica hacen de la duquesa de Devonshire un personaje por lo menos digno de un biopic interesante.

El problema principal que hace de esta película un auténtico desastre es que parece que al poco experimentado Saul Dibb le han dado un presupuesto astronómico y a un reparto de actores de refinado acento británico, se ha liado la manta a la cabeza a localizar en los mejores palacios de Inglaterra y a contratar a las sastras más caras y pintureras y se ha olvidado de que el cine como experiencia estética está muy bien, pero casi dos horas de mansiones y modelitos dieciochescos hartan al más pintado si la película no tiene otra cosa que ofrecer.

Efectivamente, este biopic, aparte de cubrir sólo unos diez años de la vida de Georgiana Spencer, es un quiero y no puedo que evidencia que el director y sus guionistas han querido hacer de “La duquesa” un desfile de moda y un manual de decoración pero creyendo que el público es tonto y le va a colar que de vez en cuando salga algo de política por ahí, una escena de lágrimas por allá y una tramita de amor más acullá. Nada de esto importa porque el guión es tan falto de interés y de una línea argumental clara que se darán cuenta de que la protagonista es la duquesa por el título y porque es la que más sale, punto y final.

Dicho esto, es evidente que no se recomienda el visionado de esta película, pero si se atreven les bastará con ir dándole “paralante” al DVD viendo los fastuosos decorados y sombreros, porque lo que dicen no me rece nada la pena. Una cosa si hay que reconocerle al tal Dibb, y es que se ha tomado muy en serio esto de hacer un “Architectural Digest” de su película y muestra un gran gusto por el detalle que hace de algunas escenas una auténtica gozada a nivel visual. Detalles como las marcas del corsé en la espalda de la Knightley dejan claro que las neuronas que no han empleado en rodar “La duquesa” han ido a parar por lo menos a algún sitio.

A Keira Knightley le gusta más llevar corsé que a un tonto una tiza y parece que ya por contrato exige que sus películas sean de época. Mala decisión en la mayoría de los casos porque, taras interpretativas aparte, no tiene hechuras la muchacha como para que le queden bien esas zarandajas. En “La duquesa” luce muchas pelucas, sombreros franceses y miriñaques y todo esto ahoga una interpretación que es aún menos creíble e interesante que el propio retrato de su personaje. Es decir, la Knightley (con su sempiterno mohín de “algo me huele mal”) es bastante mala pero aunque no lo fuera le sería imposible hacer de esta Georgiana algo más que una Barbie “María Antonieta”. También salen por ahí Ralph Fiennes, muy contenido, y Charlotte Rampling, muy contenida y con cofia.

En fin, una película de factura impecable pero tediosa y superficial recomendada para fashion victims del siglo XVIII.
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