Ficha

País

USA

Año

2009

Título original

Public enemies

Duración

140min

Dirección

Michael Mann

Guión

Michael Mann, Ronan Bennett

Reparto

Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard, Billy Crudup, Stephen Dorff, Lili Taylor, Leelee Sobieski

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de Enemigos públicos
Autor: bronte
Fecha: 16/08/2009.
Póster Enemigos públicos

Enemigos públicos

Digerido por bronte

En "Enemigos públicos" Mann retoma el pulso que lució en "The insider" y que se le fue irremisiblemente en películas como "Heat" o "Collateral". Es curioso que cuánto más se aleja de lo que supuestamente sabe hacer, esto es, ambientes megaurbanos contemporáneos, y a ser posibles muy cálidos, mejores son los resultados. Se conoce que está más pendiente y menos confiado y ya se sabe que el arte es un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de transpiración.

"Enemigos públicos" es como la versión nihilista de "Los intocables". Creo que su máxima virtud es esa huida consciente de los resortes comerciales para al final, más o menos, conseguir el mismo resultado. Me explico: en "Los intocables" de De Palma, hay un trabajo evidente para conseguir la empatía del público con "los buenos". Cuando muere Sean Connery, ahí hay lágrimas a mansalva. Mann, que va más de adulto, renuncia a todos los recursos típicos, y aunque sin alejar la cámara, evita la identificación emocional explícita, maneja con maestría la implícita. Por ejemplo, la historia de Dillinger con su novia Billie, tal y como está construida, "muy románticamente", ayuda a teñir de emocionalidad el resto del retrato del delincuente, colocándolo como macho alfa de turno, siendo matizado ese aspecto cuando se relaciona con los otros hombres, que es donde más típicamente se suele colocar.

Esta jugada, que aleja el producto final de la manufactura palomitera, pasa sin embargo factura a su protagonista, Johnny Depp, que brilla más o menos cuando está solo en pantalla, cuando está en plan clown o cuando se enfrenta a hombres más pequeñitos que él, pero que denota su consistencia ligera cuando se enfrenta a un "peso pesado de verdad". Mientras que el retrato de Dillinger se muestra cautivador (más o menos) durante gran parte del metraje, ay, amigo, cuando tiene el cara a cara con Christian Bale, ahí se desmonta todo el invento. No importa lo positivamente que haya sido retratado el ladrón, ni tampoco importa la distancia con que Mann retrata a Purvis, su captor. La interpretación de Bale es tan sólida que rápidamente uno se pone de su parte. También hay que reconocer que la vocecita en español que le ponen siempre a Depp, tampoco ayuda.

Notarán que en la película casi no hay descripción de ambientes ni de época y que es un filme muy centrado en sus protagonistas. Y en ese sentido, el peor retratado es Dillinger. Aunque hay bastantes personajes, lo notable del filme es que todos tienen una personalidad definida, mientras que el propio Dillinger se queda un poco a medio gas. No digo que la interpretación no sea buena, sino que parece que al final el personaje se queda sin cierta trascendencia que merece. Elevado a icono social, una especie de Robin Hood moderno (roba a los bancos y no a los pobres), puede que sea el lastre del actor que lo interpreta el que este Dillinger sea poco más que nada un chico encantador y simpático, muy leal y estiloso. Pero algo más tenía que haber detrás. Quizás Mann no quiso entrar en ese percal. Pero en mi opinión ha restado perdurabilidad a su filme.

La cinta, bastante fiel con la historia original, tan sólo pone acento en la construcción del FBI y la adopción de nuevas técnicas policias. El resto es un drama humano concentrado en su protagonista. Aunque de vez en cuando a Mann se le va la mano y escuchamos músicas espaciales como si de pronto fuéramos a ver el skyline de L.A., más o menos se contiene y es capaz de controlar su manierismo hasta el punto de ofrecernos imágenes hermosas pero sin tener la sensación de estar en un tienda de postales postmodernas. También ha estado parco en eso de mantener los planos hasta la saciedad y hay que reconocerle que el final tiene un ritmo y una tensión magníficos. Toda la película puede presumir de ello, pero el colofón, donde es tan fácil pinchar, es de nota.

Reseñados ya los dos actores principales, queda citar a Marion Cotillard, que es como la versión menos fina de Meg Ryan, que cumple bien en lo suyo, poner los ojos vidriosos y Billy Crudup, muy caracterizado y con la solvencia que le caracteriza. También aparece Stephen Dorff, que el pobre, en su bajada a los infiernos hasta ha hecho de novio de Britney Spears y que encabeza una serie de secundarios sobresalientes. Buena utilización de la música (Diana Krall incluida) y en general una película que casi casi casi está a punto de llevarse un dedo para arriba. Se puede hacer un pelín tediosa tirando hacia la mitad, pero merece la pena.

Recomendada para gente que sufre con intensidad lo malvados que son los bancos. Y más hoy en día.

 

Comentar esta crítica/Ver los comentarios Puntuacion