Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

The pursuit of happyness

Duración

117min

Dirección

Gabriele Muccino

Guión

Steve Conrad

Reparto

Will Smith, Brian Howe, Jaden Smith, Thandie Newton, James Karen

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Crítica de En busca de la felicidad
Autor: bronte
Fecha: 30/01/2007.
Póster En busca de la felicidad

En busca de la felicidad

Digerido por bronte

Recuerden que esta es una historia inspirada en hechos reales. Ese "inspirada" deja margen de sobra para hacer lo que a uno le dé la gana. Que casi siempre suele ser pasarse de rosca. Háganse a la idea de que "En busca de la felicidad" es la versión americana de "Mi nombre es Joe". Metafóricamente. A este hombre no le crecen los enanos porque no tiene un circo, que si lo tuviera, también llovería sopa mientras el sostuviera un tenedor en la mano. O sea, que contempla el mismo número de desgracias horrendas por minuto que la película del inefable Ken Loach, pero es menos tediosa y sobre todo menos pretenciosa. Aún así, entretener lo que se dice entretener con mayúsculas, no entretiene.

La mesura, la mesura, esa gran cualidad a veces tan denostada. La mesura es extremadamente importante en la comedia, pero aún lo es más en el drama. Bástase con que uno ponga una pena de más para que todo el castillo de naipes trágicos se derrumbe y el público se empiece a tomar el drama a pitorreo. Es cierto que el tal Chris Gardner se vio en algún momento de su vida convertido en un "sin techo", pero el filme se toma atribuciones excesivas. La historia de la película gira en torno a un hombre con un hijo pequeño que no es capaz de vender unos aparatos en los que ha invertido todos sus ahorros, le embargan, le echan de todos los sitios, no consigue dinero de ninguna manera, no le acojen en ninguna parte, le dan patadas en el culo... bueno, un horror. Cuando se comprueban las diferencias con la vivencia real, pues a ver, la historia es bastante durilla, pero queda claro que lo de las patadas en el culo es una invención clara de los responsables del filme, para darle más truculencia a la cosa. Todo esto metafóricamente, entiéndanme.

En definitiva nos encontramos con un dramón en el que sorprendentemente las desgracias ni siquiera van a más, sino que se mantienen en un equilibrio ponderado que convierte la película en bastante soporífera debido a la falta de subidas y bajadas. Por la falta de contraste y sobre todo de expectativas, el espectador no llega a empatizar en ningún momento y a lo único que puede prestar atención con denuedo es a intentar adivinar de qué hogar para indigentes van a echar esta vez al bueno de Will Smith. Aunque la película mantiene desde el principio como meta final a ver si el pobre hombre consigue cambiar de trabajo y convertirse en un tiburón de los negocios o no, se olvida de establecer metas a más corto plazo y descuida los pequeños retos que ha de contener toda historia para no convertirse en el recitado de la guía telefónica.

Will Smith, productor del invento, se arroga todo el protagonismo en una clara película de auto-lucimiento, donde también luce bastante a su hijo Jaden, que no creo que yo que sea nominado al Oscar, aunque tampoco diré que se merezca una buena azotaina. El niño se desenvuelve con suficiente gracia, quizás más que su padre, quien pone cara así como de estar sufriendo intensamente por dentro, y (yo se lo agradezco mucho), nos ahorra a los espectadores las típicas escenas de tiramientos de pelos que tanto suelen abundar en este tipo de producciones. La responsabilidad soporífera recae sobre todo en los dos de siempre: el guionista, Steve Conrad, quien ya nos había adormecido con "El hombre del tiempo", y del director, Gabriele Muccino, italiano en su primera incursión en el cine americano, que denota de manera sangrante su desconocimiento de la sociedad americana, reduciéndola al estereotipo que tanto triunfa en Europa. Y no tanto porque la muestre distorsionada, sino porque no es capaz de mostrar los pequeños detalles que la caracterizan. Aunque Will Smith hubiera estado un poco menos en pantalla, tampoco hubiera pasado nada.

Yo entiendo que hay que tomarse algunas libertades para dramatizar, pero esto se ha convertido en un libertinaje que perjudica directamente a la película. Poner a un niño al que ya le está saliendo los pelos en las piernas asistiendo a una guardería bien vale de muestra sobre lo "drama queen" que es esta película. Yo les conmino a que busquen las circunstancias reales de la historia y comparen, comparen. Y además, seamos serios, donde sí que no pagan las prácticas laborales es en España. Recomendada para gente sin contención. 
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