Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Reign over me

Duración

124min

Dirección

Mike Binder

Guión

Mike Binder

Reparto

Adam Sandler, Don Cheadle, Donald Sutherland, Jada Pinkett Smith, Liv Tyler, Saffron Burrows, Mike Binder

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Crítica de En algún lugar de la memoria
Autor: malabesta
Fecha: 28/06/2007.
Póster En algún lugar de la memoria

En algún lugar de la memoria

Digerido por malabesta

A medida que va pasando el tiempo, el tema de los atentados del once de septiembre va perdiendo su halo de tabú y más películas que lo tratan van llegando a nuestras pantallas. “En algún lugar de la memoria” es una muy sobrevalorada producción de Mike Binder, responsable también de “Diario de un ejecutivo agresivo”, que pretende tratar sobre los efectos personales de la catástrofe, pero que al final se queda en una enorme nadería.

Alan Johnson (Don Cheadle) es un dentista de cierto éxito, tanto profesional como personal. Un día se encuentra a su amigo Charlie Fineman (Adam Sandler), al que no ha visto en años. Charlie perdió a toda su familia en uno de los aviones del 11S, y desde entonces ha dejado su trabajo y ha perdido todo el contacto con la sociedad. Alan decide ayudar a su amigo a superar su pérdida, y sacarlo de su aislamiento.

El motor de la película es la dualidad Sandler/Cheadle. Alan Johnson es un hombre que sólo tiene trabajo y familia, y ha perdido su personalidad en su camino a la situación acomodada en la que vive. Fineman es su opuesto; vive una vida de adolescente, sin ninguna atadura ni preocupación material pero dominada por el estrés post-traumático, debido al que Charlie es incapaz (a veces voluntariamente) de recordar casi nada de su pasado, y la incapacidad de relacionarse o comportarse de manera normal.

Buscándole alguna enjundia a “En algún lugar de la memoria”, no falta quien pretenda ver en Charlie una proyección del sentimiento nacional americano. Nada más lejos de la realidad. Al contrario que su personaje, Estados Unidos se volcó, tanto en lo humano como en lo político, sobre su tragedia, que en ningún momento ha pretendido olvidar. Al igual que “Diario de un ejecutivo agresivo”, las buenas intenciones iniciales de esta película se pierden en un desarrollo completamente convencional, en el que el personaje de Adam Sandler recupera parte de su vida y el de Don Cheadle comprende el verdadero significado de la Navidad, gracias a lo que aprenden uno del otro a través de los sucesivos lugares comunes por los que la película los hace pasar. Ni siquiera falta el gran juicio final, con su discursillo incluido. Quizá fue el miedo al riesgo, quizá la falta de capacidad, pero “En algún lugar de la memoria” se ahoga en la corrección política y en su final “...y comieron perdices”.

Sandler pasa, gracias a la sucesión de gags que va protagonizando, de víctima de sus traumas a pirado simpático, como el protagonista de “Rainman”, perdiendo todo atisbo de profundidad. Además, la historia termina cerrándose completamente sobre sí misma, dejando al espectador exactamente donde estaba al principio de la película. Nada en ella mueve al debate o a la reflexión. Simplemente es la historia de dos amigos que se ayudan el uno al otro; bien podría Sandler haber tenido su primer gatillazo en lugar de tamaña pérdida y “En algún lugar de la memoria” no cambiaría en absoluto.

Los dos protagonistas, ocupando casi todo el metraje, estrangulan a los personajes secundarios, lo peor de la película. Todos estos se limitan a aparecer en la pantalla, ejecutar su parte en la historia, a veces tremendamente inverosímiles, y desaparecer. A pesar de que todos ellos están interpretados por gente como Liv Tyler o Donald Sutherland, no dejan de ser buenos actores con malos papeles.

Lo mejor de la película, sin duda, son las actuaciones de Sandler y Cheadle. Don Cheadle es uno de los mejores buenos actores del momento, sin caer en los delirios de otros como De Niro o Nicholson, pero sin tener tampoco sus momentos de brillantez (de Nicholson, se entiende). Sandler demuestra de nuevo que es más que capaz como actor dramático. Aunque su personaje parece una caracterización de Bob Dylan en un mal día, tiene un par de momentos bastante buenos, en los que aguanta muy bien los estáticos y largos primeros planos con los que Mike Binder llena la película.

En fin, una decepcionante y muy larga película, para la chavalada y gente de lágrima fácil. Recomendada para gente a la que se le haya muerto el canario.
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