Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

Eephant

Duración

81min

Dirección

Gus Van Sant

Guión

Gus Van Sant

Reparto

Alex Frost, Eric Deulen, John Robinson, Elias McConnell, Jordan Taylor

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Crítica de Elephant
Autor: malabesta
Fecha: 21/03/2007.
Póster Elephant

Elephant

Digerido por malabesta

“Elephant” fue el gran pelotazo de Gus Van Sant en Europa, con un triunfo en Cannes y una peculiar proliferación de merchandising no oficial, en forma de camisetas con el toro de Osborne que ni Bertín podría haber previsto desde ahí arriba. Eso sí, como muchas otras películas que iban a salvar el cine moderno, de “Elephant” parece que, tres años después lo único que que queda son las camisetas.

A pesar de su vanguardismo bastante manifiesto y sus perrerías a la estructura temporal, a los personajes y a lo que la gente vulgarmente conocemos como cine, “Elephant” es una película que resulta agradable de ver. Van Sant supo cortarla a los ochenta minutos escasos, de manera que el estilo, que podría resultar cansino, no llega a aburrir.

En términos generales, la película no tiene más historia que un boletín informativo. En un instituto americano, un par de chavales frustrados, Eric y Alex (Alex Frost y Eric Deulen) cometen una masacre. Basado en los eventos de Columbine, a la crítica estadounidense no le hizo mucha gracia el hecho de que Van Sant tuviese una aproximación muy fría al crimen, al contrario que con “Bowling for Columbine”, que con el mismo punto de partida, fue jaleada sin igual porque Michael Moore, en su línea, supo erigirse como santo inquisidor y señalarnos a los malos, no vaya ser que alguien se desoriente y tire piedras hacia donde no es.

Van Sant sin embargo se limita a mostrar cómo era la vida en el instituto justo antes de la matanza, e intenta reflejar el vacío que en ése y en tantos otros se ejerce sobre determinados problemas como la violencia, los abusos o la discriminación. Mientras unos alumnos dedican horas semanales a debatir alegremente sobre el sentido y la posibilidad de diferenciar a gays y lesbianas por la calle, todos miran hacia otro lado cuando el típico quarterback le arrea al gafotas, o cuando el grupete de bulímicas se va a saludar a la taza del inodoro. De hecho, parece ser que el título de la película deriva de un dicho anglosajón que afirma que los problemas son como un elefante dentro de una habitación en la que todo el mundo trata de no verlo. A pesar de todo, parece que en el último momento le entró el gusanillo, y no falta la escena en la que los futuros asesinos se dedican a jugar al videojuego de turno, que ya sabemos que son la lacra de nuestra sociedad.

Temporalmente, la estructura de la película es discontinua, saltando adelante y atrás sin previo aviso. No obstante, la cosa dista mucho de ser caótica. Van Santa hace gala de mucha planificación, como se puede apreciar por el hecho de que toda la cinta está rodada con una sola cámara, pero aún así hay escenas que se repiten desde diferentes puntos de vista, lo que sin duda a la primera no les salió.

“Elephant” no tiene protagonistas reales; todos los personajes son tratados más o menos por igual, en todos los aspectos. Unos cuantos alumnos ocupan más tiempo de pantalla, pero en general se disuelven bastante en el conjunto. Además, casi toda la película está rodada siempre en un plano medio y con muy pocos cortes. La cámara sigue a los estudiantes del instituto como si fuese uno más, y uno al que se le han caído las gafas, pues el actor que ocupa el plano es casi lo único que podemos ver sobre un fondo generalmente difuso.

Los actores, que por aquel entonces no eran profesionales (y muchos siguen sin serlo) se alivian bastante de no tener que llevar el peso de la película. Ninguno es demasiado brillante, y Alex Frost y Eric Deulen, que tienen los papeles con más drama, en los momentos cruciales resultan un poco increíbles; especialmente Alex, que lleva una cara de frialdad fingida todo el tiempo más propia de un concursante de “No te rías que es peor” que de un adolescente asesino.

En fin, una película que se deja ver, principalmente para descubrir a Van Sant haciendo de las suyas. Recomendada para padres paranoicos. Puntuacion