Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Edmond

Duración

82min

Dirección

Stuart Gordon

Guión

David Mamet

Reparto

William H. Macy, Julia Stiles, Denise Richards, Joe Mantegna, Rebecca Pidgeon, Mena Suvari

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Crítica de Edmond
Autor: bronte
Fecha: 12/03/2007.
Póster Edmond

Edmond

Digerido por bronte

Esto sí que es cine independiente. Independiente del propio cine. En "Edmond" nos encontramos con un lenguaje, una estructura tan compleja y sofisticada que no hay más que rendirse ante la evidencia de que estamos ante una obra de teatro llevada al celuloide. Los aficionados a la filosofía encontrarán relación entre el personaje principal de esta película, Edmond Burke, y el conocido filósofo británico Edmund Burke, conocido por haber dicho que la prensa es el cuarto poder, y creador de una teoría estética en la que relacionaba belleza y terror, y en la que proclamaba que la noche despierta nuestros miedos más ocultos.

En efecto, este "Edmond" iniciará una epopeya nocturna en la que dejará salir sus temores inconfesados. Después de abandonar a su mujer de improviso, el personaje comienza a recorrer las calles de Nueva York, una Nueva York inhóspita y desacostumbrada, escamoteada en cierta manera a los ojos del espectador. Y allí, el personaje intentará reconstruir su masculinidad (recordemos que Mamet es el dramaturgo de los "hombres"), intentando en primer lugar mantener sexo pagado de muy diferentes maneras. Primero en una barra americana, luego en un Peep Show, más tarde en un club de masajes... Y en todos esos lugares se comportará en un registro totalmente contrario al exigido (aún no ha encontrado su lugar en el mundo), y todo ello acabará dando lugar a una explosión de violencia que hace que muchos hayan comparado esta película con "Taxi Driver".

El personaje pivota durante todo el metraje sobre sus propios contrarios, expone ideas opuestas a cada minuto, y reflexiona sobre temas fundamentalmente agresivos como el racismo o el machismo. Será verdugo y víctima, y acabará amando a su víctima y a su verdugo. Y por eso digo que "Edmond" no puede negar su origen teatral, debido a la profundidad, trascentalidad y dificultad de sus diálogos, en comparación a lo amigable del cine puro. Al final de todo, Edmond tratará de encontrar su propia esencia, su propio yo, para llegar a la conclusión de que eso es el puro misterio insondable de la vida. Ahora bien, la misma historia, a través de recursos dramáticos como la simbología de los números, el fatum, acaba demostrando que todos damos los pasos necesarios para estar donde nos corresponde.

Siendo éste un texto escrito de un tirón por Mamet después de romper con su mujer (puede gustar o no gustar, pero su fuerza, su impacto, su densidad humana le convierten en uno de los mejores dramaturgos vivos, sino el mejor), no es casualidad que haya sido dirigido por Stuart Gordon, un clásico del cine de terror. "Edmond" es asimismo una historia de terror, del terror de no encontrar sentido a nada de lo que hacemos, y el terror a descubrir que no controlamos nuestras vidas en ningún aspecto.

La película, excepcionalmente dirigida, consigue mantener en tensión al espectador desde el primer al último minuto, en parte por no poder encontrar la lógica a las acciones del protagonista, en parte por aceptar calladamente que la lógica es que nunca hay lógica; por la violencia que muestra, física, emocional y psicológica, y sobre todo por las excelentes interpretaciones, capitaneadas por William H. Macy. Éste, abandona su registro inexpresivo y se convierte en un ser distante, explosivo, peligroso, incomprensible, y finalmente compadecible por el espectador. A él se le unen en interpretaciones notablemente ejecutadas, actores como Joe Mantegna (clásico de Mamet), Denise Richards o Mena Suvari. Desluciendo el conjunto Julia Stiles, que definitivamente no ha estado a la altura de las circunstancias.

Esta sí que no es una película para todo el mundo. Fascinará a los seguidores de Mamet y al público habitual de teatro, habitualmente más predispuesto a los retos intelectuales y emocionales que el de cine. No gustará nada a los seguidores de Steven Seagal y aburrirá a la mayoría de la gente.

Recomendada para aquellos que  apagan la luz por las noches sin estar  totalmente conformes. Puntuacion