Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Happily never after

Duración

87min

Dirección

Paul J. Bolger, Yvette Kaplan

Guión

Rob Moreland, Douglas Langdale

Reparto

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Crítica de Érase una vez... un cuento al revés
Autor: malabesta
Fecha: 04/06/2007.
Póster Érase una vez... un cuento al revés

Érase una vez... un cuento al revés

Digerido por malabesta

A juzgar por la ínfima calidad de “Érase una vez... un cuento al revés”, uno se pregunta por qué y cómo puede ser que John H. Williams, sea a la vez su productor y el de “Shrek” y “Shrek 2”. La única explicación, al margen de la posibilidad de que las aventuras del ogro verde le tocaran a Williams en la misma timba en la que Ridley Scott se hizo con “Alien” y “Blade Runner”, es que la película sea tan mala a posta, como cuando (supuestamente) Coca-Cola cambió su sabor clásico por uno más moderno, para luego retornar al de siempre con gran aumento de ventas. Pero sustituyendo en este caso la nueva fórmula por agua de cloaca. Así, tras “Érase una vez...”, “Shrek Tercero”, por espantosa que pueda ser, parecerá gloria bendita.

“Érase una vez...” cuenta la tradicional historia de Cenicienta, pero de una manera nueva y sorprendente, que crea expectación, durante unos treinta segundos. Cuando el mago encargado de velar por los cuentos se va de vacaciones a Escocia, sus ayudantes Munk y Mambo se ven sorprendidos por la madrastra Frieda, que se hace con el control del mundo de Felices para Siempre. Con ayuda de los cachivaches mágicos del mago y subcontratando maldades a los villanos clásicos de los cuentos, como el lobo de Caperucita o un atajo de brujas, pretende cambiar el final de todas las historias, a peor, evidentemente.

Más allá de sacarle el dinero a los padres, la película parece carecer de intención, y no sabe muy bien a dónde va. Con los personajes clásicos, como Cenicienta o Caperucita conviven otros de cosecha propia, como Munk y Mambo,. Mientras que los primeros son retratados de manera similar a cualquiera de las versiones que por ahí pululan de los cuentos,los otros dos parecen sacados de la mente del creador de Poochy, aquel perro que pretendían incluir en las aventuras de “Pica y Rasca”: Munk es una especie de jabalí con pantalones a cuadros y Mambo es un gato violeta con una cola que parece tener un cascabel dentro. Además, mientras Cenicienta y compañía tienen unas tramas relativamente serias, con problemas de definición personal, inquietudes románticas y demás, los ayudantes del mago se pasan la película haciendo el estúpido, con unos gags próximos al slapstick, muy al estilo de los Looney Tunes.

Todo sea dicho, tanto el humor más adulto como las caídas de culo tienen muy poca gracia, y “Érase una vez...” es una comedia en la que las únicas carcajadas que se oyen son las de la malvada madrastra cuando su plan va bien.

Además de que entre sí no pegan ni con cola, uno de los grandes aciertos de la saga de “Shrek” es el de ser fiel al mundo que parodia. Muchos de sus protagonistas son versiones deformadas, como el príncipe enano y acomplejado de la primera parte, pero siguen siendo personajes de cuento. “Érase una vez...” nos introduce en el mundo de los cuentos para luego hacer que la historia la conduzcan las versiones hip-hop de Timón y Pumba.

La heterogeneidad en el diseño de personajes se prolonga a los demás aspectos de la película. El guión no es nada autoconsistente, y las reglas que se van planteando según avanza la película son rotas por los protagonistas según les conviene. Muchas de las cosas que les pasan parecen fruto del capricho; por ejemplo, entre los secuaces de la madrastra hay tres brujas, cada una con su escoba voladora. Cuando Rick, uno de los protagonistas, ha de escapar del castillo de la madrastra, dichas brujas han dejado allí, apoyada en una pared, una cuarta escoba, que nunca había aparecido antes en pantalla. Poco les hubiese costado a los guionistas haber incluido una breve escena en la que una cuarta bruja se va al baño, por ejemplo. Sobre todo teniendo en cuenta que a la hora de introducir ñoños montajes musicales, llega el tiempo.

Visualmente, la película no justifica el tiempo que la separa de “Shrek 2“, por ejemplo. Se parece demasiado a cualquiera de las aventuras infográficas de Barbie: los movimientos de los personajes son muy antinaturales, y todos tienen el aspecto de estar hechos de plástico. Narrativamente es una copia brutalmente descarada de “Kiss kiss bang bang”, utilizando exactamente la misma exposición de la historia, incluso hasta el mismo humor, dejando de lado, claro, las referencias sexuales.

En fin, una película de animación que ni siquiera el doblaje de Dani Martín podría hacer peor. Recomendada para gente que odie los cuentos.
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